PER-071-Güeppí-Cuyabeno, crónica de una labor binacional por la conservación
Álvaro del Campo Revista Viajeros Conservación y Culturas April 2008
Güeppí-Cuyabeno, crónica de una labor binacional por la conservación
Gracias a la iniciativa de un equipo interdisciplinario, con Inrena y el Ministerio del Ambiente del Ecuador como participantes, se concretó el vigésimo inventario rápido organizado por el Field Museum de Chicago, un trabajo que se realizó en las selvas del Ecuador y Perú. Aquí la historia de este espectacular estudio científico desarrollado al borde de la línea ecuatorial.
Luego de quedarnos varados dos días en Iquitos por fallas en el extintor del helicóptero, y gracias a una combinación de mejora del tiempo y una rápida gestión con la Fuerza Aérea Peruana, pudimos volar—en un avión Twin Otter—hasta el paraje más septentrional del Perú: Güeppí. Atrás iban quedando las ricas e impresionantes cuencas de aguas negras del Yubineto, del Angusilla, del Yaricaya, hasta que sobrevolamos el misterioso Güeppí. Luego de recargar gasolina en la base militar fronteriza del Putumayo, salimos hacia el sureste donde pudimos admirar uno de los ecosistemas posiblemente más inusitados del planeta: el complejo lacustre de aguas negras del río Lagartococha, que divide al Ecuador y Perú. Luego de más de cuatro años de este espléndido sobrevuelo retornamos, esta vez en botes y a pie, para realizar el vigésimo inventario rápido del Field Museum de Chicago.
Antecedentes: un esfuerzo de cooperación trinacional
La triple frontera del Perú, Ecuador y Colombia se encuentra en la confluencia de los ríos Putumayo y Güeppí. Estos países le han dado un alto valor de conservación a esta región que alberga una incalculable diversidad, y cada uno ha establecido un área protegida a lo largo de sus fronteras. En 1984 tanto Ecuador como Colombia habían decretado, respectivamente, la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno al sur del río Güeppí y al oeste del Lagartococha, y el Parque Nacional Natural La Paya, al norte del Putumayo que colindan con nuestra Zona Reservada Güeppí, creada en 1997.
En el 2006, gracias a una serie de reuniones y talleres, se proyectó un acuerdo por los ministerios y entidades medioambientales y de recursos naturales de los tres países para manejar el área como un corredor de conservación llamado Corredor de Gestión, que representa una gran oportunidad de manejar una unidad integrada. Las tres áreas que suman 1.65 millones de hectáreas, conformarían una “megareserva”. El Inrena contactó al Field Museum para realizar el inventario en el lado peruano, acogiendo también el pedido de los Secoya para categorizar sus territorios ancestrales. La investigación en los dos campamentos del lado ecuatoriano se hizo por iniciativa del Ministerio del Ambiente del Ecuador y la Fundación Sobrevivencia Cofan.
Campamentos 1 y 2: La enigmática cuenca del Lagartococha
El equipo interdisciplinario estaba compuesto por científicos del Field Museum y sus contrapartes peruanos y ecuatorianos, así como pobladores Cofan y Secoya. Mientras el equipo biológico iba de campamento en campamento recolectando información, el equipo social visitaba al mismo tiempo 13 comunidades cercanas—Secoya, Kichwa, y mestizas—en las cuencas del Napo y Putumayo. El trabajo social es clave en los inventarios rápidos pues recopila información fundamental sobre el uso del bosque, así como sobre fortalezas locales y amenazas.
Luego de volar desde Quito a Lago Agrio, ciudad petrolera de la provincia de Sucumbíos, el equipo de biólogos zarpó en canoas por el río Aguarico hacia la comunidad cofan de Zábalo. Allí nos reunimos para continuar aguas abajo por el Aguarico y surcar el Lagartococha hacia los dos primeros campamentos. En esta cuenca establecimos un sitio de inventario a cada lado del río, uno en las áreas de bajiales en Ecuador y el otro al borde de las colinas más altas en Perú. El primer campamento lo hicimos en territorio Kichwa en el lado ecuatoriano, en un hermoso lago llamado—no por gusto—Garzacocha. Desde el campamento de avanzada, el nivel del agua había bajado tanto que tuvimos que jalar la canoa por una hora en un tramo de gramalote flotante y anguilas eléctricas. El bosque era una mezcla de aguajales y bajiales barrosos y el lago era un paraíso de garzas y otras aves acuáticas. Lo que más nos sorprendió fue observar grandes poblaciones de las garzas Agami (Agamia agami), elegante ave de intensas tonalidades verdes y castañas, y Cucharón (Cochlearius cochlearius) muy difíciles de encontrar en la Amazonía. Doug Stotz, ornitólogo del Field Museum comentaba sorprendido que en ese momento había visto más Agamis que durante toda su carrera.
El campamento 2 estaba a orillas del lago peruano llamado Redondococha donde pasamos cuatro días investigando los bosques de colinas que poseen una biodiversidad extraordinaria. Numerosos caimanes negros (Melanosuchus niger) emergían casi sin temor ante nuestra presencia. Este sitio estaba dentro de la propuesta Reserva Comunal Airo Pai, que forma parte de la ZR Güeppí y abarca los territorios ancestrales secoya.
Campamentos 3 y 4: Descubriendo los secretos del Güeppí
Luego de dejar el Lagartococha, retomamos el Aguarico aguas arriba hacia la comunidad kichwa de Zancudo, donde expusimos brevemente nuestros resultados. Continuamos camino hacia Zábalo y navegamos el Aguarico hasta llegar a la entrada del camino que los cofan utilizan para llegar al Güeppí. Todo el siguiente día lo dedicamos a explorar el bosque que suponía el punto medio entre las cuencas del Aguarico y el Güeppí. Las poblaciones de monos choro eran muy saludables en esa parte de la selva ecuatoriana. Luego proseguimos hacia la cuenca del Güeppí. La caminata fue de poco más de 11 kilómetros, pero los últimos cinco ya estaban marcados con cintas rojas por la brigada de avanzada de nuestros colegas cofan. Llegamos uno a uno y a diferentes pasos a Güeppicillo.
Acampamos cerca a la quebrada Güeppicillo, tributaria del Güeppí, donde está el campamento de control de los cofan. Nuestro tercer campamento fue precisamente bautizado como esa hermosa quebrada de aguas negras. El bosque, celosamente custodiado por los cofan, rebosaba de vida silvestre. Los monos eran mansos y la presencia de especies que en otras partes son intensamente cazadas como venados y añujes confirmaba la buena salud del bosque. Por la noche, nos arrullaba el mítico ayaymama (Nyctibius griseus), ave que durante el día se percha erguido e inmóvil cual rama seca de árbol, camuflándose perfectamente.
Partimos hacia el campamento 4 bajando el río Güeppí, despidiéndonos de nuestros amigos Cofan, invaluables colaboradores del inventario. Bajamos por unas horas este río que alberga poblaciones importantes de lobo de río (Pteronura brasiliensis). Por el camino paramos en otro de los numerosos puestos militares de la frontera. Nos preguntábamos si los bisoños soldados pudiesen ser entrenados para convertirse en guardaparques ejemplares. Llegamos al inicio de la trocha, cuya primera parte mostró evidencia de presencia humana, ya que el área estaba entrecruzada por trochas de madereros y cazadores. Doug se encontró incluso con un hombre con escopeta y machete en mano. Ya que los humanos han empezado recién a incursionar en la zona, la fauna no era asustadiza, e inclusive el conocido botánico Robin Foster observó un perro de monte de orejas cortas (Atelocynus microtis), uno de los mamíferos menos conocidos de la Amazonía. Sin embargo, los monos grandes eran perceptiblemente menos comunes.
Último campamento: Quebrada Aguas Negras
Luego de llegar a la boca del Güeppí, bajamos el Putumayo hasta llegar al poblado de Tres Fronteras en el Perú y nos establecimos en casa de don Alfredo, nuestro amigo, guía y excelente cocinero. La caminata esta vez fue de casi diez kilómetros monte adentro hasta el campamento final en la quebrada Aguas Negras, tributaria del río Peneya, que desemboca en el Putumayo 150 kilómetros aguas abajo. Luego de tres días de estudios retornamos a Tres Fronteras exhaustos—ya que los inventarios normales son de tres campamentos y este tuvo cinco y un “satélite”—con el cuerpo lleno de picaduras de zancudos, hongos y tornillos (larvas de tábano), y sin una sola prenda seca. Pero este sólido grupo llevaba consigo algo en común: Una sonrisa unánime de satisfacción de saber que los resultados obtenidos ayudarán a proteger este invaluable patrimonio de la naturaleza.
Pasamos nuestra última noche en Tres Fronteras y retornamos a Iquitos desde la base militar con dos aviones de la FAP, un Pilatus para seis pasajeros y el Twin Otter. Pudimos ver nuevamente desde arriba los bosques que requieren de una inmediata acción de categorización. Ya existe un consenso para la designación de un nuevo Parque Nacional (Güeppí), así como de dos nuevas reservas comunales: Airo Pai (Secoya) y Huimeki (Huitotos, Mestizos y Kichwas). Una enorme demanda petrolera (Lote 117 de Petrobras) se superpone peligrosamente con la totalidad de la ZR Güeppí, y amenaza severamente tanto a la vida silvestre como a los pueblos del área. Esperemos que los contundentes resultados del inventario contribuyan a concluir el proceso de categorización que permitirá la supervivencia de estos bosques para las presentes y futuras generaciones.
Megadiversidad. Los resultados del inventario biológico arrojaron impresionantes resultados de biodiversidad en Güeppí y Cuyabeno.
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Organismos |
Especies Registradas | Especies Estimadas | Especies Potencialmente Nuevas |
| Plantas | 1,400 | 3,000 – 4,000 | 8 – 10 |
| Peces | 184 | 260 – 300 | 3 |
| Anfibios | 60 | 90 | 1 |
| Reptiles | 48 | 60 | - |
| Aves | 437 | 550 | - |
| Mamíferos | 46 | 57 | - |

