SECOND PLACE
Tráfico de animales silvestres
Paola Hurtado El Periódico
Es mediodía en los vericuetos del mercado El Guarda. El sol alumbra justo arriba de los cientos de cabezas que se movilizan para comprar o vender algo. No es verano, pero el calor de febrero y el paso de procesión para llegar al sector de las mascotas, lo hace menos tolerable.
Por fin se llega, ya cuando el olfato dejó de sentir el olor de comida frita mezclada con verduras descompuestas y desagüe. El recinto donde una decena de comerciantes de animales se disputan a los posibles clientes, ocupa menos de un cuarto de cuadra.
Allí, hacinados como sus vendedores, mamíferos y aves soportan el sol de esa hora. Una jaula que no sobrepasa los 60 centímetros es compartida por una menuda perica, seis palomas y dos cantoras. Pegados ala con ala, tienen el pico abierto, innegablemente sedientos, pero el recipiente del agua está cubierto con plumas y heces.
La dueña del puesto, que se da sombra con un cartón, pide Q50 por la perica. ¿Cuánto ofrece?, dice apresurada cuando el interesado nota la mercancía de su competencia.
Venga y escoja, promociona el hombre su canasto atiborrado de loros. Todos gritan. Es porque tienen hambre, explica. Agarra uno y con una cuchara llena de atol de maíz, lo calla unos segundos. Lo regresa con los demás, come él con el mismo cubierto y alimenta el siguiente.
Enfatiza que son pichones y no comen más que masa. Se nota. El plumaje de todos está pegado con grumos blancos y secos. Es que así mes los trajeron hoy, pero con agua se les quita, justifica.
También vende otros pájaros y cuadrúpedos. En una jaula pequeña, 11 conejos cohabitan con dos gatos. Un orejilarga está boca arriba, muerto. La ayudante del mercader lo tira en la caja de basura. El animal patalea y queda de nuevo inmóvil. Ya vio, ya se puede ir, susurra la mujer con cuidado de que no la oiga su patrón.
El comerciante no tiene empacho en decir que la venta de sus animales silvestres, como los prensores, es prohibida, pero asegura que a los clientes la policía no les hace nada. A uno es al que lo joden si se los encuentran, lo que pasa es que tenemos nuestras formas de protegernos, se jacta.
Dice que además de los emplumados puede conseguir cualquier animal, previo encargo. Una mapache, que promete para el día siguiente cuesta Q200 y una iguana, Q25. La gama es oriunda de Taxisco.
Venta Ilegal
El Guarda no es el único lugar en donde traficantes de animales silvestres hacen sus transacciones. Aunque la Ley de Áreas Protegidas prohíbe el transporte, intercambio, comercio y exportación de las especies amenazadas de extinción, en la ciudad al menos cinco mercados la pasan por alto, señala Roberto Ruiz Fumagalli, del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap).
El jefe de fauna comenta que el miércoles 21 comenzó un operativo coordinado con el Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona), que depende de la Policía Nacional Civil. El plan consiste en que los agentes visiten los lugares donde conocen que se infringe la ley, en especial mercados.
No decomisan a los animales ni arrestan a los involucrados, sino les notifican su falta y les avisan que volverán en 30 días para verificar que suspendieron las ventas.
El Guarda es el lugar más peligroso, asevera Ruiz. En el pasado ya intentaron hacer revisiones y una turba los sacó con palos y machetes. Por eso ahora se comenzó con el Mercado Central, con la esperanza de que se riegue el rumor de la medida y se reduzcan los enfrentamientos. Aunque es prematuro saber si el proyecto funcionará, al menos ayer el Mercado Central no había quién vendiera tan siquiera una perica, y en las paredes relucían los rótulos del Conap con información de las especies en peligro de extinción.
El Destino de los Decomisados
Cuando se comience a decomisar mascotas su destino será el Centro de Rescate, ubicado en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de San Carlos, que funciona desde junio pasado.
De hecho, un gavilán, 15 loros y 12 iguanas ya son sus huéspedes. Ellos fueron confiscados en ventas callejeras o donados por gente que ya no quiso tenerlos, cuenta su director Héctor Fuentes.
Vienen deshidratados, enfermos y algunos no sobreviven, relata el veterinario. El resto es curado y queda listo para regresarlo a su hábitat, pero no siempre es posible. Algunos ya están improntados, es decir, incapaces de defenderse y alimentarse por su cuenta. Pueden ubicarlos en zoológicos, colecciones privadas o granjas de reproducción. De no lograrse se les aplica la eutanasia, hace ver Ruiz.
El problema del tráfico es que matan a los animales en vida porque la mayoría ya no puede reincorporarse a la naturaleza, y tampoco se reproduce. La gente debe entender que desaparecerán si no dejan de comprarlos a contrabandistas, enfatiza.
Semillas
No se arriesgue
Los únicos autorizados para vender animales silvestres son las tiendas de mascotas, siempre y cuando estén acreditadas por el Conap y se abastezcan de granjas reproductoras autorizadas por dicha institución.
Coleccionistas como zoológicos, circos y personas individuales registradas también pueden intercambiarlos. Después de ellos, nadie más. Las penas para los infractores de la ley son de cinco a diez años de prisión y de Q10 mil a Q20 de mil de multa.
Otro centro en Petén
Además del centro de rescate de la Usac, funciona otro en Petén llamado Arcas, apoyado por una ONG. Alberga a tepezcuintles, monos, pisotes, guacamayas y variedad de loros, pericas y cotorras. También tiene faisanes, gavilanes y tortugas, entre otros, para sumar una fauna de 204 miembros.
Algunas Especies en Peligro de Extinció
Iguana verde
Tortuga verde, de Carey y Parlama
Gavilán pico de gancho
Halcón peregrino
Águila arpía
Faisán
Loro cabeza azul
Guacamaya
Colibrí
Quetzal
Tucán
Puma
Jaguar
Mono araña y Saraguate
Venado cola blanca

