PER-056-Elevar algunos tramos de la Interoceánica del Sur: ¿realidad o fantasía?

Fernando Rubio   Revista Viajeros Conservación y Culturas   September 2007

Elevar algunos tramos de la Interoceánica del Sur: ¿realidad o fantasía?


Espontáneamente y de manera silenciosa, el ciberespacio, como en tantas otras campañas ambientales, se ha ido convirtiendo en un foro abierto a favor de una demanda cívica que pide abiertamente se detenga por un momento la construcción de la carretera Interoceánica del Sur y se revise la pertinencia o no de elevar algunos de sus sectores para permitir el paso de especies y la continuidad ecosistémica de una de las regiones más auténticamente puras del planeta. La lucha, para los impulsores de la propuesta, uno de ellos precisamente Fernando Pino Rubio, recién empieza.

El tema no pasa por debatir si pavimentar o no el tramo faltante de la carretera que unirá con una vía de primer orden a nuestro país con el Brasil, los Andes con el llano amazónico, el tramo entre el puente Inambari y Puerto Maldonado, capital de Madre de Dios y de la Biodiversidad. Hay que reconocer que en términos de la galopante modernidad a la que el ser humano está sujeto, aparentemente como parte de su propia evolución biológica y social, es inconcebible -e ineludible- pensar en desarrollo sin estar vialmente bien conectados y articulados.

La auténtica y gravitante razón que sí nos convoca al escribir estas líneas, es llamar la atención del público, de las principales autoridades peruanas y también de las entidades vinculadas con el financiamiento y construcción de esta obra - la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el grupo Odebrecht - sobre el inminente peligro sobre la zona que esta carretera atraviesa -parte del corredor de Conservación Vilcabamba-Amboró, con sus 16 áreas naturales protegidas, entre Perú y Bolivia-, si es que no se toman medidas de urgencia en torno al diseño de construcción.

Urgentes previsiones de diseño
A diferencia de lo que ocurre en carreteras construidas en países cuya población es  consciente y sus autoridades e instituciones responsables del valor ecológico, escénico y económico que tienen los bosques y la fauna, en el caso de la Interoceánica peruano-brasilera no se ha tomado ninguna previsión en la construcción, como son pasos seguros para que las especies de fauna crítica que vayan a cruzar de un lado a otro la carretera -oso de anteojos y jaguar- no sean arrollados. Menos aún, se ha considerado la construcción de tramos elevados para evitar asentamientos humanos en sus márgenes, con lo que se estaría evitando la destrucción de sus bosques y minimizando otro de los graves riesgos que supone la ocupación imprevista y destrucción de los mismos, cual es el contacto y colapso de los varios grupos de indígenas en aislamiento voluntario que existen en algunas de las áreas protegidas establecidas en el corredor de conservación referido.

“Carretera Arriba”, la campaña dirigida al Presidente
Un grupo de científicos ambientales estrechamente identificados con los bosques de esta parte de la Amazonía, liderados por la reconocida científica brasilera Dra. Renata Leite, ha lanzado por Internet una campaña dirigida al presidente Alan García y la ministra de Transportes, Verónica Zavala, respecto al grave peligro y la irreparable pérdida para la humanidad, si en los lugares más críticos –la transición andino amazónica entre Puente Inambari y Puerto Maldonado - no se toma previsiones.

La idea de fondo de la campaña Carretera Arriba, al levantar del nivel del suelo algunos tramos previamente determinados, es convertirla en una carretera escénica o paisajística, que solo en algunos puntos estratégicos tenga salidas que bajen a tierra y conduzcan a las comunidades que ya están asentadas en la zona. Desde éstas se desarrollará actividades ecoturísticas basadas en la asombrosa diversidad biológica que forma parte de su entorno y en la permanente investigación y monitoreo de la fauna que a ellos mismos les correspondería realizar. Todo ello con la debida capacitación técnica y apoyo  económico que de seguro la comunidad científica logrará conseguir para tal propósito. La Dra. Leite, quien a la fecha ya ha registrado parejas de osos de anteojos muy cerca de la carretera, tiene diseñado y en trámite de financiamiento, una propuesta para capacitar a la población local del área de influencia de la carretera respecto de la evaluación de los movimientos de la fauna crítica que existe en la zona; estudio que servirá para determinar los lugares prioritarios para levantar la carretera y para construir los pasos subterráneos, puentes verdes, vallados metálicos y rampas de escape.

Miles de adhesiones y contactos excelentes
Durante el primer mes de circulación por la red, la campaña ha tenido la adhesión de 1600 personas de diferentes nacionalidades preocupadas por la Amazonía. Es importante destacar que los impulsores de la campaña también han desarrollado contactos directos con Emilio Odebrecht, presidente del grupo brasilero del mismo nombre, ganador de la licitación para construir y operar la Interoceánica; Rubén Ricupero, el influyente embajador brasilero ante la ONU; Israel Klabin, presidente de la Fundación Brasilera para el Desarrollo Sustentable y el connotado conservacionista norteamericano Stuart Pimm; quienes están dispuestos a colaborar. Entre los peruanos, también hay personalidades de renombre como el fotógrafo y conservacionista Heinz Plenge, el profesor Marc Dourojeanni, los empresarios ecoturísticos Eduardo Nikander y Kurt Holle, los investigadores Augusto Mulánovich, Jéssica Amanzo y Yuri Hooker, los conservacionistas Diego Shoobridge y Álvaro del Campo, así como los comunicadores de medios especializados Guillermo Reaño y Álvaro Rocha.
 
Difícil pero muy  posible…
Este proyecto no es empresa barata ni sencilla. Sin embargo, existen antecedentes exitosos, como el caso de la carretera elevada del sur de La Florida, cercana a los Everglades. Respecto de los pasos seguros para la fauna, hay numerosos antecedentes en Europa, Canadá y Estados Unidos. En cuanto al financiamiento, debemos señalar que la propia CAF ha declarado que dispone de $400 millones para financiar en el Perú obras de infraestructura y programas sociales que generen empleo. No se descarta que el BID, en tanto impulsor de la iniciativa IIRSA y en particular de la Carretera Interoceánica, también pueda estar dispuesto a financiar medidas mitigadoras. Otra fuente potencial sería BNDES (O Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico e Social), el principal banco de desarrollo del Brasil, que tiene la intención de realizar aportes financieros para la obra con $ 400 millones.

¿Cuánto se requiere del concurso del Presidente y las principales autoridades del gobierno actual para que Madre de Dios (y Cusco) no vean completamente defraudadas sus aspiraciones de seguir contando con bosques sanos y pueblos originarios respetados, que le permitan el anhelo del desarrollo sostenible? Lo mismo que la muestra solidaria y preocupada de la CAF, del BID y de otras financieras para proveer y palanquear las nuevas inversiones para diseñar e implementar las medidas constructivas que exige una carretera que pasa por lugares comprobadamente sensibles y únicos en el mundo y que forman parte de una de las campañas que con más esperanza miles de personas están impulsando y que esperan de los estados peruano y brasilero, así como de la comunidad financiera internacional, la visión, la actitud positiva y el espaldarazo promotor a sus justas pretensiones de desarrollarse en armonía con el bosque, su más preciado capital.