Por Dios ¡No las corten!

Nubia Esperanza Páez   Tolima 7 días - Ibagué, Tolima   March 2002


Extinción: la desaparición de la palma de cera es el fin del Loro orejiamarillo

Las costumbres católicas en Semana Santa tienen a la Palma de Cera, árbol nacional, en peligro de extinción y con ella a 61 loros orejiamarillos, únicos en el Tolima, que viven de sus troncos.

Tan antigua como la entrada de nuestro señor Jesucristo a Jerusalén, es la tradición de los católicos de cortar los cogollos de la palma de cera para elaborar los tradicionales ramos del Domingo de Ramos, en época de Semana Santa.

Las tradiciones de los católicos no son censurables, dicen los ecologistas tolimenses, lo que resulta paradójico es que la Palma de Cera o mal llamada de Ramo (Ceroxylon quindiuense), declarada árbol nacional de Colombia, mediante la Ley 61 de 1985, enfrente una crítica situación de conservación debido a la destrucción y fragmentación de su hábitat, el bosque andino y a la arraigada costumbre de usar sus cogollos como "ramo" para las celebraciones de Semana Santa.

Según el sacerdote Fernando Aguirre de Ibagué, cada año por esta misma época se da la misma discusión sobre la utilización de la palma de cera, pero existen estudios que indican que no es esa la palma que se utiliza en la elaboración de ramos, sino la llamada 'Palma de vino'.

Sin embargo, dice el sacerdote de la capital tolimense, para bajarle un poco al tono de la discusión, en diferentes parroquias, el año pasado, por ejemplo, se le recomendó a los feligreses que en lugar de ramos utilizaran banderas blancas, pancartas o pañuelos, para homenajear a Jesucristo el Domingo de Ramos.

Conservación Internacional, organización americana con sede en Colombia, lidera este año la conservación de la palma de cera, por varios 'motivos vitales'.

'Se piensa que sólo se toman unas cuantas hojas y todo sigue bien, pero la verdad es que en muchos casos para alcanzar el ramo, personas inescrupulosas tumban cientos de palmas cada año, las cuales pueden tener fácilmente más de 25 metros de altura y más de 200 años de edad', dicen.

Todo por un loro

Pero cuál es la verdadera razón que tiene este año Conservación Internacional, la Fundación Loro Parque de España, American Bird Conservancy, el Ministerio del Medio Ambiente, las Corporaciones regionales de Antioquia, Tolima y Quindío, al igual que el Proyecto Ognorhynchus a cargo de Paul Salaman, para hablar tanto de palma de cera.

Pues ni más ni menos que la supervivencia del Loro Orejiamarillo (Ognorhyncus icterotis), especie en crítico peligro de extinción (menos de 600 individuos en Colombia, 61 de ellos en el Tolima) el cual es altamente dependiente de la palma Ceroxylon quindiuense la cual es fuente de alimento, lugar de dormidero comunal y el único sitio donde la especie encuentra un rincón adecuado para anidar. La desaparición de la palma representa la desaparición del Loro.

El Orejiamarillo

'El Loro Orejiamarillo ocupa el tercer lugar en el mundo por su rareza. Se parece a un guacamayo, se alimenta de palma de cera y los pichones ayudan a alimentar a sus hermanos'.

Así describía este Semanario hace dos años a esta pequeña ave de 35 centímetros de largo, una libra de peso y vistoso plumaje, que combina cual arco iris el verde, amarillo y rojo -conocido como Loro Orejiamarillo u Ognorhynchus icterotis- descubierto por el ornitólogo tolimense Alfonso Quevedo Gil, quien paradójicamente se hallaba buscando a otra especie en vía de extinción: la danta.

El pequeño animal, conocimos en aquella oportunidad, había sido visto por primera vez en 1914 por un ornitólogo norteamericano, en el Camino Real del Quindío, otrora paso obligado de Bolívar, Mutis, o el mismo Humboldt.

Sin embargo el descubrimiento, del Loro Orejiamarillo, no fue la única sorpresa para este ornitólogo tolimense. Lo que más le llamó la atención a Quevedo Gil, médico veterinario de 32 años, famoso por sus habilidades innatas para reconocer más de 400 especies de aves con sólo escuchar su canto, fue la historia del campesino dueño de la finca donde halló los loros en diciembre del 2001.

Según el lugareño, desde 1960 en la finca que antes era de su padre, no se tala la palma de cera, Arbol Nacional, por lo que los loros se amañaban allí.

Otro de los sorprendidos con la noticia fue Paul Salaman, director administrativo del proyecto Loro Orejiamarillo, quien lo había visto en 1997 en la región de Toche (Tolima), motivo por el cual creó el proyecto de búsqueda y protección del loro, único en su especie.

Conservación

Hoy en día, varias organizaciones han decidido crear un bloque común para cuidar los últimos 600 loros que existen en Colombia -Antioquia y Tolima-, porque no sólo siguen en vía de extinción, sino porque su único hábitat, la palma de cera también los está y más aún en esta época de Semana Santa.

Tal vez por eso, la petición que se le puede hacer hoy a los católicos, es que por Jesucristo, a quien se le da la bienvenida simbólica cada año, un domingo de ramos, para celebrar su entrada triunfal a Jerusalén, que no corten la palma de cera

La opinión pública ignora los graves daños que al ambiente se hace en vísperas de Semana Santa

Este Semanario registró hace dos años el descubrimiento de los primeros 61 loros en un lugar del Tolima