Un refugio para las tortugas

Diana María Ordoñez   El Pais - Cali, Valle   January 2003


Ministerio del Medio Ambiente, ONG y comunidad se unen para proteger una Las primeras tortugas marinas surgieron con sus cuerpos enormes, pesados y lentos hace 90 millones de años, sin embargo, en la actualidad estos animales están condenados a desaparecer, a dejar como único rastro de existencia recuerdos plasmados en algunas viejas fotos.

Ese es el caso de la caná (demorchelys coriacea), una de las cuatro tortugas marinas que visitan la costa atlántica colombiana, todas ellas en peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Por eso, la fundación Darién, la Unidad de Parques Territorial Noroccidente, la Alcaldía de Acandí, Codechocó y un grupo de coinvestigadores integrado por miembros de la comunidad están empeñados en evitar la desaparición de la especie.

Sus estudios tienen como objetivo "garantizar el proceso de reproducción anual de la caná -en las playas de La Playona y Playón, veredas del municipio de Acandí- con participación de los habitantes de la zona y buscan, también, la declaratoria del área como una zona protegida de manejo especial". De esa manera Acandí se quiere convertir en un santuario para las tortugas.

Sólo una sobrevive

Las caná, cada doce meses -por los días de Semana Santa- convierten al golfo de Urabá en testigo de excepción por la llegada de este animal que puede alcanzar una longitud de hasta dos metros y un peso cercano a los 600 kilos y que utiliza esas playas para anidar.
"En el mundo sólo existen 19 playas donde la tortuga caná va a depositar sus huevos, la de La Playona es la quinta más importante en el planeta en este aspecto", asegura Jorge David Higuita coordinador del área de Manejo Especial Darién, adscrita a la Unidad de Parques Territorial Nororiente, del Ministerio del Medio Ambiente.

La población de hembras caná que escogen esta zona para procrear oscila entre los 300 y 500 individuos. Cada una pone un promedio de 80 huevos, aunque algunas de ellas pueden repetir esta actividad hasta cuatro veces en la misma temporada. Pero de estos 80 huevos, el 20% no es fértil. Los restantes aprovechan el grado de humedad del ambiente y las condiciones ecológicas en que se encuentran las playas de la zona para culminar exitosamente su incubación.

El desafío y la lucha por la vida de estas pequeñas tortugas que logran nacer no acaban allí. Después de dos meses en que los huevos han estado enterrados en la playa, los neonatos o 'canaítos' emergen de la arena para iniciar su carrera por la supervivencia. Cuando recorren el trecho de playa que los separa del mar nadan de manera continua durante 48 horas en promedio hasta llegar a aguas profundas, donde corren menos peligro.

Aunque no son pocos los riesgos a los que tienen que enfrentarse mar adentro las recién nacidas. Claudia Patricia Ceballos, coordinadora del proyecto de Tortugas Marinas del Caribe Colombiano, liderado por el Instituto de Investigaciones Marinas, Invemar, afirmó que "los desechos orgánicos e inorgánicos, los vidrios y en especial los plásticos son algunas de las amenazas que asechan a esta especie".
La dieta de este tipo de tortugas está compuesta por organismos gelatinosos como las medusas o aguamalas, por eso su principal peligro es confundir su alimento con las bolsas plásticas que son arrojadas al mar por los turistas. Muchas caná mueren ahogadas por este motivo.

Otra de las dificultades que tienen las tortugas para sobrevivir es la destrucción de su hábitat tanto en las playas donde anidan, como en las zonas de refugio. Todo esto generado por la contaminación, la cercanía de asentamientos humanos y el exceso de turistas.
Y como si esto fuera poco, las capacidades de reproducción de la tortuga caná son muy bajas, pues de mil neonatos sólo uno alcanza su madurez sexual, que se estima la logran a los 20 años. Las caná incrementan su longitud hasta 30 veces su tamaño inicial y su peso en unas 6.000 veces, hecho que es considerado por los científicos como un fenómeno asombroso. Pero los desafíos que se ciernen sobre esta especie no paran allí. Según Claudia Patricia Ceballos "la iluminación artificial, la compactación de la tierra, la erosión en las playas y la captura y comercio de sus huevos son factores de riesgo de los que el hombre es responsable".

Las jornadas

Precisamente esas son las prácticas que quienes están luchando por preservar esta especie quieren evitar. Desde hace diez años se vienen realizando las Jornadas de Protección de Tortugas en Acandí. Con este trabajo sus organizadores pretenden educar a la comunidad para que respete a la tortuga caná en su temporada de reproducción. De acuerdo con Jorge David Higuita "estamos logrando convencer a la población local de que esta es una especie que se puede y se debe proteger y como efecto de ello se ha disminuido el consumo de huevos".

Estas jornadas, cuya undécima versión se realizará los primeros días de febrero, también se han ocupado de mejorar las condiciones de vida de los lugareños promoviendo el desarrollo del ecoturismo como una alternativa económica. Otro de los puntos que se suma a esta propuesta es la protección de los ecosistemas que circundan a esta región, que le permiten a esta especie desarrollar su tarea reproductora. "Con ello no sólo se protegen los huevos sino todo el circuito reproductivo de la tortuga que incluye el cortejo y el apareamiento", informan los investigadores de Invermar. De esta manera, la tortuga caná se ha convertido en un símbolo para lograr conciencia ambiental en la zona del golfo de Urabá, uno de los sectores más importantes en términos de biodiversidad en el planeta.

Así, estos gigantes del mar tienen a su favor a un grupo de guardianes que hace lo posible para que las caná y las demás especies de tortugas marinas tengan su propio santuario.

Características

La caná es considerada la tortuga marina más grande que existe, puede llegar a medir dos metros de largo y alcanzar hasta una tonelada de peso. Su caparazón no posee escudos duros, está formado por pequeñas placas de hueso y piel, por esta razón también es conocida como 'espalda de cuero'. Es uno de los animales con respiración pulmonar que puede sumergirse a mayores profundidades, ha alcanzado los 1.300 metros. Esta especie de tortuga es el único reptil viviente que posee adaptaciones fisiológicas similares a las de los mamíferos marinos. Su cabeza representa el 22% de la envergadura total del animal.El tamaño de sus huevos se puede comparar al de una bola de billar. Su cáscara es flexible y aquellos que no son fértiles ayudan a regular la temperatura de los demás. Sus huevos son apetecidos, pero su carne no.