MEX-55-Dinosaurios mexicanos

Elena Cantú González   Quo México   July 2007

Dinosaurios mexicanos


Estos gigantes vivieron en todo el
planeta y México
no fue la excepción;
sus huellas abundan
en los estados
del norte.
1. Daspletosaurus
Carnívoro del grupo de
los terópodos, parecido al
Tiranosaurio aunque más pequeño
(nueve metros de largo). Fue el
depredador supremo de su época,
ya que podía cazar a cualquier otro
dinosaurio y dominaba incluso a
otras especies del mismo tamaño.
Se especializaba en presas grandes
y lentas, a las que aguardaba con
cautela y cuando estaban cerca, las
atacaba. La fuerte presión de su
mandíbula y dientes en forma de
daga hacían imposible la huida. Las
poderosas patas traseras le permitían
rapidez con grandes zancadas.
Vivió en Coahuila y, muy probablemente,
en Sonora y Baja California
en el Cretácico tardío, hace 80
millones de años. Recientemente
se descubrió en Montana (EU) una
nueva especie de Daspletosaurus
que puede ser el eslabón perdido
entre éste y el T-Rex.

Depredadores insaciables, ágiles cazadores,
cautelosos vigilantes de sus
presas, gigantes voraces… no nos
referimos a seres mitológicos o sobrenaturales,
sino a los reyes del mundo prehistórico:
los dinosaurios. Cada uno con rasgos
sorprendentes dominaron el ecosistema
terrestre hace unos 160 millones de años.
La causa de la desaparición de los dinosaurios
hasta hace poco fue un misterio.
Investigadores propusieron varias explicaciones
en un intento por esclarecer la
extinción de 75% de las especies que habitaban
nuestro planeta. Se habló de cambios
climáticos, intensa actividad volcánica que
envenenó a los seres vivos o simples enfermedades,
del cáncer por la exposición a los
rayos ultravioletas y hasta de la presencia
de un virus aniquilador; incluso hay quienes
plantean que los dinosaurios, de algún
modo, causaron su propia extinción.
Una de las posturas de mayor relevancia,
que convenció a buena parte de la comunidad
científi ca, señala el impacto de un
meteorito de 10 km de diámetro sobre lo
que actualmente es el cráter de Chicxulub,
en la península de Yucatán, el cual produjo
drásticas fl uctuaciones en la temperatura y
la atmósfera terrestres que imposibilitaron
la vida no sólo para los dinosaurios, sino
también para una gran cantidad de especies
que entonces habitaban la Tierra.
Sin embargo, en 2004, Jaime Urrutia,
director del Instituto de Geofísica de la
UNAM, cuestionó la hipótesis del impacto del
meteorito, marcando la frontera entre los
periodos Cretácico y Terciario, lo cual pudo
haber ocurrido 300,000 años antes de las
supuestas extinciones. La polémica nuevamente
quedó abierta.
Además del papel de México en la teoría
de la extinción masiva, nuestro país tiene
otro vínculo con ese mundo perdido. Las
características geográfi cas del territorio
hicieron posible la proliferación de muchas
especies de dinosaurios, algunos de los
cuales se extinguieron hace 65 millones de
años. Particularmente Coahuila, entre otros
estados del norte, es tierra fértil para los
paleontólogos.
Investigadores de la UNAM aseguran que
los antiguos gigantes de Coahuila (dinosaurios
y sus “primos”, los reptiles voladores
y marinos) constituyen los de mayor talla
encontrada en el mundo. A continuación te
presentamos a nueve dinosaurios que algún
día merodearon allá por los mágicos rumbos
de Cuatrociénegas.

2. Euoplocephalus
Uno de los dinosaurios acorazados más
comunes que existieron hace 75 millones
de años, a fi nales del periodo Cretácico en
Coahuila. Largo como un elefante y más pesado
que un rinoceronte (dos toneladas de peso y
siete metros de longitud). Gran parte de su
cuerpo estaba cubierto por una armadura
fuerte y singular. Su dorso y cola estaban protegidos
por protuberancias, cuernos y espinas
óseas entrelazadas. Su lomo combinaba formas
de disco, planas y púas en hileras que iban
disminuyendo de tamaño en dirección a la cola.
Su cráneo, de 40 centímetros de largo, estaba
recubierto por planchas de hueso triangulares
soldadas entre sí, formando cuatro grandes
cuernos en forma de piña, de ahí su nombre de
"cabeza bien acorazada". Su cola podía producir
un golpe mortífero, capaz de derribar al mayor
de los Tiranosaurios. Sus patas extraordinariamente
fuertes le permitían desplazarse con
rapidez, aunque sus dientes eran débiles, por
lo que prefería mordisquear brotes, bayas y
vegetación suave.

3. Troodon
Su nombre signifi ca "diente
hiriente" y es un deinonichosaurio,
especie carnívora poco común del
Cretácico superior (hace 74 millones
de años) de Coahuila, Canadá y
Estados Unidos. Se caracterizó por ser
de los dinosaurios más inteligentes,
por la complejidad y gran tamaño
de su cerebro en comparación con su
cuerpo, con un peso aproximado de 50
kilos y dos metros de longitud. Tenía
enormes ojos y su visión se adaptaba
a la oscuridad, rasgo que le ayudó
en la caza de mamíferos y pequeños
reptiles. De su anatomía destacan sus
grandes y afi ladas garras, cuello largo,
mandíbula estrecha con pequeños
dientes, patas anteriores cortas con
tres dedos y largas patas traseras
para correr. Por su parentesco con
dinosaurios emplumados se cree que
tuvo plumas.

4. Saurornitholestes
Un ágil dinosaurio depredador, cuyo nombre signifi ca "ladrón de
aves reptiliano". Pese a su pequeña y ligera constitución, era capaz de
herir gravemente a sus presas con las mortíferas garras en forma de hoz de
sus musculosas patas traseras. Con el apoyo de éstas, fácilmente perseguía a
dinosaurios más veloces, haciendo gala de gran precisión para devorarlos con
sus pequeños dientes irregulares. Su anatomía se asemeja al Velocirraptor
Sólo medía dos metros de longitud y se calcula que vivió hace
80 millones de años, a fi nales del periodo Cretácico en
Coahuila y el resto de Norteamérica.

5. Lambeosaurus
Pertenece al grupo de dinosaurios
hadrosáuridos o “picos de pato”
del periodo Cretácico superior. Se
distingue por su enorme tamaño
con una longitud estimada de 15
metros, extremidades anchas, cráneo
alto y corto, dientes romboides,
piel fi na con protuberancias
poligonales uniformes, vértebras
robustas, musculatura dorsal fuerte
y cresta alta y redondeada; el
tamaño y la forma de ésta dependía
de la edad y el sexo. Su cavidad
nasal se extendía por dentro de la
cresta, un factor que contribuyó a
que agudizara el olfato y produjera
sonidos. Un resto fósil de probablemente
16.5 metros fue hallado
en Baja California. Posiblemente
existió también en Coahuila y
Estados Unidos. Por sus huellas
se sabe que viajaba en manadas
sobre sus patas traseras y comía
en forma cuadrúpeda. Su rapidez
y tamaño le ayudó a defenderse
contra carnívoros.

6. Chasmosaurus
Es un dinosaurio ceratópsido que
vivió en el periodo Cretáceo. Su nombre
quiere decir "reptil del barranco",
medía unos cinco metros de largo y
pesaba casi 3.6 toneladas. Este cuadrúpedo
herbívoro vivía en rebaños
para protegerse y fue el primer dinosaurio
conocido que tenía una larga
placa ósea en el cuello, mayor que su
cráneo. Ahuyentaba a sus enemigos
moviendo la cabeza, pero sus cuernos
afi lados eran armas más útiles. Sobre
los ojos y en el extremo del hocico
tenía cuernos puntiagudos, más
largos en los machos, y sus gruesas
costillas eran como vigas protectoras.
Probablemente se pasaba casi todo
el día pastando pacífi camente entre
sus plantas favoritas. Hay indicios de
que existió en Coahuila.

7. Struthiomimus
Vivió en el Cretácico tardío en
Coahuila. Su nombre quiere decir
"imitador de avestruz", por su similitud
con esta ave. Fue un dinosaurio omnívoro:
se alimentaba principalmente de
insectos, mariscos y plantas, lo que se
deduce por su pico largo, sin dientes.
Forma parte de los coelurosaurios;
medía cuatro metros de longitud, 2.5 m
de altura y pesaba 150 kilogramos. Su
anatomía se caracterizaba por un esqueleto
ligero pero fuerte, con patas esbeltas
y alargadas que le ayudaban a dar
una larga zancada de forma rápida. La
tibia era mucho más larga que el fémur,
una notable característica en el esqueleto
de las aves. Sus patas y cola actuaban
como timón para cambiar de dirección a
alta velocidad, hasta 50 km/h, lo que le
ayudaba a escapar de los predadores y a
atrapar a su presa.


8. Kritosaurus
Era tan noble como grande (pesaba
unas cuatro toneladas), y también
era coahuilense. Presa habitual entre
depredadores, sobre todo cuando comía
plantas y hojas, se cree que se protegía
con el camufl aje de su piel escamosa. Su
cabeza era estrecha con un bulto en la
coronilla, por el que emitía sonidos,
y tenía un pico de pato.
Vivió hace 75 millones
de años, a fi nales
del periodo
Cretácico.