THIRD PLACE

Retrocede en los manglares

Nancy Avendaño   Prensa Libre  


Quizá alguna vez usted se haya comido una deliciosa sopa de mariscos sin percatarse que en el plato había una especie de crustáceo conocida comúnmente como cangrejo azul, debido a la tonalidad de la caparazón.

Este animalito, que puede medir entre uno y 12 centímetros de ancho, sin contar el tamaño de las tenazas, vive en el Océano Pacífico, desde Baja California, Estados Unidos, hasta Colombia.

A diferencia de otros, el cangrejo azul no está habilitado para permanecer sumergido en el agua. Es terrestre y habita en cuevas en forma de jota de uno o dos metros de profundidad, construidas en los terrenos más secos de las regiones de manglares, siempre y cuando, en la parte inferior del sitio existan fuentes subterráneas de agua salada.

Durante años, era posible encontrarlo en la Costa Sur de Guatemala. Los pobladores de la región solían verlo caminar en paredes, palos y hamacas. Pero se lo acabaron. Ahora ya no hay en el puerto de San José, Iztapa y Sicapapete.

Sin embargo, en aldeas como El Paredón, de la Gomera, Escuintla, y El Chapetón, de Chiquimulilla, Santa Rosa aún se encuentran algunos. No obstante, la cifra es baja para garantizar la supervivencia de la especie.

"Se necesitarían dos o tres veces más de los que existen para asegurar la permanencia, sobre todo, si se toma en cuenta que son utilizados para el consumo de los habitantes y para el comercio", dice el biólogo Rodrigo Morales, quien recientemente realizó una investigación al respecto, en ambas aldeas.

Ahí encontró cangrejos de diferentes tamaños. Sin embargo, notó que son los cangrejos en edad reproductiva los más atractivos para la caza. " A veces son atrapados por la gente para el consumo y, otras veces, los devoran mapaches, serpientes y aves de rapiña", dice.

El cangrejo azul además de servir de alimento, es utilizado para preservar el ecosistema de los manglares. "Acelera el proceso de degradación de la materia orgánica producida por el bosque del mangle. Funciona como catalizador y regenerador de dichas comunidades", explica el biólogo, quien agrega que la sobrevivencia de la especie también está siendo afectada por la destrucción del mangle.

Muchas personas botan el bosque para utilizarlo como leña, sembrar la tierra, convertirlo en sitio de ganado o en piscinas para el cultivo de camarón. "Si disminuye el mangle también disminuye el cangrejo azul, pues ese es su habitat natural", dice Morales.

Ciclo de vida

El cangrejo azul puede llegar a vivir hasta 20 años, aunque la supervivencia durante los primeros meses es toda una odisea. Una vez al año, durante la primera luna llena de la época lluviosa, los cangrejos emigran de sus cuevas y se dirigen hacia el mar.

Para ello, deben movilizarse entre uno y 15 kilómetros. Para los especimenes que habitan en el área de El Paredón y El Chapetón, la distancia a recorrer oscila entre uno y cinco kilómetros, dice Morales.

Una vez en el mar, los cangrejos adultos copulan, para luego retornar a sus cuevas. Las hembras dejan en el mar unos 370,000 huevos, de los cuales únicamente el cinco por ciento sobrevive.

En forma de larvas, los futuros cangrejos azules permanecen dentro del agua salada entre 30 y 40 días. Luego deben iniciar el trayecto en busca de un sitio adecuado donde desarrollarse. "Nada los guía, pero cerca del 0.5 por ciento logra establecerse en los maglares", explica el biólogo.

En sus cuevas se resguardan de los depredadores, sobre todo, en la época en que cambian de caparazón y su cuerpo se hace más frágil.

Unos días antes de la mutación, los cangrejos llenan la cueva con hojas para garantizarse el alimento. Luego, cierran el hoyo con lodo y permanecen ocultos durante unas cuatro semanas. "Es el tiempo necesario para modificar su cuerpo y crecer", dice Morales. Posteriormente, salen y caminan por los alrededores.

Comercialización

El cangrejo azul es una fuente de proteína animal y un alimento común en la Costa Sur, donde lo suelen comer en caldo o ceviche. En la capital el consumo es menor, pero suele sustituir a la jaiba cuando ésta se agota, en la temporada de verano, generalmente a partir de octubre.

En esos días, es común encontrarlo en los mercados de la Terminal , Colón y el Guarda. "Si no hay, los vendedores se encargan de conseguirlo siempre que el pedido se haga con una semana de anticipación", asegura Morales.

Para atraparlo, los pobladores fabrican trampas. Se trata de una especie de ratoneras de madera. En ellas colocan hojas de sandía, piña, mango o limón. "Cuando el cangrejo agarra el bocado, la trampa captura al animal vivo", relata Morales.

Los cazadores acostumbran colocar las trampas por la mañana y esperan 24 horas para lograr su objetivo. Al día siguiente, regresan al lugar y toman a las presas, dejando las trampas uno o dos días más. Cada cazador captura alrededor de tres docenas de cangrejo azul a la semana, las cuales venden a un precio que oscila entre los Q10 y los Q15, dependiendo del tamaño. Puesto en la capital, el producto puede cotizarse a un precio de entre Q30 ó Q40 por docena.

En la captura del cangrejo azul intervienen niños y hombres, los cuales viven de la pesca de diferentes tipos de mariscos.

Alto a la depredación

El estudio de Morales revela la alarmante situación del cangrejo azul en la Costa Sur guatemalteca, pero también plantea algunas posibles soluciones.

Una de ellas, dice el biólogo, "sería fijar ciertas épocas de veda, en las cuales se prohíba la cacería del cangrejo". Sin embargo, reconoce que esa es una medida poco viable para el país, pues por las condiciones del mismo, "crear nuevas leyes y hacer que se cumplan resulta muy difícil".

La segunda alternativa planteada por Morales es construir viveros donde se multipliquen los cangrejos. No obstante, esa opción requiere de inversiones elevadas. "Se tendría que dedicar dos años a investigaciones y otros dos para desarrollar el proyecto. Las ganancias se empezarían a obtener unos diez años después", indica.

De ahí que Morales estime que la creación de reservas para el manejo del cangrejo azul podría ser una buena estrategia. "Únicamente habría que fijar algunos kilómetros cuadrados donde se prohíba la captura del animal, permitiendo que este se desarrolle y reproduzca normalmente", dice.

Pero para implementar un plan de ese tipo se requiere de la voluntad y el apoyo del Gobierno. Así que habrá que ver si las autoridades de ambiente toman cartas en el asunto o si simplemente permiten la desaparición del cangrejo azul de las costas guatemaltecas

La presencia del cangrejo azul en la Costa Sur del país está en peligro debido a la destrucción de los manglares y la caza desmedida.

Fotos

El cangrejo azul mide entre uno y 12 centímetros de ancho, sin contar el tamaño de las tenazas.

Uno de los lugares donde aún se conserva el cangrejo azul es en las aguas que rodean la aldea El Paredón.

Este cangrejo vive aproximadamente 20 años.

Biología

El Cardisoma crassum conocido como cangrejo azul pertenece a la familia Gecarcinidae. Se caracteriza por ser terrestre e incapaz de reproducirse con especies diferentes a él.

Es uno de los crustáceos menos estudiados a nivel mundial, por eso, especialistas de Australia y Estados Unidos se congratularon con el estudio realizado en Guatemala.

La investigación estuvo a cargo del biólogo Rodrigo Morales y forma parte del proyecto "Aprovechamiento Sostenible de los Recursos Asociados a los Manglares del Pacífico de Guatemala", del Inab. Fue financiado por la Unión Europea y fiscalizado y avalado por la Unión Internacional para la Naturaleza, UICN.

El estudio se realizó en los manglares de las aldeas El Paredón, la Gomera, Escuintla, y El Chapetón, Chiquimulilla, Santa Rosa. En el primer punto se estimó una población máxima de 1,600, 228 cangrejos y, en la segunda, de 1,879,350.

Ecológicamente está relacionado con otros cangrejos terrestres y semiterrestres como el nazareno, el violinista y el canjura.

Sus branquias toman el oxígeno directamente del aire, en forma similar a como lo hace el sistema pulmonar.

Fotos

En peligro

"Para garantizar el consumo y sobrevivencia del cangrejo azul la población actual debe triplicarse", Rodrigo Morales, Biólogo.

Durante el verano, el consumo de jaiba es sustituido por cangrejo azul.