Apolobamba tierra de encanto

Nelson Fernández   Naturama - La Paz   July 2004

Coronado por hermosas montañas y colmado de riquezas, encontramos a uno de los más grandes reservorios de recursos naturales y culturales del país.

La magia

Nuestro camino se inicia en la Provincia Bautista Saavedra y cierra su recorrido en Franz Tamayo al extremo Oeste del Departamento de La Paz, entre los 6200 a 2800 m.s.n.m. en estas tierras de maravilla encontramos recursos de incalculable valor.

En las partes bajas, surgen embrujos, no sólo por los poblados de piedra y paja con sus calles que nos remontan a la colonia, sino por los médicos del ande los kallawayas que representan a la mística de la región.

Curva y Charazani, declarados por la UNESCO como patrimonio cultural intangible de la humanidad son una muestra de la cultura andina caracterizada por la hoja de coca, los alimentos naturales, inmensos bofedales, lagunas con gran cantidad de avifauna, grandes nevados y el singular altiplano.

Wari (Vicugna vicugna)

La vicuña, considerada como el camélido silvestre más precioso del mundo, estuvo al borde de su extinción entre el período colonial y republicano de nuestra historia, a la fecha más de once mil de ellas habitan Apolobamba.

Como muchas otras maravillas del ande las vicuñas, animales adaptados a vivir bajo condiciones climáticas extremas no destruyen los suelos que las cobijan debido a sus largas patas provistas de almohadillas en los dos dedos. La delicadeza de sus movimientos y la fineza de su andar son características que junto a sus grandes ojos y prominentes pestañas deslumbran al ocasional peregrino.

Ruinas

En nuestra Área Natural de Manejo Integrado Nacional Apolobamba encontramos edificaciones de piedras sobrepuestas que maravillan la vista cubiertas de musgo y tierra, es posible que éstos chulperíos (cementerios andinos), se constituyan en santuarios en los que descansan secretos misteriosos de los antiguos pobladores que un día fueron dueños de esa inmensa riqueza natural y cultural.

Señores de la nieve

La cordillera de Apolobamba ofrece un singular espectáculo que complace al más refinado gusto, colosales montañas cubiertas de nieve en cuyas entrañas la riqueza mineral es portentosa, atraviesan las dos provincias del Este paceño invitando al fotógrafo más exigente a plasmar incomparables imágenes de las reservas de agua que proveen sus bondades a los valles y al trópico de la región.

Como símbolos de la zona se alzan el Akhamani y el Katantika, inmensos nevados que representan a las provincias Bautista Saavedra y Franz Tamayo respectivamente estimulando al turista a recorrerlos por los caminos que los incas transitaron. Curva Pelechuco es una de las caminatas con dificultad media y alta que atraviesa la cordillera en una aventura desafiante.

Pueblos de piedra

En Franz Tamayo ingresamos a poblados en los que se han fundido tres épocas de nuestra historia, el incario con sus construcciones de piedra, la colonia con sus maravillosas puertas de madera con grandes cerrojos de metal y la modernidad con ladrillos y techos de plástico.

Recorriendo sus calles de piedra observamos a los quechuas y aymaras que habitan rústicas y fuertes construcciones provocándonos a compartir sus secretos que junto a las plantas medicinales, los alimentos naturales y la magia de la tierra los mantienen fuertes y sanos para conservar a la raza de bronce.

Los bosques de Queñua (Polylepìs racemosa)

Al ingresar a algunos poblados en Franz Tamayo vislumbramos un espectáculo que deslumbraría a cualquier experto en botánica, cientos de árboles de Queñua, empleados por los comunarios como barreras de protección, cercas o simplemente con fines decorativos custodian como fieles guardianes el ingreso a los pueblos. La maravillosa combinación visual entre las asimétricas y espectaculares formas de su follaje, la peculiar corteza y las casas de piedra con techos de paja dan al lugar un aspecto de libro de cuentos.

Algunas viejas casonas abandonadas aumentan la magia mostrando sus imponentes y pesadas murallas de pedruscos cubiertas de musgo y rodeadas por una gran variedad de flores de colores vivos.