THIRD PLACE

Galápagos es un paraiso natural - ECU-18

Jaime Arturo Plaza Plaza   Diario El Comercio  

Las islas no dejan de asombrar

 Ambiente. Galápagos cumple 50 años como Parque Nacional. En estos días compite por ser una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo.


Detenerse por unos instantes a contemplar el ir y venir de tres y más tarde siete tiburones tintoreras resulta sublime. Nadan tan pacíficamente en las aguas que, al bajar la marea, forman una pecera natural gigante en una de las tantas grietas volcánicas que caracterizan a la isla Isabela. Al tenerlos a tan solo un metro de distancia hasta fluye el impulso de atreverse a tocarlos. Cerca de ellos, un joven lobo marino serenamente zigzaguea en el agua, en un intento por embocar algunos pequeños peces.


Verse en medio de estas escenas es para pensar que un pedacito del paraíso se quedó atrapado en Galápagos. Más aún fortalece la idea de que se trata de una verdadera maravilla natural.


El archipiélago ecuatoriano es un santuario de 5 091 especies de fauna terrestre y marina. Así lo registran la Guía del Patrimonio de Áreas Naturales Protegidas del Ecuador y el informe sobre la Reserva Marina de Galápagos.


Varias de estas solo existen en las islas. Por ejemplo, el 82% de las 17 especies de mamíferos es endémico, al igual que el 80% de las 29 especies de aves terrestres.


Constituyen una pequeña evidencia del tesoro único de Galápagos las emblemáticas tortugas gigantes que superan los 170 años de vida, 225 kg y 1,80 metros de longitud. También están los pingüinos y cormoranes; un último reporte del PNG registra 877 y 1 321 ejemplares, respectivamente.


También están los pájaros cucuves o las escurridizas lagartijas de lava con sus siete especies -algunos ejemplares repentinamente aparecen correteando y a ratos deteniéndose entre los puntiagudos y negros pedazos de lava volcánica enfriada-.


Esta es una de las fortalezas determinantes para que la Unesco, en 1978, le pusiera el sello de Patrimonio Natural de la Humanidad. Hoy es la mayor riqueza natural que aún conserva Ecuador.


Es un mundo tan apacible que algunas aves y animales toleran sin recelo la presencia humana. Incluso especies como las iguanas amarillas y rosadas no desarrollaron el instinto de huir de los depredadores.


Así, bajo la sombra de los árboles de mangle, una manada de 10 lobos marinos descansa plácidamente sin importar la presencia humana en su territorio. A un lobo bebé lo único que le interesaba es que su madre le permitiera amamantarse. De rato en rato, el macho líder levanta su cabeza vigilante sobre su harem de ocho hembras. Al poco tiempo se vuelve a dormir.


Una inmersión en este hábitat sui géneris es vivir escenas llenas de emociones y de sensaciones. Ese contacto directo con la naturaleza de Galápagos lo vivieron la francesa Bea Catry y su hijo Paul cuando se lanzaron al mar para hacer esnórquel e intentar descubrir el multicolor tesoro que guardan las agitadas aguas en una bahía junto al islote Champion, en Floreana. Un joven lobo marino parecía invitarlos a un juego.


Despierta asombro cuando los pequeños pinzones y otras aves se acercan sin temor a 'robarse' un pedazo de alimento. Lo mismo ocurre cuando las iguanas, que toman sol arremolinadas sobre las agrestes rocas volcánicas, se mueven meneando sus colas de un lado a otro para dar paso a los asustadizos humanos que visitan Isabela, Floreana y otras islas.


Tal es la posibilidad de encontrarse con especies inesperadas, que en la playa tranquila de Tortuga Bay un grupo de bañistas logra ver una mantarraya que nada a dos metros de la orilla. Claro que este ejemplar marino, apenas advierte la presencia humana, desaparece en nado veloz.


Esas vivencias se tienen a cada paso en Galápagos, cuyas islas en sus inicios estaban libres de toda vida. Pero que, aunque no se sabe hace cuánto tiempo empezó, poco a poco se fueron poblando.


Se asume que -lo dice Fernando Ortiz, biólogo galapagueño de Conservación Internacional- entre los primeros habitantes estuvieron ciertas esporas, algas y otras plantas primitivas, aparte de algunos insectos... Después llegaron aves, reptiles, semillas y más.


A muchos de estos seres como las tortugas gigantes hoy solo se los encuentra en Galápagos. Esto, su origen volcánico y sus impresionantes paisajes, como la zona del pináculo de Bartolomé, hacen que el archipiélago ecuatoriano sea una maravilla natural única. Así lo reconocen los miles de votantes que con su apoyo lo colocaron al tope de la categoría Islas Únicas, dentro del concurso impulsado por la fundación suiza New7Wonders.


Algunos de sus pobladores iniciales llegaron como intrépidos polizones que vencieron, en su travesía de 1 000 km, los embates del mar, cuyas aguas embravecidas sacuden más fuerte a toda embarcación, sobre todo en esta época (de junio a diciembre).


Pequeños seres como reptiles y ciertos mamíferos navegaron sobre grandes trozos de madera, árboles o pedazos de tierra. Estas balsas naturales fueron arrastradas hacia el océano durante eventos como el fenómeno El Niño que ocurren en el continente.


También emigraron semillas de las que brotó la flora de Galápagos. Unas viajaron dentro de las aves o pegadas a las plumas y a las patas de estas, otras como esporas que vuelan grandes distancias.


Y de los mamíferos, lobos marinos y ratones fueron los únicos que llegaron y lograron adaptarse a las condiciones demasiado adversas del inicio. Mamíferos más grandes no pudieron llegar o si lo hicieron, no lograron sobrevivir.


Lo cierto es que, según Ortiz, las primeras especies del archipiélago llegaron originalmente de alguna otra parte. Tampoco se sabe con exactitud en qué orden lo hicieron, pero "se deduce que para que se establezcan las iguanas terrestres, los ratones y las tortugas gigantes se necesitaba algún tipo de vegetación para su alimento".


Lo fabuloso es que estos animales 'forasteros' se adaptaron a las condiciones de las islas y, a través de muchas generaciones, se convirtieron en animales únicos o endémicos de Galápagos. Los estudiosos de esta biodiversidad advierten que las especies se desconectaron de su origen genético, sufrieron mutaciones y se dieron cruces. Hoy las diferencias son tan notorias que dejaron de parecerse a sus ancestros.


Asimismo hay plantas con variedades distintas para cada isla, tras un proceso de especiación (diferenciación biológica).


Todo esto torna a Galápagos un laboratorio vivo muy atractivo para los científicos. Eso ocurrió por ejemplo con el científico Charles Darwin, a quien le inspiró la teoría de la evolución. Igual sedujo a Godfrey Merlen, un biólogo británico que hace 40 años dejó su país a cambio de ser parte de este mundo en constante evolución.

 

Todo empezó hace más de 5 millones de años

 

Casi como en el Génesis, primero solo hubo océano, luego aparecieron las islas. A diferencia de la mayoría que se desprendió del continente, las Galápagos emergieron del fondo del Pacífico como resultado de las erupciones volcánicas submarinas.

Las evidencias geológicas demuestran que las islas más antiguas en el archipiélago tienen más de 5 millones de años.

Al volar de Baltra hacia Isabela se observa a islotes con formas de cráteres gigantes cuarteados. Incluso Fernandina es un volcán que al emerger tomó la forma de isla. Esta junto con Isabela hoy son las de mayor actividad volcánica y en proceso de formación. En Fernandina, las rocas más antiguas se calculan en 750 000 años y las más nuevas, un par de años por las recientes erupciones.

Por ejemplo, al recorrer los ramales del Sierra Negra (segundo cráter más grande del planeta: 10 km de diámetro) es fácil ver algunas emanaciones de vapor.

Galápagos comparte el corredor marino con islas como Cocos (Costa Rica) y Malpelo (Colombia). Pero son oceánicas que nunca tuvieron un puente geológico con el continente.

Asimismo, Galápagos no solo tiene clima de planicie. En estos días -tiempo de garúa- no deja de llover, hace frío y predominan los bosques de scalecia en Media Luna, en la parte alta de Santa Cruz.

Igual al ascender al Sierra Negra, en Isabela, se pasa por un singular panorama. De la zona litoral se pasa a un área tupida de helechos con lluvia incesante y por fin se llega a la parte alta con aspectos árido y volcánico.


Camino a las Siete Maravillas

 Concurso

Galápagos está lleno de elogios y reconocimientos. La revista estadounidense Travel+Leisure acaba de proclamarla como la segunda Mejor Isla del Mundo, luego de la isla Bali (Indonesia), y la primera de Latinoamérica. Al mismo tiempo, el archipiélago ecuatoriano está en el 'Top 77' dentro del concurso impulsado por la fundación suiza New7Wonders. Este certamen busca elegir a las Siete Maravillas Naturales del Mundo. Al final de la segunda fase, Galápagos lideró las votaciones de los cibernautas en la categoría de Islas Únicas.


El martes 21 se anunciará a los 28 finalistas, entre los que se espera que esté el archipiélago ecuatoriano. El escogimiento de Travel+Leisure también es hecho con base en las preferencias de los lectores. Dicha publicación, considerada la más importante de turismo a escala mundial, tiene 4,5 millones de lectores en Estados Unidos y otros países.


A su vez, se calcula que el concurso de New7Wonders es seguido por más de 100 millones de votantes, lo que aumentará el interés por Galápagos.


No obstante, los defensores de la biodiversidad esperan que estas designaciones, más que atraer a más visitantes, lleven a fortalecer al galapagueño, tal como recomendó la Unesco al incluirla en la Lista de Patrimonios en Peligro.

 La conservación tiene héroes y aliados

Rescate Los 252 guardaparques se encargan de cuidar a las especies. Su tarea tiene el asesoramiento científico de organismos como la Fundación Charles Darwin.


Con una fina rama de scalecia, Lorgio Vaca tantea en una serie de agujeros que parece carcomer a los estribos del cerro Media Luna. De pronto una especie de chillido se deja escuchar. Enseguida 'Lolo' -así le llaman sus amigos- advierte que se trata de un petrel patapegada que está anidando. Es una de las seis aves marinas endémicas de Galápagos, pero la única que sube a las partes altas de las islas para hacer sus nidos a partir de mayo.


Y está amenazada por ratas, gatos, perros y chanchos, introducidos en las islas. Por eso la tarea de este guardarque es monitorear y controlar los nidos de estas aves.


Arropado con una chompa impermeable y botas de caucho para protegerse de la lluvia incesante, Lolo se abre paso entre un bosque de scalecias y helechos, a 900 metros de altitud. Después de pasar por cuatro o cinco nidos, se detiene en uno donde se alcanza a ver un petrel. Cubre sus manos con guantes gruesos de algodón para minimizar los efectos de los picotazos, mientras examina el estado del ave.


Así como él, varios héroes anónimos luchan desde diferentes frentes y bajo condiciones adversas a favor de las especies de Galápagos. Uno de ellos es Fausto Llerena, cuidador de las tortugas gigantes. Al igual que la mayoría de sus compañeros, él empíricamente aprendió sobre la crianza y reproducción de los quelonios en cautiverio, hoy con éxito.


La misión de estos personajes empezó en 1968 cuando el Parque Nacional Galápagos decidió incluir en su equipo a los guardaparques. Hoy son 252, distribuidos en la conservación, vigilancia de zonas de visita y otras tareas.


Pero su misión tiene aliados. 16 organizaciones apoyan sobre todo con propuestas. Una de estas es la Estación Charles Darwin. Enrique Ramos, miembro de la ONG, indica que "con las investigaciones primarias de expertos nacionales y extranjeros, la entidad pone el aporte científico. Por ejemplo, impulsó estudios para descubrir por qué la población de tortugas decrecía y para recomendar las acciones para la crianza en cautiverio y luego para su repatriación".


Entre 1932 y 1933 ya se hicieron los primeros intentos de conservación. Pero no fueron suficientes para frenar la depredación. Al principio fueron los piratas, luego los colonos e investigadores. Estos últimos bajo el pretexto de fines científicos llevaron al extranjero ejemplares vivos y muertos. Los colonos mataron en especial a miles de tortugas para proveerse de carne.

 

Eso obligó a que se declare a Galápagos Parque Nacional. Sixto Naranjo, director de Conservación y Restauración de Ecosistemas del PNG, asegura que eso ayudó a que hoy se conserve el 95% de las especies endémicas. Entre otras se salvó de la extinción a las tortugas gigantes de Española. Pero el riesgo sigue, aún más cuando las especies invasoras y los centros poblados arremeten contra la biodiversidad, que por su condición de única resulta muy vulnerable.

 

"Estos 50 años como Parque Nacional son solo el primer paso"

Fernando Ortiz

Biólogo de Galápagos

 El valor de lo rescatado

- Al menos 6 200 tortugas gigantes, criadas en cautiverio, fueron repatriadas en Santa Cruz, Isabela, Pinzón y Española. Hay 20 000 en estado natural.

- Entre 5 000 y 10 000 iguanas terrestres hay en Galápagos, según el PNG. Están en Fernandina, Isabela, Santa Cruz, Seymour Norte, Española y Plazas Sur.

- La erradicación de especies invasoras es otra misión. De acuerdo con el PNG, se eliminaron 268 221 cabras en 10 islas.

- También se erradicó la tilapia en San Cristóbal. Se sigue eliminando a cerdos, asnos y gatos salvajes; además de ratas negras, mosca de la fruta, hormiga cabezona, mora, guayaba...