PER-50: El Biobús

Nilton César Torres Varillas   Suplemento Domingo, La República, Lima, Lima   abril 2006

La grasa hace daño a su cuerpo, pero podría hacerle mucho bien a su auto. Por lo menos eso han comprobado investigadores de la Universidad Agraria, quienes están utilizando un combustible hecho en base a aceites comestibles usados para hacer andar el enorme bus que transporta a los alumnos de la universidad.

El enorme bus color verde agua que transporta a alumnos y profesores de la Universidad Agraria de La Molina llama la atención porque casi no bota humo y el poco que arroja es de un color blanco, casi transparente. Y el motor, al encenderlo, no produce asmáticos estertores. Todo lo contrario, lo hace con un sonido suave, un arrullo de pistones y engranajes.

¿El secreto? El combustible que usa, y que sale del comedor universitario, específicamente de los 50 litros semanales de aceite usado que se produce en este lugar, y del que se obtiene un carburante llamado biodiésel.

Liliana Castillo, ingeniera de la Universidad Agraria, dice que los residuos del aceite de la cocina -esa grasita que sueltan los pellejos del pollo cuando los ponemos en una sartén caliente-, el aceite que brota de algunas semillas y frutos, o cualquier tipo de grasa vegetal o animal, se pueden convertir en aquel combustible ecológico y renovable.

En su laboratorio, la ingeniera Castillo tiene varias botellas que contienen distintos tipos de biodiésel obtenidos de materias primas diferentes. Biodiésel de palma, de sacha inchi, de aceite de pescado, de soya, de manteca usada en la cocina, de aceite de aguaje, de aceite comestible usado, de girasol. Lo único que los diferencia son los colores, ya que estos varían de acuerdo a la materia prima utilizada.

Desde hace tres años, Liliana, en representación de la Universidad Agraria, trabaja junto con Javier Coello de la ONG Soluciones Prácticas ITDG y el auspicio del Concytec, en un proyecto para desarrollar la producción de este combustible alternativo y natural. Primero, para su uso en comunidades aisladas de zonas de selva, donde llevar un barril de petróleo es un drama, y ver qué tanta facilidad hay para que esas comunidades puedan auto- abastecerse del biodiésel, tanto para generar energía eléctrica como para transporte fluvial. Y segundo, reutilizar en la zonas urbanas los aceites usados, tanto por un tema ambiental al evitar que estos se viertan en los desagües, como para impulsar la posibilidad de generar ingresos a instituciones como los comedores populares, los que podrían vender sus residuos de aceite a productores de biodiésel, y agenciarse de un dinero extra.

De la sartén al motor

El biodiésel no es un descubrimiento reciente ya que desde que Rudolph Diesel creó su motor de ignición-compresión, a comienzos del siglo XX, lo hizo para que trabajara con aceites vegetales como combustible.

Javier Coello dice que Diesel auguró que su motor permitiría en el futuro el desarrollo de la agricultura de los países agrarios, pero luego llegó el boom del petróleo a bajo costo, los yacimientos en Medio Oriente, en la selva amazónica, y se desplazó al biodiésel.

"En los años setenta, con las crisis del petróleo, muchos países empezaron a desarrollar biodiésel. En los años 90, el petróleo vuelve a bajar, pero es entonces que la preocupación por la protección del medio ambiente es lo que vuelve a impulsar el tema del aceite como combustible", dice el ingeniero Coello.

Actualmente, países como Austria, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Suecia, Malasia, y otros, están a la cabeza en la producción y uso de biodiésel en automóviles. Y no es necesario hacer modificaciones a un motor petrolero estándar para que funcione con este combustible. Aunque a decir de Javier Coello, sí hay una diferencia: el motor funciona mejor porque el biodiésel no tiene azufre en su composición. "Es un combustible más fino, el combustible ideal", asegura.

El proceso que convertirá en combustible el aceite con el que hizo sus papitas fritas o doró una pechuga de pollo, se llama "transesterificación" y la ingeniera Castillo lo explica.

"La transesterificación es una reacción química que lo que hace es reemplazar el glicerol que contiene el aceite, por un alcohol que puede ser etanol o metanol. El metanol es más eficiente, mejora la reacción y la favorece", señala.

Para hacerlo más didáctico, Liliana nos lleva hasta un pequeño reactor, de unos 50 litros, y allí nos hace una demostración.

Lo primero que se hace es filtrar el aceite usado, ya que siempre quedan residuos. También se mide el nivel de agua, para secarla, y los ácidos grasos libres. Luego de hacer todas las filtraciones, se agrega ese aceite en el reactor. Previamente se ha mezclado alcohol y un catalizador, que puede ser soda cáustica. Al unirse estos elementos se produce la transesterificación.

"Mucha gente encuentra en Internet cómo hacer un generador de biodiésel, pero hay que tener cuidado porque no es tan simple como parece. Se requiere de asistencia técnica especializada", advierte Liliana Castillo

Una alternativa ecológica

El doctor José Luis Calle es decano de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la UNALM, y principal impulsor del desarrollo del biodiésel en nuestro medio. Él asegura que si bien este no podrá desplazar a los otros combustibles fósiles por el poder de las compañías que los comercializan, sí es una opción interesante para nosotros.

"Si en el futuro el biodiésel entra en este país en un 5 o 10%, estaré contento. Este es un producto renovable. Siembras, cosechas y tienes tu oleaginosa. Cuando Rudolph Diesel diseñó la máquina de explosión dijo que podía funcionar con petróleo y con aceites de cualquier tipo. Lo que pasa es que el aceite es muy viscoso, se atora en la línea. Entonces, lo que se hace es sacar esa viscosidad y eso es el biodiésel", señala.

Una de las metas inmediatas del doctor Calle es que todos los buses de la universidad, para comenzar, se muevan con aceites desechados y donados. "Por ejemplo, una empresa de fast food me podría donar sus aceites usados, procesamos nuestro biodiésel y nosotros le damos un certificado de que trabaja con aceite limpio ya que el que desechan lo donan a la universidad y se usa como combustible".

Incluso el doctor Calle dice que los centros hospitalarios podrían hacer biodiésel para sus ambulancias o sus calderos, y solo usando los aceites que desechan sus cocinas.

Javier Coello nos dice que la actual legislación contempla el uso de hasta 5% de biodiésel como aditivo de petróleo, lo que se contradice con las pruebas realizadas por ellos, en las que han descubierto que el carburante se hace menos dañino cuando se le adiciona entre un 20% a 30%. Exige entonces que el gobierno ponga más atención a este combustible.

"En Brasil invierten 20 millones de dólares en investigación de biodiésel. Acá, en tres años hemos invertido treinta mil dólares", dice. Y para demostrar que profesa lo que predica, llena el tanque de su auto con biodiésel y lo enciende. "Ya ves, suavecito", dice, y parte sin rociarnos de ese humo negro que respiramos día tras día en esta caótica ciudad.

Recuadro

Respirando azufre

El petróleo combustible que se vende en nuestro país es uno de los más contaminados del mundo. La presencia de azufre en su composición traspasa todas las normas internacionales. La OMS señala que no pase de las 50 partes por millón, pero mediciones recientes realizadas por el Consejo Nacional del Ambiente (Conam) en las primeras cuadras de la avenida Abancay, revelan que el aire de este lugar contiene 160 partes por millón. El doctor Calle de la Universidad Agraria enfatiza en que por eso se hace necesaria la utilización y el desarrollo del biodiésel. Pero ni siquiera nuestras leyes apoyan estas iniciativas ya que, a finales de marzo, se publicó en el diario El Peruano la ley que regula el contenido de azufre en el petróleo diésel, y aquí se señala que las refinerías están obligadas a comercializar carburantes limpios, según lo estipulado por la OMS, recién a partir del 1 de enero del año 2010. El biodiésel sin duda es una solución al problema del aire contaminado y la protección del ambiente, y así lo han entendido los españoles, pues como informó el diario El País de España, más de 200 gasolineras de ese país ya expenden biodiésel para su parque automotor. Un ejemplo a seguir.

Cifras

72,17 dólares fue el precio récord del crudo de Texas alcanzado a comienzos de la semana.

8% es el nuevo valor del impuesto selectivo al consumo de las gasolinas. Antes era 10% y bajó para contrarrestar el alza del petróleo.

2.7% fue el incremento del precio del diésel en las últimas semanas.

75 mil barriles de petróleo crudo al día se producen en el país.

150 mil barriles es lo que las refinerías peruanas requieren.