PER-027-La tierra del sol y la neblina

Julio Panduro Chamorro   Revista Variedades – Diario El Peruano   February 2008

La tierra del sol y la neblina


El aire tibio del día contrasta con el fresco viento de las noches en Amazonas. Ese contraste se acentúa más, como lo notamos en Chachapoyas, con la presencia casi perenne de la neblina, lo que hace particularmente fascinante a esta región que además alberga numerosos atractivos turísticos.

La mezcla de aromas naturales envuelve al visitante que llega a Amazonas, donde la tierra se muestra colorada en los sectores dominados por la ceja de selva, pero en otros, luce el telúrico color terracota de la sierra peruana.
Y aunque su lejanía de las grandes urbes coloca a Amazonas como uno de los departamentos menos visitados, la afluencia se hace cada vez mayor a medida que se descubren los lugares turísticos.
Su capital, Chachapoyas, cuenta con un aeropuerto habilitado, pero que lamentablemente no forma parte de los circuitos cubiertos por las aerolíneas comerciales. Por ello, la única vía disponible para acceder a este paraíso perdido en medio de los Andes y la vasta sabana verde de la Amazonía es la carretera Olmos-Bagua Grande.
Para tomar esa ruta, el viajero debe partir de la ciudad de Chiclayo con alguna de las diversas empresas de transporte interprovincial, para luego disfrutar de los paisajes naturales que ofrece la vía. Una de las sorpresas que depara esta ruta es el abra Porcuya, que es el paso más bajo de la cordillera de los Andes, a dos mil 138 metros sobre el nivel del mar.
En este punto, el día se transforma en cuestión de segundos. Antes de llegar al abra, el Sol esplendoroso de la Sierra ilumina los cerros y se cuela por las ventanas de las pocas casas ubicadas en el camino. Y las nubes, antes bonachonas como suaves algodones, se convierten en un pesado y tenebroso manto plomo que baja hasta la carretera. La experiencia resulta, por decir lo menos, escalofriante.
Tras casi nueve horas de viaje, se llega a los dos mil 334 metros sobre el nivel del mar, donde recibe a los visitantes la Fidelísima Ciudad de Chachapoyas, bautizada así por la lealtad de sus pobladores con la causa emancipadora en la batalla de Higos-Urco, combate que contribuyó a la Independencia del Perú, el 6 de junio de 1821.
Con una población aproximada de 460 mil habitantes, la capital amazonense ofrece hospedajes en viejas casonas coloniales, especialmente ambientadas para dar comodidad a los turistas. Y la amabilidad de sus pobladores, descendientes de los antiguos chachapoyas, con un rubor permanente en las mejillas, brinda la calidez humana necesaria como para sentirse en casa.
La región también resulta estratégica para el desarrollo del sector. A pocos minutos de Chachapoyas, encontramos la central hidroeléctrica de Caclic, que recoge las aguas del río Utcubamba y genera energía eléctrica para las provincias de Cajamarca y Amazonas.
Chachapoyas se convierte, de esta manera, en el epicentro de los lugares de visita obligatoria para el foráneo, y que no sólo se limitan a las ruinas de Kuélap o la impresionante caída del Gocta, sino que se amplían a numerosos conjuntos arquitectónicos y atractivos naturales.

ATRACTIVOS TURÍSTICOS
Por ejemplo, en la provincia de Luya se hallan los sarcófagos de Karajía, que son tumbas verticales fabricadas con arcilla, barro y caña, de casi dos metros de alto, ubicadas en la intemperie de un enorme farallón vertical. Cada sarcófago tiene en la parte superior el cráneo de sus enemigos, lo cual demuestra que los cuerpos ubicados allí pertenecen a la clase guerrera de los chachapoyas.
También figura la Ciudad de los Muertos, centro funerario con estructuras rectangulares; las pinturas rupestres de Wanglic, con escenas antropomorfas; las cavernas de Quiocta, composición natural de estalactitas y estalagmitas; el valle del río Huayllabelén, cuya forma de serpiente asombra a los visitantes; el mausoleo Revash, compuesto por un conjunto de casas en los cerros, pintadas de rojo predominante; y los restos arqueológicos del Gran Vilalla.
Sin embargo, el gran atractivo es Kuélap, conjunto de 420 casas que forman parte de una ciudadela fortificada distribuida en siete hectáreas, y según las investigaciones, construida siete siglos antes que la famosa ciudadela inca de Machu Picchu. Este conjunto fue dado a conocer mundialmente por el juez Juan Crisóstomo Nieto en 1843, cuando hacía una diligencia de tierras en Luya y fue informado por los pobladores de unas ruinas en medio de la Selva.
De igual manera, en la provincia de Bongará está la catarata del Gocta, con 789 metros de altura; aunque aseguran que la catarata de Yumbilla la sobrepasa al llegar a casi 900 metros, pero la medida está aún por confirmarse de manera oficial.

DELICIOSA GASTRONOMÍA
En Amazonas no sólo se impone el señor juane y la señora cecina, típicos potajes de la Selva peruana. La región ofrece una mayor variedad al contar con platos regionales como el purtumute, elaborado a base de frijoles y mote sancochados con culantro.
También ofrece el cuy con papas guisadas en maní; así como el enrollado que envuelve un picado de carne molida de cerdo y pollo, con pasas y huevo cocido.
Amazonas nos obsequia, además, el contundente chacarero, preparado especialmente para los campesinos que retornan de una agotadora jornada agrícola y recuperan fuerzas con una ración de cecina, cerdo y pollo fritos, acompañada por una guarnición de papas, plátano maduro y yuca, para finalmente rematar con un puñado de mote y una dulce humita, todo en el mismo plato.
Y no puede quedar de lado la mistela, bebida regional preparada con chicha de jora y aguardiente.

INVERSIÓN
Manuel Malaver Pizarro, arqueólogo del Instituto Nacional de Cultura-Amazonas, considera que el turismo en la región se incrementará con "la puesta en valor del lugar".
"Falta más inversión en infraestructura y mayor investigación de los lugares históricos. Por ahora, sólo puede practicarse turismo de aventura, salvo Kuélap, donde sí existen condiciones para recibir turistas".

APUNTES
- La agricultura es la actividad económica principal de Amazonas.
- En la región se producen maíz, trigo y papa; también lúcuma, manzana y durazno.
- En cuanto a ganadería, crían ganado ovino, porcino y vacuno.
- En la zona existe una incipiente industria lechera y de elaboración de quesos que, por el momento, sólo abastece al mercado local.