Mina de oro, aprovechan a medias las Lomas de Arena

Carmen Pérez Carrillo   El Deber - Santa Cruz   April 2005


El Deber y un experto recorrieron las Lomas de Arena. Se constató que este rico terreno en flora y fauna, además de servir para investigaciones científicas, requiere que se fortalezca turísticamente.

El parque regional Lomas de Arena (PRLA), más allá de poseer enormes dunas (montañas de arena)y lagunas de aguas cristalinas, es rico en flora y fauna, pero poco aprovechado como centro turístico, pese a estar cerca de la ciudad.

El Deber recorrió este parque con un experto en ecología, pudiendo constatar que posee 208 especies de plantas, entre acuáticas y terrestres; 48 especies de mamíferos (muchos de ellos en extinción) y 286 especies de aves, que lo convierten en un lugar adecuado para realizar estudios de investigación científica. También es un potencial turístico para la región.

Sin embargo, desde que fue declarado parque regional, en 1990, se ha trabajado más en el aspecto científico que turístico, pese a que ambos deberían estar ligados, según Fernando Calderón, biólogo con más de 20 años de experiencia en ecología y coordinador del área de Zoología de la Universidad Gabriel René Moreno.

En septiembre de 1997, la Fundación Patiño firmó un convenio con la Prefectura del departamento de Santa Cruz en el que se comprometió a preservar, proteger y recuperar la biodiversidad de este parque. El Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado y la Prefectura del departamento realizaron en 2003 un Plan de Manejo Sostenible, con el fin de proteger las bellezas escénicas de su sistema de dunas y conservar la biodiversidad y los recursos naturales de su ecosistema. Aseguraron que fomentarían actividades productivas sostenibles, ecoturismo, recreación y educación ambiental para los propietarios y la población urbana en general.

Este Plan de Manejo está dividido por categorías o zonas (de uso moderado, de recuperación natural, de uso intensivo extractivo, de uso intensivo no extractivo, críticas, de uso especial y de amortiguación externa) y para iniciar los trabajos de conservación y preservación se elaboraron cinco programas (de protección y vigilancia, de manejo forestal y de recursos, de investigación y monitoreo, de uso público y educación ambiental y de gestión administrativa y territorial).

También se formó un Comité de Gestión entre las autoridades, los propietarios del parque y los vecinos, para evitar la depredación y destrucción de esta área que tiene una superficie de 13.326 hectáreas y que está a 12 kilómetros de la ciudad, en la zona sureste.

Edwin Ricaldes, uno de los seis guardaparques que trabajan en el PRLA, dijo que una de las áreas que más atención requiere es la zona de recuperación natural que comprende los suelos que fueron degradados por la tala, quema, extracción forestal, chaqueos y caza de animales. Desde que la Fundación Patiño asumió el reto de vigilar este parque esos percances se han superado de a poco, asegura.

Calderón respalda el trabajo que realiza la fundación, pero insiste en que se debe tomar en cuenta también el gran valor turístico que tiene el parque, el cual, si bien es visitado por extranjeros y la misma población cruceña, tendría una afluencia mayor si se habilitaran espacios cómodos para los visitantes.

"No se puede estar sentado en un mina de oro y morirse, el parque no cuenta con un restaurante o cabañas, no hay baños ni duchas. Los árboles no tienen identificación. Para mí, una de las prioridades del parque es el ecoturismo, darle un manejo sostenible adecuado y oportuno para que genere un movimiento económico substancioso", manifestó. También la ecologista Nicole Martínez, apoya lo que menciona Calderón de que el PRLA es un 'oro no explotado'. "Las Lomas de Arena es un lugar que requiere atención y las autoridades son las que deben dotar del equipo logístico para que este parque recobre vida y se convierta en una zona turística sostenible".

Luis Quezada, director del parque, dijo que desde esta gestión se tiene previsto mejorar el turismo. "Este año queremos cumplir con dos objetivos: mejorar la afluencia turística y darle al PRLA un plan de manejo sostenible integrado. Antes no podíamos hacer nada de esto, porque en 1990 se lo creó mediante decreto supremo como parque regional. Entonces, para hacer lo que queremos, estamos esperando que las autoridades cambien ese decreto por otro que denomine a Las Lomas de arena como un área natural de manejo integrado".

Ricardo Saucedo, director departamental de Medio Ambiente de la Prefectura aclaró que después de dos años se ha retomado el contacto con el Comité de Gestión, con el que están desarrollando programas ambientales y de conservación.

"Estamos trabajando para que este terreno ecológico se convierta en un área integral', indicó.

(NOTA DE APOYO)

Un sendero netamente ecológico

Una actividad que gusta a los visitantes, según el guarda parques Edwin Ricaldes, es el sendero ecológico. Toda persona mayor de diez años que ingresa al PRLA paga Bs 2.50 para disfrutar no sólo de un día de playa y sol, sino también de un recorrido en carroza o a caballo en una senda que abarca cinco kilómetros.

Un guía se encarga de explicar al visitante los diversos cambios y erosiones de suelo, de mostrar las especies de flora y fauna que tiene el parque, de cómo se van formando los nuevos bosques, del trabajo que realizan los insectos para nutrir los suelos, del movimiento de las dunas, ya que por mes éstas avanzan 18 metros y este proceso hace que las lagunas se tapen y reaparezcan en otro lugar, pero esto no significa que se sequen, sino que son efectos de la naturaleza. También tienen la oportunidad de llegar al mirador de aves, ya que el PRLA cuenta con el 21 por ciento de la avifauna regional. "Existen muchas aves residentes, migrantes, , que vienen del sur y australes que llegan del norte. Por la ubicación geográfica que tiene este parque, se convierte en un lugar obligatorio del paso de cientas de aves".

Por mes ingresan a Las Lomas un promedio de 400 personas, que tienen que cumplir ciertas normas como por ejemplo, no alterar el hábitat de los animales y no alejarse del grupo.