PER-031-Puerto Maldonado. El sabor en su máxima plenitud
Cinthia Velarde Revista Variedades – Diario El Peruano March 2008
Puerto Maldonado. El sabor en su máxima plenitud
EN LA CAPITAL DE LA BIODIVERSIDAD, COMO SE LE CONOCE A MADRE DE DIOS, NO ES DIFÍCIL DESCUBRIR PLATOS NUEVOS QUE REPRESENTAN LOS INNUMERABLES RECURSOS NATURALES QUE POSEE LA ZONA. DEGUSTAR PLATOS TÍPICOS Y POSTRES SE CONVIERTE EN UNA DELICIOSA AVENTURA.
Puerto Maldonado, capital de Madre de Dios, nos recibió con un inclemente Sol y una temperatura de 35 grados centígrados. El cuerpo se deshidrata al caminar unos pasos, lo cual obliga a detenerse para beber agua, la más helada que encuentres. Pedir una gaseosa es un insulto, pues todos los restaurantes tienen jugo fresco que ofrecer. "Señorita, tome su agua de cocona y va a ver que el calor ya no fastidia", nos dijo doña Dina, gentil anfitriona del restaurante Califa.
Ella, una bonachona mujer entrada en años, identifica muy bien al visitante y sabe cómo engalanarlo. Saca una jarra llena de un líquido rojo. "Ésta es la cocona", nos dice. Esta heladísima, cumple su cometido, calma la sed y deja un sabor agradable en la boca, distinto, no termina por ser completamente dulce, pero es fresco y muy rico.
De inmediato, y por alguna razón que no llego a comprender, despierta el apetito; y doña Dina se apresura a traernos su vasta carta compuesta por 70 platos, la mayoría de ellos elaborada con productos oriundos y curiosos.
POTAJES A LA CARTA
La gastronomía de esta ciudad va desde el tacacho con cecina; la ensalada de palmito, una rama de palma suave y muy blanca; hasta el inchicapi, una sopa preparada a base de maní molido o licuado, gallina de chacra, yuca, maíz, hoja de culantro, ajo, sal y comino.
También está el infaltable juane; el timbuche, que se prepara con pescado menudo, como el falmarachi, sapamana, lisa, semejante al choro; el asado de picuro, roedor amazónico de carne muy sabrosa; el apichado, hecho con presas de cerdo doradas guisadas con maní molido y maíz, entre otras delicias.
Otros platos típicos de la zona que encontramos en nuestro veloz recorrido culinario son la patasca, el sudado de gamitana o paco, el chicharrón de dorado, el caldo de carachama, el cebiche de corvina y el puchucuy.
En Puerto Maldonado también se consume mucha carne, de pollo y de res. El restaurante Vaco y Vaca es la fiel demostración de ese gusto del visitante por comer el jugoso bistec, pero con un toque selvático, acompañado por el infaltable palmito.
DE LA SELVA, SU HELADO
Y si de postres se habla, preguntar por un helado de lúcuma o de vainilla es como hablar en chino. Nadie entiende. Snaps, Gustitos del Cura y Copoasu, ubicados en la plaza de Armas de la ciudad, ofrecen una gran variedad de jugos, paletas congeladas y helados de crema propios de la zona de selva.
Con las bebidas tradicionales como la aguajina, el pijuayo, el chapo, el ungurahui, la cocona, el camu camu, la carambola, el copoasu y el maracuyá se hacen maravillas.
Incluso con la castaña, muy tradicional en la región, se hacen desde pudines hasta tortas y helados. Pero es con el postre que el visitante se queda maravillado –y me incluyo–. Probar delicias como el mousse de maracuyá y araza, una fruta ácida muy parecida al mango, es una experiencia única.
El lugar donde elaboran éste y otros postres incomparables es el hotel Wasai, uno de los pocos catalogados como ecológico, porque mantiene su forma rústica y su fina carta está compuesta por alimentos selváticos.
Esa es la comida por la que cientos de turistas de todas partes del mundo que recorren esa ciudad terminan seducidos y hechizados por Madre de Dios, la capital de la biodiversidad del Perú.

