BOL-17 Desastre ambiental en el Pilcomayo

David Maygua Vidaurre   Tarija Economía, Tarija   May 2011

El río Pilcomayo a traviesa por una situación de desastre ambiental que urge adoptar medidas destinadas a salvar esa afluente que pasa por territorio de Bolivia, Argentina y Paraguay.

La escasez de la pesca del sábalo fue un detonante para conocer a fondo una cruda realidad que en años pasados no se le dio la importancia y si se lo hizo aplicaron acciones paliativas para disimular.

Ahora surgen las voces, especialmente de los pueblos indígenas, para salvar a este río que con el paso de los años se va secando debido a diversos factores que tienen que ver con su degradación.

Más allá del taponamiento que se produjo aguas abajo impidiendo la migración del sábalo para desovar en la cuenca alta, el Pilcomayo soportó la contaminación de sus aguas por la explotación minera, la deforestación de las diferentes especies forestales, la alta sedimentación y la pérdida de cobertura vegetal a causa del cambio climático y el sobrepastoreo.

Los expertos coinciden que la afluente se ve afectada por un desastre ambiental que debe movilizar a los Gobiernos de los tres países a ejercitar un conjunto de medidas destinadas a evitar su constante deterioro.

El coordinador general de la Fundación para la Gestión e Investigación Regional (FUNGIR), Luis María de la Cruz, afirma que si se define desastre a un fenómeno natural, cuyo impacto sobre la naturaleza, los seres humanos o la interacción entre una y otros supera el límite de lo normal, el río está en una situación así, especialmente en la zona comprendida aguas arriba del taponamiento.

"Claramente el impacto sobre la actividad pesquera y la fauna ictica del Pilcomayo está fuera de toda normalidad, poniendo en riesgo las actividades económicas y la capacidad de reproducirse del sábalo si no se toman medidas urgentes", advierte el experto.

En su criterio, se conjugan una serie de factores de manera compleja por fenómenos naturales y otros que hacen a la situación actual.

FUNGIR revela que el Pilcomayo arrastra alrededor de 150.000.000 toneladas de sedimentos por año que se depositan a lo largo de todo el cauce y son arrastrados hasta que encuentran un sitio donde por algún motivo se demora la velocidad del agua.

De la Cruz agrega que el avance del agua con sus sedimentos se produce en un periodo corto y al interrumpirse los depósitos se acumulan en los lugares de menor velocidad (menos pendiente)

Para el director de la Oficina Técnica Nacional de los Ríos Bermejo y Pilcomayo (OTN), Alejandro Romero, hay un proceso de degradación ambiental de magnitud.

"Esto significa que hay un acelerado proceso de deforestación de las diferentes especies forestales arbustivas que existen en la cuenca. En las partes altas existe una pérdida de la cobertura vegetal y luego son aprovechadas de manera exagerada para combustible", menciona.

Romero asevera que hay un conjunto de acciones que se realizan para acelerar el proceso de degradación en la afluente, además en territorio boliviano se tiene una formación geológica muy susceptible a la erosión.

Según el experto, esto hace de que el río tenga menos agua y esto se ve agravado por el cambio de régimen de lluvias.

"En los últimos años, ha cambiado significativamente. Antes llovía más o menos 5 meses, empezaba en octubre y terminaba casi en marzo, ahora se redujo a tres meses, es decir entre enero y marzo, cuando las lluvias son más intensas", puntualiza Romero, al sostener que la mayor parte del agua se escurre, provocando un acelerado proceso de erosión.

La cuenca ahora retiene menos agua y las afluentes no mantienen un caudal por largos periodos.

 

¿Cuáles son las soluciones?

La degradación del Pilcomayo obliga a implementar soluciones pragmáticas para frenar el deterioro de la afluente que nace en la cordillera de Los Andes, entre Oruro y Potosí, para prolongarse por territorio de Chuquisaca y Tarija, hasta llegar a las llanuras en la Argentina y Paraguay.

El experto Luis María de la Cruz sugiere que se debe realizar una acción consensuada de mantenimiento del cauce en la zona intermedia entre ambos canales.

"Esto debe ser acordado por las Cancillerías como acción permanente y no ante una crisis, teniendo equipos técnicos y la alerta de la población local como metodología constante de observación. Además de esto, es necesaria una mayor y mejor regulación de la pesca, desde Salta hasta la zona de Villa Montes, ya que las consecuencias de la sobre pesca pueden ser fatales para la especie del sábalo y la economía regional a largo plazo", apunta.

Por su parte, el director de la OTN, Alejandro Romero, plantea que en la cuenta alta del Pilcomayo se deben encarar planes de manejo integral en las micro cuencas.

Romero explica que en cada una de ellas se debe realizar acciones integrales de acuerdo a las características, entre ellos el control de los sedimentos y la regulación del caudal del agua.

"Eso se hace con infraestructura", dijo el experto, al sostener que  también se debe trabajar bastante en la reforestación en toda la cuenca, con la participación de los habitantes y el apoyo de recursos estatales desde el Gobierno y otras instituciones.

Inclusive se podría recurrir al financiamiento externo.

Añade que es fundamental el esfuerzo conjunto si se quiere salvar al río Pilcomayo.

 

Crisis pesquera impacta en economía de indígenas y sectores

El 90% del pueblo Weenhayek se ha visto afectado por la disminución de la pesca del sábalo y otras especies piscícolas en aguas del río Pilcomayo, cuya actividad económica se prolonga entre abril y agosto.

Esa etnia que aglutina a 4.000 familias tiene como sustento económico para comprar bicicletas, televisores y otros que después son rematadas en los meses de octubre y marzo.

A estos se suman 80 familias guaraníes en Villa Montes que trabajaban en los puestos de pesca a orillas de la afluente y otros sectores que se benefician a lo largo de ésta época, pero ahora la situación ha cambiado abruptamente en la economía regional que era dinamizada por la pesca que pasa por una preocupante crisis.

Según el director del Centro de Estudios Regionales de Tarija (CERDET), Guido Cortez, los indígenas no son los únicos que se dedican a la pesca porque existen decenas de vendedores y transportistas provenientes de Potosí, Tupiza, Camargo, Tarija, Camiri, Santa Cruz y Cochabamba que están ligados a esa actividad.

También taxistas que trasladan pescado desde los campamentos pesqueros hasta los mercados de abasto para su comercialización.

Cortez dijo que durante la época pesquera, decenas de comerciantes minoristas se asientan en los puestos de pesca para vender desde vestimenta hasta comida, juguetes y celulares.

"En resumen, hay una población diversa que encontraba en la pesca un ingreso económico temporal. Debemos tomar en cuenta que mientras un kilo de carne vacuna costaba entre Bs 25 y 30 en Villa Montes, un pescado se comercializaba en Bs 6 en 2009. Otro ejemplo, es la venta del pescado de 800 grs en Bs 1 en 2004", menciona.

Ahora es un lujo comprar pescado debido al elevado precio que se vende en los mercados de abasto de Tarija, donde se puede adquirir al costo de 45 a 50 bolivianos.

El CERDET revela que existen unas 36 concesiones pesqueras en Villa Montes.

"Las familias weenhayek concesionarias pueden reunir cada mes un promedio que va entre los Bs 4.000 a 10.000 mensuales. Trabajadores reciben jornales diarios que oscilan de 15 a 150 bolivianos, dependiendo de la captura diaria", estima Cortez en relación a los ingresos económicos que genera la pesca en el Pilcomayo.

La división del río en dos canales se realizó en 1991 y hasta mediados del 2010 no fue un impedimento para la migración de las especies piscícolas debido a que el canal paraguayo era pequeño.

Pero entre finales del pasado año y comienzos del 2011, en Paraguay se amplío el tamaño y la profundidad del canal, en comparación al que pasa por Formosa (Argentina), originando un impacto ambiental en el Bañado La Estrella que dejó de recibir agua.

 

ENTREVISTA

Claudio Baigún, experto en recursos pesqueros

"Los Gobiernos deben aunar esfuerzos"

 

- ¿Desde cuándo se registra ésta reducción del volumen de la pesca del sábalo en el Pilcomayo?

La pesca del sábalo viene sufriendo una paulatina pero contante reducción desde mediados de la década de 1980, con algún repunte aislado a principios del año 2000.

El promedio de capturas desde 1990 en adelante se ubica alrededor de las 350 tonelada anuales de acuerdo con registros de pesca para la zona de Villa Montes, lo cual representa menos de la mitad de los históricamente se capturaba previamente - ¿Qué factores inciden en la disminución?

Sin duda varios que yo clasificaria en diferentes categorias.

a) Hidrológicos y geomorfológicos

Los caudales poseen una fuerte influencia en los rendimientos pesqueros y la geomorfología del río al ser muy dinámica modifica constantemente la conectividad entre las áreas de cría y los corredores migratorios.

b) Pesqueros

La pesquería del Pilcomayo carece prácticamente de regulación. Solo Bolivia posee alguna normas que son más formales que efectivas. No se dispone de estadísticas fiables ni siquiera de las capturas de las trampas. El esfuerzo de pesca puede ser un factor de impacto importante en años, donde las condiciones para la migración del sábalo son desfavorables.

c) Climático

Sin duda el caudal es el principal factor regulador del rendimiento pesquero, observándose que esta relación con la pesca esta desfasada en un par de años. Los eventos macro climáticos como El Niño y La Niña afectan también de sobremanera el rendimiento de la pesqueria, pero en forma opuesta.

d) Bioecológicos

La pesqueria en el sector boliviano parece ser fuertemente dependiente de las migraciones anuales del sábalo desde la baja cuenca. Pero para que exista un reclutamiento exitoso deben darse condiciones ambientales adecuadas en esa zona. El sabalo como especie posee un comportamiento meta poblacional y por lo tanto es fundamental asegurar una libre conectividad entre las áreas de crecimiento y cría con las áreas de reproducción y migración.

- ¿Usted considera que es un problema ambiental?

En buena medida si, pero el problema es más complejo debido a la incidencia de otros factores también importantes.

- ¿Cómo se puede resolver el problema?

El manejo de las pesquerias es un problema multidimensional que involucra aspectos pesqueros, ambientales, sociales, culturales, económicos y políticos. Si la pesqueria ha entrado en una etapa de crisis es necesaria considerar diferentes criterios y soluciones que integren estos aspectos en un plan de manejo donde intervengan los diferentes actores más afectados. Habrá que comenzar a trabajar sin perder tiempo para ver cómo recuperar la pesqueria para 2012. En esto los Gobiernos y la Trinacional deben jugar un rol importante y activo.

- ¿Será que los gobiernos de Bolivia, Paraguay y Argentina deben buscar un punto de equilibrio para solucionar?

Sin duda alguna. Los Gobiernos deben entender que no se pueden hacer obras hidrotécnicas (canales, represas, etc) en ríos de llanura sin considerar los impactos ambientales y sociales . El caso del canal en Paraguay es una ejemplo perfecto de la implementacion de acciones apresuradas y no meditadas y consultadas con otros sectores.

Se aplicó un criterio meramente ingenieril y por lo tanto no es sorprendente que ello haya generado un daño ambiental aún dificil de medir. Hoy por hoy  los ríos y sus recursos no pueden manejarse de manera unilateral o bajo una sola mirada. Los Gobiernos deben aunar esfuerzos a través de sus autoridades respectivas, asesoradas por comisiones de expertos e interesados para consensuar cómo se manejará el agua sin afectar la calidad de vida de aquellos que dependen de los recursos del río.