La apuesta del Gobierno frente a los transgénicos es la seguridad

Gina María Inés Baldivieso   La Razón - La Paz   October 2004


Frente a las demandas por experimentar con soya genéticamente modificada y la oposición de algunos sectores a esta solicitud, el Ejecutivo fortalece las normas de bioseguridad vigentes.

Mientras la controversia en el mundo alimenta el debate sobre lo positivo o negativo de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) o transgénicos, el Gobierno, a través del Ministerio de Desarrollo Sostenible, trabaja en el fortalecimiento de normas, capacidades y sistemas que ofrezcan bioseguridad frente a los posibles impactos que esta tecnología pudiera implicar.

Los OGM son organismos en los cuales se introdujo uno o más genes de otra especie con el fin de conferir características que dicha variedad no poseía. La producción de los transgénicos es una parte de la biotecnología.

Si se habla de transgénicos, se debe hablar también de bioseguridad, concepto que implica a todos los mecanismos legales, científicos, técnicos, y administrativos establecidos en un país para garantizar la seguridad de la población y el medio ambiente respecto al desarrollo de la biotecnología y al uso de OGM.

El director general de Biodiversidad, Jorge Mariaca, señala que en el país no solamente hay oposición al ingreso de transgénicos, sino que también existen grupos interesados en experimentar con este tipo de productos. Mariaca añade que es responsabilidad del Gobierno velar por la seguridad de la salud humana, el medio ambiente y la biodiversidad en cualquier actividad -introducción, manipulación, uso, comercialización, entre otros- relacionada con OGM.

Bolivia es parte del Convenio Internacional sobre Diversidad Biológica, que fue suscrito en 1992. Dos artículos de este documento tratan específicamente el tema de bioseguridad.

El artículo 8 recomienda la adopción de todas las medidas necesarias para regular cualquier efecto adverso derivado del uso de OGM. Mientras, el artículo 19 habla del establecimiento de un protocolo específico que regule el tema de los transgénicos. En este marco, el año 2000 la Comunidad Andina aprobó el Protocolo de Cartagena, una norma regional cuyo ámbito de aplicación es el movimiento transfronterizo y utilización de OGM. En Bolivia, dicho protocolo entró en vigencia en septiembre del 2003.

Además de estas normas internacionales, en 1997 se aprobó el Reglamento sobre Bioseguridad, que tiene por ojeto minimizar los riesgos y prevenir los impactos ambientales negativos que pudieran derivar de cualquier actividad relacionada con organismos transgénicos.

A través de esta norma también se establece que el viceministro de Recursos Naturales y Medio Ambiente es la autoridad competente para hacer cumplir las disposiciones de bioseguridad y otorgar los permisos para la experimientación con OGM.

También se determinó que el viceministro contará con un respaldo técnico para la adopción de decisiones. Por esta razón, el reglamento creó el Comité Nacional de Bioseguridad (CNB), encargado de evaluar las solicitudes de experimentación que lleguen al viceministerio.

En base a dicho análisis, el Comité elevará un informe técnico recomendando la autorización o denegación del permiso.

Con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Dirección General de Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Desarrollo Sostenible, lleva adelante un proyecto de fortalecimiento institucional para la gestión de la seguridad de la biotecnología. El programa busca hacer efectivos el Protocolo de Cartagena y el Reglamento sobre Bioseguridad. En cuanto a capacitación, desde marzo se vienen realizando cursos dirigidos a los miembros del CNB y a sectores como Organizaciones No Gubernamentales (ONG), campesinos y productore, para garantizar que la actualización de conocimientos sea permanente.

El tercer pilar del plan es la comunicación. La encargada del área de Bioseguridad de la Dirección general de Biodiversidad, Cecilia Berzaín, remarca la necesidad de sensibilizar a los diferentes sectores de la sociedad sobre el tema de la bioseguridad. "Actualmente se viene desarrollando un diagnóstico nacional para verificar los vacíos existentes sobre el tema de los OGM, para poder emprender campañas informativas dirigidas a cada sector, según sus dudas".

Pese a las normas, la situación es compleja. Mientras la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) aguarda el visto bueno del CNB para hacer ensayos con soya RR, las agrupaciones ecologistas darán lucha para impedir la introducción de OGM al país.

Las 3 semillas más conocidas

Existe una gran variedad de Organismos Genéticamente Modificados (OGM). No obstante, los productos transgénicos más conocidos son la soya RR, el maíz Bt y el algodón Bt.

La soya tolerante al glifosato también se denomina Soya RR. Quentin Kubisek, experto en biotecnología, explica que cuando se rociaba la soya convencional con este herbicida, la planta se moría. "Al introducir el nuevo gen a la semilla, se crearon variedades resistentes al glifosato. Como las malezas que dañan el campo son susceptibles a esta sustancia, mueren".

El maíz resistente a insectos o maíz Bt, consiguió esta propiedad con la inserción del gen de una bacteria que produce una toxina capaz de eliminar a algunos insectos dañinos. Sin embargo, como la sustancia no funciona contra todas las plagas, será necesario usar otros plaguicidas.

Finalmente está el algodón Bt, que es resistente a ciertos insectos y tolerante a herbicidas.

Genética

En 1991, se experimentó con papa transgénica; en 1998, con soya RR y el algodón Bt. Los soyeros tramitan un nuevo ensayo.

3 ensayos con transgénicos se llevaron a cabo en el país

La biotecnología tiene en su haber 20 años de recorrido en Bolivia. A la fecha, se realizaron tres ensayos con Organismos Genéticamente Modificados (OGM), con fines experimentales, en condiciones de confinamiento y a pequeñas escalas.

En Bolivia se promovió el uso de nuevas tecnologías desde hace dos décadas, en áreas como la producción de vegetales, procesos de fertilización in-vitro y mejoramiento genético en ganado.

No obstante, la Dirección General de Biodiversidad (DGB) informó que el país no desarrolló significativamente nuevas tecnologías en el campo biotecnológico y, en la
mayoría de los casos, ha adaptado experiencias existentes en otros países.

En cuanto a OGM, un diagnóstico realizado a fines de la década de los 90 dio cuenta de que algunas instituciones realizaron pruebas con plantas transgénicas, con el fin de evaluar posibles riesgos y analizar la posibilidad de su comercialización.

Así, en 1991, la actual Fundación para la Investigación y la Promoción de Productos Andinos (Proinpa) realizó algunos ensayos con papa transgénica tolerante a las heladas, experiencia desarrollada en Cochabamba. Mientras, en 1998, la empresa Monsanto obtuvo permiso para la realización de dos pruebas de campo, una con soya genéticamente modificada tolerante al glifosato, y la otra con algodón BT, resistente a los lepidópteros, ambas en el departamento de Santa Cruz.

En el caso de las dos últimas experiencias, se determinó que debían realizarse tres ensayos de campo para evaluar el comportamiento de los cultivos. La DGB tiene los resultados de los dos primeros años, y aguarda los de la última fase. Preeliminarmente, los ensayos permitieron evidenciar que el desarrollo de recursos humanos y técnicos sobre biotecnología y la evaluación de riesgos en Bolivia es aún incipiente.

Actualmente, está en curso la evaluación a la solicitud de los productores de soya del oriente.

Los ensayos

1991 • La fundación Proinpa realizó algunos ensayos con papa tolerante a las heladas, en la Estación Experimental de Toralapa en Cochabamba.

1998 • La empresa Monsanto obtuvo permiso para la realización de pruebas de campo con soya RR y algodón Bt en el departamento de Santa Cruz.


Lo bueno y lo malo de los transgénicos

Los OGM generan corrientes a favor y en contra. Ambas posturas se justifican con las ventajas y desventajas de esta nueva tecnología.

Agricultura (+)

Un aspecto positivo es que los cultivos tendrían una mayor resistencia a las plagas y la capacidad de resistir a condiciones climáticas adversas (heladas, sequías). La introducción de ciertos genes en cultivos como el arroz y el trigo puede incrementar su valor alimenticio. Existe la posibilidad de hallar modificaciones genéticas que permitan incrementar el rendimiento de alimentos en animales.

Medio ambiente (+)

La producción de más cultivos en menos tierras, la reducción de efectos ambientales en la producción agrícola, la rehabilitación de tierras degradadas o menos fértiles, productos mejor conservados, la investigación sobre enfermedades, elaboración de vacunas y medicamentos para los animales y el reconocimiento de genes alergénicos son factores favorables para el ambiente.

Medio ambiente (-)

Entre los principales riesgos, existe la posibilidad que los genes de los OGM se transfieran a otros organismos de igual o diferente especie. Hasta el momento, no hay posiciones definitivas al respecto. Se desconoce si la inserción artificial de genes podría desestabilizar a los organismos y producir, por ejemplo, mutaciones. Los OGM podrían competir o cruzarse con las especies no modificadas, afectando a la biodiversidad agrícola.

Salud y economía (-)

Posibles alergias y la presencia de OGM en la cadena alimentaria son motivo de alerta. Además, como el sector privado predomina en la investigación biotecnológica, hay la preocupación de que se creen oligopolios en este mercado. La tecnología "Terminator" no permitiría la reutilización de semillas transgénicas, forzando a la compra de nuevos productos para cada gestión.