SECOND PLACE
COL-046-Los reyes del orgánico
Ayda María Martínez Lpuz Catorce 6, Bogotá, Cundinamarca
Los reyes del orgánico
Catorce 6 quiso contrastar cómo ‘se dieron la pela’ por el medio ambiente un emporio empresarial y una comunidad campesina.
Desde esquinas diferentes, ambos decidieron jugársela por la producción sin agroquímicos y entrar en un negocio que mueve cerca de 40 billones de dólares al año. Aunque tortuosos, los dos procesos han sido exitosos. Éstas son las historias.
En los últimos 10 años, la agricultura orgánica en Colombia pasó de 0 a cerca de 60 mil hectáreas, en respuesta al boom mundial, loque ubica al país como el segundo productor latinoamericano, después de Argentina.
Producir de manera sostenible, sin fertilizantes, pesticidas, aditivos, colorantes o reguladores de crecimiento tiene mucho mérito.
Sin embargo, hacerlo hace 10 años, cuando producir de esta manera era visto como un negocio de suicidas tiene, sin duda, mucho más.
Pues bien, ese es el común denominador que tienen Daabon, una poderosa empresa de tercera generación con fincas certificadas a nivel mundial ubicada en Santa Marta, y Emcoba, una empresa comunitaria que se convirtió en referente nacional de procesos limpios y asociativos, ubicada en Puente Nacional, Santander.
Hoy, ambas organizaciones están en sintonía con las tendencias mundiales de consumir productos sanos, de optar por alternativas tecnológicas en armonía con los ecosistemas y de buscar rentabilidad para el sector agrícola.
Y no es para menos. Entre el 2002 y el 2005 el crecimiento del consumo mundial por estos productos pasó de 23 a 33 billones de dólares, algo así como un crecimiento del 43 por ciento, y se calcula que en el 2006 movió transacciones por más de 40 billones de dólares.
Sólo en el mercado estadounidense representó ventas superiores a los 16 mil millones de pesos el año pasado y se prevé que para el 2010 supere los 46 mil millones de dólares, de acuerdo con cifras de Breaking News on Food & Beverage Development.
Se trata de un negocio tan atractivo como rentable. Cálculos del Center for the Promotion of Imports from Developing Countries (CBI) de Holanda, hablan de que los productos orgánicos son entre un 15 y un 40 por ciento más costosos que los convencionales. Es decir que alguien que entra a tiendas como SuperValue a comprar un producto ecológico de la línea “Namen Nature’s Best” o en las cadenas de supermercados de Safeway, Stop & Shop, Sam’ s Club (Wal-Mart), por ejemplo, paga más por costos de producción limpia, certificación y comercialización. Y lo hace sonriente.
Por ser uno de los negocios más atractivos a nivel mundial, los orgánicos se han convertido en una de las líneas de producción del sector agrícola de mayor desarrollo a la fecha, teniendo en cuenta que las ventas son absorbidas mayoritariamente por el mercado estadounidense, con un 51 por ciento. Le sigue la Unión Europea con el 45 por ciento, y eso que aún no tienen satisfecha su demanda.
A esto se suma el hecho de que gobiernos como el de Suecia quieren que sus cuotas orgánicas en grandes cocinas y comedores de instituciones públicas lleguen al 25 por ciento en el 2010. Además están los altos niveles de crecimiento en países como Alemania, donde los bio supermercados crecieron un 15 por ciento durante el primer semestre del 2007.
Otra cifra que demuestra que el mercado mundial está ávido de orgánicos la tiene el Reino Unido, en donde la oferta de este tipo de productos en supermercados como Sainsbury, una de las cadenas más grandes, subió a 700 productos orgánicos y en su competidor, Tesco, la cifra alcanzó las 1.200 variedades.
La fruta de la pasión
Ante ello, los pretendientes de esta fruta tan apetitosa saltan de diversas partes del planeta y más sabiendo que se trata de un territorio con muchas posibilidades de conquista. Australia con 11,8 millones de hectáreas lidera la lista de agroproductores de orgánicos, seguido de Argentina con 3,1 millones de hectáreas – jalonado por la producción cárnica- y China con 2,3 millones de hectáreas.
Asumir el protagonismo en este mercado no es nada fácil. La producción de frutas, hortalizas, o cualquier variedad de producto agroecológico exige altos y cuidadosos estándares de producción. La finca que trabaja en forma orgánica debe llevar registros de productos biológicos, los períodos de transición son de al menos un año, debe haber un sistema de planificación estricto y someterse a procesos de verificación continuos para acreditarse con una firma certificadora que le abra las puertas en los mercados tanto nacionales como internacionales.
Atender estos mercados obliga en muchos casos a tener niveles de producción importantes, lo que significa asociación en el caso de los pequeños productores o inversión en el caso de los grandes.
De acuerdo con la FAO, los beneficios de este tipo de agricultura radican en que permite el mantenimiento de la fertilidad del suelo, evita su contaminación por el uso de agroquímicos, permite la rotación de cultivos, fomenta el bienestar animal y genera un sistema de producción natural de alimentos inocuos y sanos.
Orgánicos made in Colombia
Colombia no ha estado ausente en esta feria del orgánico. En los últimos 10 años, la frontera agrícola de esta producción pasó de 0 a cerca de 60 mil hectáreas, en respuesta al boom mundial, lo que ubica al país como el segundo productor latinoamericano después de Argentina, de acuerdo con cifras del consultor internacional Willer & Yussefi a 2007.
El consumo mundial de productos ecológicos se concentra principalmente en productos frescos como frutas y hortalizas, lácteos, carne y cereales, ante lo cual el país ha demostrado capacidad de respuesta con café, banano, panela, frutas, aromáticas y frutos de palma al mercado europeo. Además el mercado estadounidense disfruta del azúcar, pulpas de frutas, miel, cacao y palmito criollos.
Los exigentes consumidores de Japón, Corea y Australia también conocen de los esfuerzos nacionales por los alimentos ecológicos a través de productos como café, frutas y azúcar ecológica.
Algunos han constituido redes de abastecimiento de productos orgánicos como la Red Nacional de Productores Orgánicos, que lidera la Fundación Caja de Herramientas. Muchos de esos productos se consiguen hoy en Carrefour, Cafam, Éxito, Pomona y Carulla.
Por ello, los ministerios de Ambiente y Agricultura impulsan iniciativas como Mercados Verdes y el Programa Nacional de Agricultura Ecológica, respectivamente que buscan que la producción orgánica nacional sea la protagonista de la fiesta.
La legislación más reciente, la Resolución 0187 del 31 de julio de 2006 del Ministerio de Agricultura, estableció los lineamientos para que la producción nacional esté en condiciones de competir en el feroz mercado mundial que cada vez exige más alimentos libres de químicos, respetuosos con el medio ambiente y debidamente certificados para evitar el fraude, explicó el secretario general de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Ricardo Sánchez López.
Sin embargo, este tipo de producciones se suelen confundir con “agricultura de abandono”, es decir, proyectos que suelen aprovechar las condiciones propias de un territorio sin considerar un sistema productivo y la debida planeación e investigación.
“En el país se presentan casos de asociaciones de productores que no se preocupan por los lineamientos mínimos de calidad y suelen encontrarse con las mayores dificultades a la hora de acceder a un certificado que les abra las puertas de los mercados internacionales.”, aseguró Sánchez.
Sobre el control, comercialización y certificación de la agricultura ecológica, la legislación vigente en el país establece que la Superintendencia de Industria y Comercio debe acreditar las certificadoras. A la fecha existen en el país cinco entidades privadas autorizadas para expedir este documento.
Sin embargo, aún existen mitos que derrumbar para que los productores piensen en grande y se beneficien de un boom que promete expandirse durante mucho tiempo más. Aquí, dos grandes ejemplos.

