PER-16: Aventura y Misterio en el Dorado

María Inés Ávalos Cisneros   Suplemento Ecológica, El Peruano, Lima, Lima   noviembre 2005

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Tingana, paradisíaco lugar en Moyobamba

Relatan los cronistas que tras la conquista del antiguo Perú, un grupo de españoles decidió adentrarse en la selva peruana en busca de lo que se llamó El Dorado, un lugar misterioso y lleno de riquezas. Los conquistadores no tuvieron la posibilidad de encontrarlo. Sin embargo, poco más de cinco siglos después, este mítico lugar se encuentra a nuestro alcance, y se ubica a sólo 20 kilómetros de la ciudad de Moyobamba.

Ese legendario El Dorado es hoy conocido por los lugareños como Tingana, un paradisíaco lugar ubicado en la selva peruana, dentro de la reserva ecológica Río Avisado, y está lleno de tesoros que para los citadinos, como nosotros, son mucho más valiosos que el oro que buscaron afanosamente los conquistadores.

Entre ellos está su flora y fauna silvestre, que cual sortilegio mágico nos envuelve y retrotrae a los tiempos en que el hombre vivía en armonía con la madre naturaleza.

Travesía a su corazón

El viaje a este majestuoso paraje es una aventura en sí. Se parte de Moyabamba por una carretera afirmada hacia el puerto, en la llamada Boca de Guayacán.

Tras 40 minutos de viaje se llega a este punto, desde donde la travesía continuará por el río Mayo en botes, llamados "peque peque" por los lugareños.

La vista durante esta travesía es imponente. Árboles frondosos y el vuelo de un sinnúmero de aves multicolores son una constante. Los Aguajales Renacal del Avisado nos reciben al ingreso de Tingana, en donde la vida natural impone sus condiciones y se resiste a la deforestación y degradación que afecta a gran parte de la selva de la Región San Martín.

En la zona pudimos apreciar especies tan variadas como lobos de río, monos frailes, pichicos, machines negros y perezosos, además de reptiles y los infaltables insectos.

Familia especial

En el lugar encontramos a la familia Isuiza, guardabosques de la zona, que se caracteriza por su habilida en la caza, la cual junto a otras familias hace más de dos años decidieron fundar la Asociación Ecoturística Renacal Aguajal Avisado, con el objetivo de gestionar una posada natural.

Es así como sin dejar atrás el pacto milenario -del antiguo hombre peruano- con la naturaleza, pusieron en marcha una interesante experiencia ecoturística.

Con la ayuda de Caritas del Perú, el Proyecto Especial Alto Mayo (PEAM) y la Cooperación Técnica Alemana, los Isuiza dieron inicio a su proyecto, con la idea de frenar también la deforestación de la zona, al tiempo de crear una fuente de trabajo para los suyos.

Su trabajo ha permitido la notable recuperación de diferentes especies en vías de extinción.

La posada, quechua-lamista, Renacal Aguajal es ideal para el descanso, así como para degustar las comidas típicas de la región, donde destaca el tradicional tacacho con cecina.

Árboles caminantes

En Tingana existe un bosque encantado de "árboles que caminan" llamados renacos. Son árboles cuyas raíces sobresalen del río alrededor de su tronco en busca de tierra firme.

Aquí los aficionados a las aves encontrarán un lugar ideal para presenciar el vuelo de más de 120 especies, que sin duda lo sorprenderán.

Si usted es amigo de la aventura, o cree que es momento de abandonarse a ella y de paso reencontrarse con la naturaleza, ponga a Tingana en su próximo itinerario y no deje de visitar el nuevo El Dorado, que desde ya lo espera con sus misterios y secretos ancestrales.

Un poco de historia

La Región San Martín fue cuna de la cultura Chachapoyas, cuyos vestigios son prueba de una compleja organización, como lo demuestran los conjuntos arqueológicos del Gran Pajatén y Gran Saposoa.

La zona formó luego parte del Tahuantinsuyo, cuando las tropas de Túpac Yupanqui derrotaron no sólo a los chachapoyas, sino también a los motilones y muyupampas, pueblos que habitaron también en el lugar.

La llegada de los españoles marcó el inicio de la conquista de la Selva. Así, en 1549, Juan Pérez de Guevara fundó la ciudad de Santiago de los ocho valles de Moyabamba, la primera ciudad hispana asentada en estas tierras.

Durante buena parte del siglo XIX, la región se vió sumida en el aislamiento por dificultades de comunicación, que terminó con el boom del caucho.

San Martín formó parte del departamento de Loreto hasta 1906. El 4 de setiembre de ese año pasó a ser un departamento independiente. Actualmente, la principal actividad de la región es la agricultura.

Otros atractivos

- Existen complejos turísticos cuyos nombres se originan en leyendas de la Amazonía, como el Yacu Mama, que revela la existencia de una gigantesca serpiente que cuida las aguas que rodean el lugar, donde podrá observar animales silvestres y otros atractivos naturales.

- Si es amante de la exploración visite Tarapoto, tierra de las cataratas, donde descubrirá impresionantes caídas de agua en medio de ríos que serpentean a través de remotos parajes de vistosa frondosidad y abundante vida natural. Quizá la más impresionante es la llamada Tunun Tunumba, nombre quechua que significa "de caída en caída", formada por tres caídas de agua consecutivas que se precipitan sobre un pozo de aguas cristalinas.

A tener en cuenta

1. Se recomienda traer gorro, gafas, repelente antimosquitos, impermeables, agua potable, ropa ligera, zapatillas.

2. Para la visita a sitios naturales existen agencias especializadas que operan recorridos. si no escogiera esta opción, busque el apoyo de guías locales.

3. Cuando desee realizar caminatas, pregunte siempre a los pobladores locales sobre el estado de los caminos y la dificultad de la ruta.