Honorable Mention

PER-072-PARAISO EN PELIGRO. Minería aluvial

Pavel Cartagena   Revista Viajeros Conservación y Culturas   July 2007

PARAISO EN PELIGRO. Minería aluvial

Un mal sobre otro. En los bosques amazónicos no solo la tala ilegal, la explotación de hidrocarburos y la agricultura migratoria resultan las pandemias más notables. En algunos de sus rincones más prístinos, como en los aguajales, cochas y meandros de Madre de Dios se esconde otra riqueza apetecida por los de siempre: el oro. El siguiente es un primer informe sobre una actividad compleja que debe encausarse para beneficio de todos.

A pocas horas de Puerto Maldonado, capital mundial de la biodiversidad, está  Huaypetue, localidad que concentra el 80% de la producción minera aurífera de la región Madre de Dios y se ha convertido en la mayor evidencia del efecto devastador que esta actividad ejerce sobre los ecosistemas boscosos, afectando procesos ecológicos, el cauce de los ríos por el incremento de su turbidez y sedimentación, la belleza paisajística, los hábitat y las especies silvestres, debido al elevado nivel de contaminación con el mortal mercurio (Hg). Una extensa y desértica zona de taludes e interminables pampas de relave minero se levantan donde antes reinaban primigenios bosques ribereños. Es una tierra sin ley, donde impera el caos, la contaminación y la depredación desmedida como engendros de una actividad mal encaminada.

La minería aurífera en la Región Madre de Dios se inició en 1930 a partir de la extracción de oro en pepas o “charpas”. En los setentas comenzaron a utilizar el proceso de lavado y amalgamado de las arenillas con mercurio que, durante el “refogueo” o calentamiento, separa el oro de otros minerales. El mercurio se volatiliza precipitándose luego sobre la tierra y el sedimento de los cuerpos de agua, en donde se transforma, con la ayuda de las bacterias y otros microorganismos, en su forma orgánica o no metálica conocida como metil-mercurio, la forma más dañina para la vida por sus efectos devastadores sobre la cadena trófica. Primero ingresa y se acumula en los tejidos vivos de los pequeños invertebrados y peces que se alimentan del fango. Luego pasa a los predadores, afectando a reptiles, anfibios, mamíferos, aves y, finalmente, al hombre.

Un dato para tomar en cuenta: la cantidad de mercurio contenida en un termómetro casero es suficiente para contaminar el aire de una vivienda. En Madre de Dios se habrían vertido al medio ambiente aproximadamente 272 toneladas entre 1990 y el 2003, según cifras oficiales del volumen de oro declarado (40% del volumen real). Considerando que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) estima que la tendencia va dirigida a la “mejora” de la producción, se calcula que cada año, nuestros ríos, lagos y bosques, recibirán más de 35 toneladas de mercurio.

Minería informal, semilla de problemas sociales
Según la Iniciativa del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la OIT, en dos de cada tres hogares mineros los niños trabajan en labores de acarreo de minerales para su procesamiento con mercurio y no cuentan con ningún tipo de protección. Si consideramos que el mercurio se absorbe y retiene en el organismo en un 75 a 100% dependiendo de la vía de absorción; que los estudios realizados en cuerpos de agua y sedimentos por Digesa e Inrena desde el 2003, arrojan niveles seis veces superiores a los permisibles y que otros estudios señalan que su toxicidad en seres humanos tiene efectos persistentes por varias generaciones, principalmente sobre el sistema nervioso central, además de producir enfermedades congénitas y retardo mental, podríamos presumir que esta es la causa del bajo rendimiento escolar, el más bajo del Perú.
 
Depredación de ecosistemas
De acuerdo con las estadísticas del MEM, la minería denominada de “pequeña escala” contribuye con el 14% de la producción total de oro del país, pero está exonerada del pago de canon sobre su producción o de regalías sobre su utilidad neta. Solo realiza el pago anual por vigencia de los derechos mineros otorgados y por las penalidades que el MEM pudiera aplicarle, de contar con la logística y normativa necesarias. Es decir, el Estado no percibe divisa alguna. En Madre de Dios se estima que 15 mil familias dependen de esta actividad y la cifra va en preocupante aumento. El Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (IGEMMET), indica que existen solo 1679 derechos mineros formalizados en una superficie de más de 300 mil hectáreas, existiendo, según la Dirección Regional de Minería, un 80% de operadores mineros informales.

Ante el desmedido crecimiento de esta actividad, la sociedad civil organizada viene afianzando su legitimidad para la defensa de sus intereses colectivos. Así lo demuestra el pronunciamiento de la Comunidad del Lago Valencia, en oposición a las peticiones de concesiones mineras en las 47 mil Has. del espejo de agua y sus bosques, por ser ésta una zona de protección ecológica con potencial pesquero y aptitud ecoturística, como lo señalan los primeros estudios de Zonificación Ecológica y Económica (ZEE), efectuados por el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP). El petitorio fue canalizado por la Comisión Ambiental Regional (CAR) ante el Conam, el MEM y Congreso de la República. Sin embargo, las operaciones en el subsuelo del lago ya empezaron, incumpliendo toda normatividad establecida.

Tanto en terrazas de pie de monte como en la llanura aluvial, la erosión de la Cordillera de los Andes, sumada al cambiante cauce de los ríos, determinó el depósito de la arenilla aurífera en una extensa superficie de nuestra Amazonía. Sin importar dónde se le encuentre, en el lecho o la orilla de los ríos, lagos o “cochas”; en humedales amazónicos conocidos como “aguajales” o en el bosque profundo, siempre existirán febriles voluntades armadas de lampas, bombas de succión, cargadores frontales o retroexcavadoras decididas a desentrañar la tierra en busca de un futuro mejor. La Amazonía sigue soportando los embates destructivos de las actividades extractivas que ignoran los beneficios que los ecosistemas forestales otorgan al planeta, regulando los ciclos hídricos y los niveles de erosión, moderando la pureza atmosférica por asimilación del carbono y, por ende, el calentamiento global.

Intentando soluciones
Actualmente, existen tecnologías más limpias que no han sido implementadas por la desidia de los operadores mineros y de las autoridades competentes. Una de ellas es la denominada “Retorta” que consiste en la recuperación parcial del mercurio volatilizado durante el refogueo. Es poco práctica y eficiente, pero está disponible a muy bajo costo. Existe otra tecnología denominada Oro Ecológico, que no emplea mercurio en ninguna de las etapas del proceso. Esto nos ofrece un panorama nuevo y alentador por su simpleza, eficiencia y economía, que además de recuperar 20% más oro que la amagalmación y reducir el tiempo de operación en un 60%, obteniéndose oro de mayor calidad con un menor esfuerzo. Lo más importante, sin impacto sobre el medio ambiente y la salud humana.