PER-10: Paraíso Azul

Lissete Herrera Casas   Suplemento Ecológica, El Peruano, Lima, Lima   octubre 2005

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Donde nace la vida. Esta albufera concentra la mayor cantidad de aves de la costa limeña y tiene evidencias de los primeros pobladores del Norte Chico.

A dos horas y media, al norte de Lima, cerca del mar, en Huacho, está Paraíso. El edén de las aves de la costa norteña de Lima. El lugar donde el Arca de Noé ancló y bendijo con una variedad de aves esta albufera. Un humedal que es alimentado por las aguas de mar que ingresan por el lado sur y lo hacen rico en nutrientes. Donde convergen en diferentes estaciones del año especies típicas de la corriente de Humboldt y las migratorias procedentes del Neártico, Ártico y los Andes para recibir el pan que los mantendrá firmes en su largo camino migratorio.

Por eso, esta albufera es la favorita para los flamencos o parihuanas ( Phoenicopterus chilensis) que vienen de los Andes; forman filas para tomar el sol y dejan ver sus elegantes colores rojo, blanco y negro. Aunque esta especie suele estar en Paracas, algunos estudiosos dicen que Paraíso se ha convertido en su lugar preferido; en los demás humedales limeños no suelen aparecer. Pero no es la única; mientras cruzamos con el carro el extenso arenal que separa a la Panamericana Norte del humedal, una pequeña ave del tamaño de una perdiz y el color de la arena corre presurosa a esconderse, es el gaviotín peruano ( Sterna lorata). Un ave endémica de la corriente fría de Humboldt que solía vivir en el litoral limeño pero que ahora tiene como refugio este lugar, donde, además de alimentarse, anida. El gaviotín, según Bird Life, se encuentra en la categoría de especie en peligro.

A medida que avanzamos, salen al encuentro otras variedades de aves como las playeras, el ostrero y el chorlo ártico, que abundan en la orilla marina. Este último, refiere Alejandro Tello, investigador del lugar, ha adelantado su llegada del norte, como consecuencia del cambio climático que también afectó el ciclo biológico de estas especies. Su paso por nuestro país debía ser en noviembre, pero se ha visto obligado a venir por estos lares en busca de alimento hasta llegar a la Patagonía, su destino final.

De acuerdo con un estudio preliminar realizado por la Expedición Refugios del Desierto, liderado por Tello Guevara y presentado en audiencia pública a las autoridades de Huacho, este humedal es un verdadero paraíso de aves y cuenta con 125 especies. Sólo este año, unos 20 mil individuos transitaron por este espejo de agua.

Protección y desarrollo

Los expulsados del paraíso, el hombre, se han convertido en la peor amenaza de la armonía existente. Totalmente armados recorren esta área y disparan contra los flamencos y otras aves como si este lugar fuera ideal para un safari. Otros intentan invadir sus terrenos o sobreexplotan sus recursos económicos, como la totora.

Tello y su equipo de investigadores hicieron un informe técnico con el fin de poner en valor este humedal y hacer ver el potencial que posee. La semilla cayó en buen terreno y hace unas semanas el gobierno regional publicó una ordenanza para cautelar la preservación ambiental de Paraíso. La norma prohíbe, entre otras cosas, la venta o lotización en el interior y entorno del humedal, y de actividades que generen impactos sobre esta área natural.

Además, propone declararla como un área de conservación regional o local, para lo cual preparan un expediente técnico.

Diversas instituciones de Huacho, como la Cámara de Comercio, Cáritas, el gobierno regional, el Patronato Cultural del Valle de Huaura y, en general, la comunidad huachana crearán el Comité pro albuferas de Paraíso, con el fin de vigilar por este patrimonio natural e integrar a la población que vive a su alrededor.

Paraíso puede integrarse junto a las Lomas de Lachay y Caral en un corredor ecoturístico-cultural para los visitantes provenientes de Lima y del norte del país. Las playas de Huacho, su cultura y las lagunas que le siguen en otros distritos del Norte Chico hacen atractiva esta zona y pueden ser un motor de desarrollo. Primeras evidencias humanas La importancia de este lugar se remonta a 3,500 años a.C. cuando poblaciones se asentaron en este lugar por la disposición de los recursos naturales y por ser un lugar privilegiado con acceso al mar, a las lomas y a la albufera.

Según el arqueólogo Alejandro Chu, en este lugar vivieron pescadores que hicieron uso de los juncos para hacer canastas y, en un segundo período, hasta lograron construir edificaciones con piedra y barro. Éstos vivieron mucho antes que los pobladores de Caral.

El lugar, conocido como Bandurria, se localiza en la parte norte del Paraíso, comprende 23 hectáreas en las que se encuentran una extensa aldea y las primeras evidencias de una arquitectura monumental en la región.

Después de dos meses de trabajo, Chu y su equipo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos hallaron tres entierros humanos correspondientes a un hombre adulto, una mujer adulta y un niño envueltos en tejidos de algodón procedentes del período precerámico tardío. Una estera de junco cubría la tela y el cuerpo.

En las excavaciones se han encontrado canastas, huesos de ballena y restos de textiles. El arqueólogo dice que Bandurría representa uno de los sitios más importantes en la costa nor-central que permitirá entender los orígenes de la civilización en los Andes.

El problema que enfrentan los estudiosos es la constante amenaza de invasores que amenazan con apropiarse de terrenos para uso industrial o viviendas.

Cerca de esta zona se encuentra también la Asociación Campesina San José de Puñun, migrantes que desde hace 23 años se asentaron en la zona del lugar y cuya economía depende de las actividades ganaderas y de los productos que hacen de la totora.

Todos estos actores deben ponerse de acuerdo para buscar la mejor manera de preservar esta zona por su riqueza natural e importancia cultural. El informe técnico es un primer paso, después debe venir la zonificación de Paraíso y su categorización con el aprovechamiento sostenible de sus recursos naturales que generen ingresos a sus pobladores. Porque todos tenemos derecho a acceder al Paraíso y disfrutar de su paz.