Manglares de Tumbes, bosques de vida en medio del desierto

Alejandro Tello   Revista "Viajeros Conservación Y Culturas" - Lima   March 2004


El agua es fuente de vida y será en los próximos años, de no prosperar las medidas de control de uso del recurso que se vienen implementando, motivo para nuevos conflictos y problemas sociales.

Alejandro Tello se internó en los manglares de Tumbes para descubrir su biodiversidad y contarnos un poco de la lucha que vienen realizando instituciones del estado y la sociedad civil por salvarlo de la destrucción.

Tumbes es el departamento más pequeño del país, sin embargo su territorio representa un atractivo y singular refugio natural. Sus extensas playas bañadas por un mar tropical se topan con montañas levantadas al oriente, y forman, entre otras maravillas, bosques secos, manglares y el extraordinario bosque tropical del Pacifico.

Estos últimos, son ecosistemas prácticamente exclusivos de este departamento y por tanto, solamente pueden ser protegidos aquí. En conjunto ese maravilloso escenario de vida silvestre es parte de la Reserva de Biosfera del Noroeste, uno de los espacios más importantes que tiene el planeta para garantizar la permanencia de importantes comunidades naturales.

Vida en el corazón del manglar tumbesino

El enorme sol anaranjado y los alados habitantes del manglar se aprestan a descansar, antecedidos por fulgores que estallan en el cielo y cientos de graznidos que se posan en las ramas. Navegamos silenciosamente por una red de esteros o canales que como venas descubiertas alimentan al bosque, transportando los nutrientes y sales de los ríos y el mar tropical, vitales para el ecosistema.

Al encontrarnos con el canal internacional, un recodo de playa entre el bosque de mangle y el agua nos recibe. Hemos viajado en una canoa de pescadores por varias horas desde que oscureció y decidimos instalarnos por esta noche aquí. Bueno, por esta noche es un decir, porque tendremos que madrugar apenas empiece a bajar la marea, que es el momento en que se reinician las actividades en torno a los rodeos o redes instaladas por los pescadores artesanales alrededor de algunos islotes del manglar donde el estero es más profundo.

Las frescas lisas que serán nuestra cena -convenientemente limpiadas mientras atizamos el fuego que nos sirve también para ahuyentar al enjambre de molestosos mosquitos - han sido tan atractivas que, de improviso, unos fuertes rugidos provenientes de la espesura del bosque nos toman por sorpresa. Inmovilizados por la luz intensa de nuestras linternas los ojos rojos de los poco conocidos osos mangleros o mapaches (Procyon cancrivorus) nos observan con idéntico temor.

Manuel Peña, guía de la expedición, me indica que hemos tenido mucha suerte de poder encontrar a toda una familia de estos elusivos mamíferos, probablemente atraídos, en pleno desplazamiento grupal, por el olor de la comida. Este tenaz investigador tumbesino se encarga de evaluar periódicamente las actividades económicas en torno al manglar, como parte de los trabajos desarrollados por la fundación Pro Naturaleza. Viejo hombre de campo, experto en interminables aventuras por los silvestres territorios de esta zona del Perú, conocedor además de las costumbres y técnicas únicas utilizadas por los hombres del mangle, Peña resulta el mejor de los compañeros de viaje.

Unas pequeñas luces tintinean a cientos de metros en el lado ecuatoriano. "Son también pescadores, nos dice, están velando sus redes, esperando el momento apropiado para ir levantándolas sobre los palos, con mucho sigilo". Al descender la marea las raíces del mangle rojo (Rhizophora mangle), la especie que crece en las orillas con poco nivel de salinidad, irán quedando descubiertas y los peces que han ingresado a alimentarse en este intrincado y confuso hábitat (que es utilizado por una interminable cantidad de microorganismos acuáticos) intentarán saltar -para huir de las redes- cayendo sobre las canoas ubicadas estratégicamente.

Después, ya a plena luz de la mañana, se da inicio al turno para que los cangrejeros y concheros apuren sus actividades. Como si fueran un elemento más de la fauna del manglar, estos intrépidos personajes del hasta hace poco bosque inundado, se internan también en el laberinto de raíces para buscar, decenas de metros tierra adentro y con el lodo hasta la cintura, las coloridas y mimetizadas criaturas que transitan y se refugian en aquel mundo sumergido.

Un ciclo diario, un ritmo de vida en aquel bosque adyacente al mar, tan frágil como maravilloso, donde los elementos esenciales de la naturaleza como el clima, la salinidad del agua, las fluctuaciones de las mareas y el suelo son tan precisos para que la vida prospere en tan diversas formas, haciendo de estos ecosistemas de mangle uno de los más ricos del mundo.

Noticias de los Manglares de Tumbes

Al darse cuenta de nuestra presencia, un Cocodrilo de Tumbes (Crocodrylus acutus) que descansaba en uno de los islotes se apresura a llegar al estero más próximo donde se sentirá seguro del hombre que por mucho tiempo lo cazó para traficar con su valiosa piel. Hoy la especie, la única que habita la costa peruana, se encuentra en peligro de extinción.

Son cinco las variedades de mangle que existen en los manglares tumbesinos, siendo el Mangle Rojo (Rhizophora mangle) el más representativo y el Mangle negro (Avicennia germinans) el que se desarrolla abarcando los suelos duros con alta salinidad y bañados débilmente por mareas excepcionales. En estos bosques descansan y anidan una numerosa y variada avifauna con mas de 120 especies, siendo ocho exclusivas u obligadas del manglar, como la Gallineta de mangle (Aramides axilares), el Huaco manglero (Nyctanassa violacea), el Ibis blanco (Eudocimus albus). Asimismo, sus aguas albergan a noventa y tres especies de peces, como el bagre, robalo, periche, pez sapo brujo etc.

Sus bosques que incluyen especies de flora asociada como el palo santo, algarrobo, polo polo, también sirven de lugar de desplazamiento y alimentación a siete especies de mamíferos como el zorro costeño, el oso manglero y el oso hormiguero.

Esta valiosa muestra silvestre de diversidad biológica, también posee la categoría de Sitio Ramsar, vale decir ha sido reconocido como un humedal de importancia internacional.

Salvando los manglares de Tumbes

En 1977, época en que se inicia el implacable ataque e invasión a los manglares, estos ocupaban un área de más de 6 000 Ha. Después de una década los bosques se vieron reducidos en un 25%, con secuelas que devenían básicamente de la tala, contaminación y uso indiscriminado de sus recursos por parte de las empresas langostineras que tuvieron un aumento acelerado durante el período. Frente a tan negativo panorama diversas instituciones decidieron coordinar esfuerzos para sentar las bases de la conservación y el adecuado uso de este importante recurso.

Fue así que se creó en 1988 el Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes sobre una extensión de 2 972 Ha. Desde entonces a la fecha se han producido, gracias al apoyo de ONGs ambientalistas afincadas en su territorio, una serie de documentos de planificación que intentan fortalecer el manejo y administración del área, el ordenamiento territorial y el adecuado uso por parte de las poblaciones locales, finalmente los verdaderos usufructuarios del ecosistema en general."Actualmente se ha logrado revertir en gran medida la anterior situación del ecosistema, que constituye la única muestra de mangle protegido en el Perú y el más septentrional del continente, existiendo en San Pedro, Piura un relicto,"- nos explicó un funcionario del Inrena, Instituto Nacional de Recursos Naturales. "Se han reforestado 260 hectáreas, recuperándose así importantes áreas que habían sido degradadas, y se cuenta también con una definitiva limitación de linderos del Santuario y con un Plan de Manejo para los próximos años", añadió al despedirse de nosotros.

Con los últimos trazos de luz iniciamos el viaje de retorno. Mañana será otro día, nuevas esperanzas y expectativas para el bosque volverán a nacer..............

Leyendas de fotos:

- La actividad de los concheros es sumamente dura. Las picaduras de insectos y otras alimañas soló puede ser combatida muchas veces, untando sus cuerpos de barro.
- Liza en pleno salto hacia voladero o red de contención.
- Cangrejo sin boca ( Cardisoma crassum).
- Pez globo varado al bajar la corriente del manglar.
- Huaco manglero ( Nictanasa violacea).
- Las ramas del mangle se sumergen en el fango para convertirse en raíces.
- Mantis religiosa.