PER-045-En kayak por las islas chincha. Un viaje al corazón de la reserva nacional de paracas
Luis Vereau Revista Viajeros Conservación y Culturas July 2007
En kayak por las islas chincha. Un viaje al corazón de la reserva nacional de paracas
A bordo del yate los guardaparques se dejan llevar por las corrientes y el viento para visitar las islas Chincha incluidas en el proyecto de protección de Islas y Puntas Guaneras por el SINANPE, en un viaje de exploración por estas islas legendarias.
Hubiésemos querido llegar remando, pero el corto fin de semana no alcanza para cubrir las casi 30 millas náuticas que separan las Chincha del muelle del Chaco en la Bahía de Paracas, nuestro lugar de partida. Así que a saltos vamos a bordo de La Independencia, el flamante yate propiedad de La Reserva Nacional de Paracas que ha zarpado a cumplir labores de inspección y monitoreo en las colonias de aves y mamíferos marinos de la zona. Además de los guardaparques, me acompañan Uriel La Torre, encargado del departamento de recursos de Proabonos y Javier Modonese, presidente de Pro Islas, dos de las personas más activamente comprometidas con la conservación de los ecosistemas marinos en nuestro país.
Valioso esfuerzo anónimo
Proabonos, dependencia del Ministerio de Agricultura, es la encargada de la recolección y comercialización del guano de islas, preciado activo propiedad de todos los peruanos, explotado desde épocas milenarias y que, en los primeros años de nuestra historia republicana, fuera el origen de un turbulento y extendido periodo de riqueza despilfarrada en empréstitos corruptos, concesiones desventajosas y proyectos inconclusos que nos ganaran el apelativo de “República del Guano”. Proabonos ha contraído, además, una responsabilidad de vital importancia: la conservación y protección de islas y puntas guaneras, verdaderos refugios de aves y vida marina a lo largo del litoral peruano. Y aunque el excesivo celo de las administraciones anteriores pueda haber tenido motivaciones discutibles, nos consta el sacrificio y dedicación con que los guardaislas cumplen su labor, enfrentados a la soledad y la permanente amenaza de los invasores que no respetan las zonas de anidamiento y utilizan métodos prohibidos, causando daños muchas veces irreversibles al ecosistema.
No se cuida lo que no se conoce
Desde la presidencia de Pro Islas, Modonese, lleva varios años dedicado a difundir la necesidad urgente de conservar los espacios marinos y, ante las crecientes presiones sociales, propone la “gestión participativa” que plantea la inclusión de la sociedad civil en el gran desafío de la preservación de los espacios naturales, compromiso que no puede (ni debe) ser asumido solo por el Estado, y que debieran convertirse en verdaderas escuelas al aire libre, en que la riqueza y extraordinaria biodiversidad de nuestro mar quede demostrada y entendida, permitiéndose un aprovechamiento saludable y sostenible de los recursos renovables. ”¿Sabias?” me pregunta Javier, “¿qué según encuestas, el 80% de los iqueños no sabe qué es La Reserva de Paracas, ni mucho menos las islas guaneras?”
Muchos metros de historia
En este día claro y soleado aparecen por fin las Chincha. Antes de verlas ya las habíamos sentido. ¿Habrá sido ese olor ácido y penetrante, característico de puntas e islas guaneras, el causante de que un joven Ricardo Palma permaneciera a bordo de una goleta, sin atreverse a desembarcar, los meses que hizo de administrador de islas? ¿O es que la visión de chinos culíes sometidos a las durezas de las faenas de recolección, viviendo en carpas de lona y bajo un estricto racionamiento de agua, fueron demasiado para un alma sensible? En siglos pasados, como lo prueban antiguas fotos y grabados, la capa de guano que hoy no tiene más de unos centímetros, podía medirse hasta en 11 ó 15 metros. Buques cargueros impulsados por velas cruzaban el atlántico para recoger el fertilizante y llevarlo a Europa, donde era envasado y distribuido a 100 veces su valor de compra.
¿Es la recolección continua y desmedida la única causante de tan dramática disminución del guano? No solamente. La drástica disminución de la anchoveta, componente fundamental de la cadena alimenticia, debido a fenómenos climáticos y a la pesca abusiva y descontrolada, han causado un negativo impacto en las aves “fabricantes” del guano. De ahí la importancia del proyecto que establece la inclusión de 16 grupos de islas e islotes y 11 puntas guaneras al SINANPE, bajo una categoría que admita el manejo sostenible del guano y la pesca artesanal, incluyendo a las tres Chincha (Sur, Norte y Centro), junto con sus vecinas las Ballestas, en los limites protegidos por la RN de Paracas. Este proyecto se discute, mientras escribo estas líneas, en el Consejo de Ministros para, ojalá, tener su aprobación.
Ponemos nuestros Kayaks a flotar en las clarísimas aguas. Ante nuestros ojos se revela un mundo de profundas cavernas marinas pobladas de las más extensas colonias de pingüinos de Humboldt que hayamos visto. En una pequeña, pero blanquísima playa, descubrimos dos inmensos lobos macho plácidamente dormidos, confiados en la seguridad de su refugio y, cada roquedal, es una fiesta de zarcillos que vuelan ligeros ante la atenta mirada de serios pelícanos. Remamos hasta que la luz lo permite y al caer la noche, somos hospedados en una antigua casa de madera, recuerdo de prósperas épocas, convertida en guardianía y rodeada de inmensas anclas que han sobrevivido a sus barcos. Desde aquí, colgados del extenso balcón que mira a la costa, jugamos a adivinar el nombre de las poblaciones cuyas luces vemos tintinear distantes. ¿Saben sus habitantes que su mera supervivencia depende de estos generosos ecosistemas amenazados?

