PER-31: La vida en color rosa
Ana María Vilca Jara Suplemento Ecológica, El Peruano, Lima, Lima julio 2005
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Los Bufeos de río de la Amazonía peruana.
Cuentan, los pobladores de las comunidades amazónicas, cuando a las niñas le viene por primera vez su menstruación, tienen que alejarse de los ríos. Porque los bufeos machos pueden encantarlas y llevarlas a las profundidades. También, se pregona que cuando un bote naufraga en las aguas torrentosas, los bufeos empujan a los pasajeros a las orillas para salvarlos. Este contraste, entre las historias mágicas y la realidad de su vulnerabilidad, lo hacen más cautivante. De las cinco especies de delfín de río en el mundo - conocidos como bufeo en Perú- el del Amazonas es el más inteligente; posee una capacidad cerebral del 40 % más que la del hombre. Tenerlo en nuestro territorio es todo un privilegio y sobre todo, la responsabilidad de que no peligre su existencia.
Es cierto, que para los habitantes de la selva -en especial, los nativos- los bufeos colorados (Inia geoffrensis) y los grises (Sotalia fluviatlis) son considerados sagrados en su concepción cultural y como tal, los respetan. Pero, hay otros pobladores de la selva -los inmigrantes- que los capturan por el aspecto comercial; aducen que el cartílago de su órgano sexual, sirve para la impotencia, y los huesos de su cráneo, como amuleto para la sabiduría.
El día del Delfín en Iquitos
Hace aproximadamente, unos 15 millones de años en el Mioceno, los antepasados del bufeo colorado se entraron desde el Océano Pacífico al río Amazonas. Sus características difieren mucho de las de sus congéneres del mar. Desde, su peculiar color rosado motivado por la presencia de tubos capilares cerca de la superficie de su piel; otros factores pueden ser la edad del animal, el contenido de hierro y la temperatura en el agua. Sus minúsculos ojos, no le son de mucha utilidad para ver en las oscuras aguas del rió y cochas; mas bien, se deja llevar por las vibraciones que emite la parte frontal de su cabeza, un radar que le sirve para hallar su alimento y no chocar con objetos; pose aletas grandes y cuerpo flexible. Su aspecto -mas bien su rara belleza- se debe a la adaptación a un ambiente muy complejo.
Los bufeos colorados hábitat también otras partes de Sudamérica como las cuencas del Orinoco y del Amazonas: Venezuela, Colombia, Brasil, Ecuador, Bolivia y Colombia. Unas tres décadas atrás, la convivencia con el hombre era aceptable, no peligraba; pero, la degradación de la selva en la actualidad evidencia lo contrario. En la amazonía peruana, esta especie ya no está amenazada. Sin embargo, se ha comenzado ha manifestar de nuevo la pesca ilícita, derrames de petróleo o las contaminaciones domésticas -que hacen los pobladores- como lavar con detergente en los ríos. La calidad del agua es esencial. Los animales acuáticos son indicadores si el agua se encuentra en buen estado y son muy sensibles.
Observar a los bufeos en su habitad es todo un privilegio. A unos 150 kilómetros arriba del río Yarapa- Iquitos, en un lugar llamado Las Esquinas del Delfín, los científicos, alumnos y turistas, pueden admirarlos y estudiarlos en toda su dimensión. Casi dos décadas atrás Roxanne Kremer, Directora del proyecto sobre la Preservación del Delfín Amazónico del Río (PARD) de la Sociedad Internacional para la Preservación de las Selvas Húmedas Tropicales (ISTPR) condujo a mediados de 1988 a unos ocho bufeos a esa zona. En la actualidad hay 45 ejemplares.
Los turistas que visitan la reserva nacional del Pacaya Samiria or la cuenca del Yanayacu pueden ver también a estos simpáticos mamíferos, que sin temor nadan cerca de los botes y hasta parecen disfrutar de la visita.
A los bufeos grises, se los halla en los ríos tributarios del Amazonas: el Ucayali y el Putumayo, así como en el Marañón, el Samiria (al sur), el Napo y el Tigre, al norte. Se puede contemplarlos además en la zona de Sepahua, Pukani o Mishagua.
Por intermedio de la naturalista, las autoridades de Iquitos han establecido que cada tercer domingo de junio se celebre el Día del Delfín y la Ecología en el Perú; hay ceremonias simbólicas, como la quema de pieles incautadas a los cazadores ilegales. Siguiendo las costumbres de los nativos, las cenizas son arrojadas al río para que los espíritus de estos animales regresen al monte.

