Rurrenabaque

Graciela Leita   Revista Pasajero a bordo, Aerosur   December 2004


Oír los innumerables sonidos de la jungla, mientras caminamos por sus senderos y huellas, es una de las experiencias más emocionantes que podemos vivir. El departamento del Beni, nos ofrece un inigualable destino donde la palabra aventura orienta todos nuestros movimientos.

Un mágica experiencia

Disfrutar la selva con los sentidos abiertos y de la mano de los guías locales, es una experiencia apasionante. El visitante que acceda a este remoto punto de la geografía boliviana, puede aproximarse a centros organizados de conservación de la naturaleza, como la Reserva de la Biosfera, el Parque Nacional Madidi, el Refugio de Vida Silvestre San Rafael de Trinidad y otros atractivos.

Cuando llegamos a Rurrenabaque, el famoso e idílico pueblecito situado a unos 400 km. al norte de La Paz, a una altura de 262 mts s.n.m., descubrimos el verdadero significado de lo que es la aventura.

La localidad es el punto de partida ideal, para navegar por el poderoso río Beni, uan "carretera" líquida que no sólo permite un fluido intercambio comercial de productos entre poblaciones, sino que se constituye en una veloz vía para desplazarse hacia insospechadas regiones de la selva. Pero las sorprendentes aguas termales que ya atraen a innumerables adoradores de sus virtudes, son otros de sus fantásticos atractivos.

A 30 km. al oeste de Rurrenabaque, en el área del río Tuichi, hallamos el Parque Nacional Madidi, uno de los más preservados del mundo y que posee una riquísima biodiversidad. Desde el pueblo, se realizan dos tipos de expediciones al parque, una al bosque montañoso y la otra a la extensa zona de pampa.

La región de la pampa, es la más vistosa, ya que posee una gran cantidad de reptiles que se puede observar sin gran dificultad. Se encuentra a 105 km. al norte de Rurrenabaque y se accede primero desde Santa Ana y luego por río, navegando entre delfines blancos, tortugas acuáticas y caimanes.

Uno de los programas más interesantes,, es una excursión de varios días que se realiza por el río Tuichi en canoas típicas. Tras unas horas de travesía, nos detenemos en la ribera del río y levantamos el campamento de una manera rudimentaria pero sin olvidar los sacos de dormir y los mosquiteros. Luego, alrededor de una fogata, entablamos una buena conversación con gente de todo el mundo, al ritmo de un charango y ocasionales tragos de singani, el incomparable aguardiente boliviano.

Pero volviendo a Rurrenabaque, no nos demoramos en descubrir que esta singular y exótica localidad, ubicada en la margen derecha del río Beni, se ha tronado en los últimos tiempos uno de los destinos más solicitados por los amantes del ecoturismo y del turismo de aventura. Es que toda la región de Rurrenabaque, ofrece una amplia oferta de posibilidades turísticas y también culturales, ya que fue poblada desde lejanas eras, por tribus nativas que dejaron sus huellas en la forma de petroglifos esculpidos sobre la roca granítica del cañon del Bala, uno de sus más característicos y espectaculares parajes. Entre los vestigios arqueológicos de estos farallones, sobresalen serpientes y otras representaciones zoomorfas.

Al llegar al lugar en avión y observando con atención, se pueden percibir sin dificultad, los extremos contrastes naturales que hacen de Rurrenabaque un sitio fascinante. Tres ambientes totalmente diferentes se encuentran en un deslumbrante escenario: las últimas cumbres de los Andes, el inicio de la gran selva amazónica y la majestuosa sinuosidad del poderoso río Beni. Este gran curso fluvial que nace de los torrentes que descienden de las montañas, discurre entre una profunda quebrada cuyos costados se encuentran sumergidos en una espesa jungla.

Otra de las particularidades que tornan a Rurrenabaque un sitio especial, con sus propias características, es la enorme afluencia de viajeros cuando en otros lados del continente, el flujo de visitantes se detiene por factores climáticos. Como en el hemisferio norte las vacaciones de verano son en pleno invierno nuestro, los turistas de esas latitudes aumentan atraídos por la creciente fama del lugar, desde que fue publicado un amplio reportaje sobre la región en la prestigiosa revista National Geographic. Publicada en 15 idiomas diferentes, la publicación dio a conocer las maravillas de la zona a uan gran cantidad de personas de Europa, Estados Unidos y Asia, los que aprovechan cualquier oportunidad para conocer Rurrenabaque y sus atractivos próximos, como el espectacular Cañón del Bala. La riqueza de peces de sus abundantes cursos de agua como arroyos, ríos y lagunas, es uno de los factores que más gente atrae a este maravilloso rincón de Bolivia.