PER-059-La Batalla por el Candamo
Ernesto F. Ráez Luna Revista Viajeros Conservación y Culturas January 2008
La Batalla por el Candamo
El triunfo de la razón…
No habíamos terminado de celebrar la inobjetable proclamación de Machu Picchu como joya cultural de la humanidad, cuando una noticia, en apariencia intrascendente, nos devolvió a la realidad. El Ejecutivo peruano había empezado a cocinar, fiel a su credo desarrollista, un nuevo potaje: derribar los vallados de protección que han logrado preservar al Parque Nacional Bahuaja Sonene, una isla de biodiversidad y belleza en medio de un planeta que se desmorona y se viene a pique. La siguiente es la historia de un triunfo de la razón y la esperanza narrada desde la subjetividad total de uno de los tantos defensores del futuro planetario.
El martes 25 de setiembre pasado conocimos el Oficio 0901-2007-INRENA-IANP, dirigido por el Sr. Luis Alfaro Lozano, Intendente de Áreas Naturales Protegidas (IANP), al Sr. Jorge Luis Lora Castañeda, Director General de Asesoría Jurídica del Ministerio de Agricultura. El oficio responde a una consulta perentoria (Oficio 2084-2007-AG-OGAJ) respecto a un proyecto de ley que propone recortar el Parque Nacional Bahuaja Sonene en más de 209 mil hectáreas, para permitir la exploración y explotación de un yacimiento de gas natural ubicado en la cuenca del río Candamo, zona intangible del parque. La IANP opinó que el proyecto era inconstitucional y que atentaba contra las salvaguardas ambientales contenidas en el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.
Numerosas fuentes confirmaron que pese a la opinión contraria y sustentada de la IANP, el proyecto de ley sería aprobado en el Consejo de Ministros del miércoles 26. La reacción ciudadana fue inmediata, las llamadas telefónicas y mensajes electrónicos a los miembros del Congreso y del Ejecutivo desataron una avalancha democrática de advertencias y exigencias de información. Al final del, el proyecto contra el Candamo entró en un garabato de versiones extraoficiales confusas y contradictorias que, en esencia, confirman la voluntad del Ejecutivo de atentar contra nuestro patrimonio natural y la sorpresa de encontrar una oposición múltiple, informada, interconectada y férrea. El proyecto fue aprobado en Consejo de Ministros pero fue encarpetado el mismo día.
La amenaza siguió latiendo desde la oscuridad. Durante las dos semanas siguientes, en medio del silencio oficial, decenas de miles de peruanos, ciudadanos del mundo, comunicadores sociales y numerosas organizaciones no gubernamentales nos pronunciamos en defensa del Candamo, santuario natural que los peruanos nos hemos comprometido a vigilar y guardar a perpetuidad. En el esfuerzo solidario, destacaron los colectivos ciudadanos. El Grupo de Trabajo de la Sociedad Civil para la Interoceánica Sur, el colectivo de ONGs sobre Áreas Naturales Protegidas e Hidrocarburos y el Grupo Carabaya publicaron artículos, notas de prensa, entrevistas y pronunciamientos y se realizaron foros y gestiones para alertar a ciudadanos y autoridades en el Perú y en el extranjero. Una ansiedad vital, profunda, se apoderó de muchos de nosotros, robándonos el sueño. En la conferencia de prensa del 5 de octubre en Lima, varios artistas, comunicadores y conservacionistas denunciaron la amenaza latente. En tres listas electrónicas (en español, inglés y alemán) se acumularon miles de firmas a favor del Candamo. En Cusco, Puno y Madre de Dios, los estudiantes marcharon por las calles, en impecable paz y en defensa de su herencia.
El 11 de octubre, el congresista estadounidense Earl Blumenauer envió una enérgica carta al Sr. Felipe Ortiz de Zevallos, embajador peruano en Washington, advirtiendo contra la violación de un TLC que ni siquiera había sido aprobado todavía. El 14, los alcaldes de Carabaya y de Sandia, expresaron al premier Jorge del Castillo, su rechazo a la iniciativa contra el Candamo quien respondió que analizaría el tema con los técnicos. El ministro de Energía y Minas, Juan Valdivia, indicó que la decisión todavía no estaba tomada. Curándose en salud, el gobierno regional de Puno declaró intangible la sección puneña del Parque Nacional Bahuaja Sonene, donde queda el Candamo.
El 16 de octubre, finalmente, el Ejecutivo quebró su silencio: el vice-ministro de Energía, Pedro Gamio, “desmintió” la existencia del proyecto de mutilación. El 17, el ministro Valdivia negó que el Ejecutivo planeara el recorte del Parque. El 25, en Juliaca, presidente Alan García, dijo que nunca había existido la intención y que todo era producto de la “la mala fe” (¿de sus ministros?). A contrapelo de tantos desmentidos, el 30 de octubre, el Embajador Ortiz prometió en Washington que el gobierno peruano ya no apoyaba más la propuesta de perforar por gas en el Candamo. (Ese mismo día, la Cámara de Representantes norteamericana aprobó el TLC con el Perú).
La noche del 20 de octubre, en Puerto Maldonado, familias sencillas reían viendo, en la plaza principal, el notable documental “Candamo, la última selva sin hombres”. Había pasado la crisis. Sin embargo, el 21 de noviembre, en una audiencia del Congreso de la República, Gustavo Navarro, director de Hidrocraburos del MEM, mostró la franja de hidrocarburos del sur del país, con una estrella en el Parque Nacional del Manu y otra en el Parque Nacional Bahuaja Sonene. La tentación persiste y resopla fuerte.
Nadie se engaña. El titular de Agricultura, Ismael Benavides, quien promovió la propuesta que “nunca existió”, habría sido convocado a dar explicaciones ante la Comisión de Energía y Minas del Congreso. Un artículo presidencial que animaliza a los defensores de la vida, y luego otro, dorando un poco la píldora, manifiestan un conflicto tenaz entre visiones de desarrollo humano en el Perú, donde nuestro patrimonio natural está en juego. El alma de la batalla por el Candamo es colectiva y ahí radica su éxito. Prevaleció un espíritu fraterno y desprendido, porque nos encontramos con un motivo sagrado y superior que nos aglutinó en la energía y el esfuerzo. En rigor, incluso este recuento debiera ser anónimo; pero alguien debe responsabilizarse de algunas afirmaciones temerarias.

