El potencial forestal irrumpe en la economía
Antonio Dalence Periódico La Razón - Cochabamba March 2005
Un nuevo actor se abre con fuerza, un espacio en la economía del
país. Tres estudios y proyecciones realizados aseguran que en el
mediano plazo, cinco años en promedio, el sector forestal será tan
o más importante que la soya o la minería y peleará el primer lugar
en la generación de recursos para el país con el gas natural.
La madera, sus productos derivados y algunos afines (no
made-rables) son un recurso natural como el gas o los minerales, la
gran diferencia está en que es renovable, quiere decir que después
de explotarlo puede ser repuesto, lo que no ocurre con las otras
materias primas, por eso merece el doble de importancia para
Bolivia, señala un estudio de Usaid.
Las exportaciones bolivianas de productos forestales crecieron por
tercer año consecutivo. El 2004 dejaron un registro de 17,5 por
ciento con relación al año anterior. Según datos del IBCE y del
Instituto Nacional de Estadística, las exportaciones forestales
al-canzaron 129,6 millones de dólares el año pasado.
El pico más alto en la venta de productos forestales fue en 1997, cuando se llegó a ex-portar poco más de 135 millones de dólares. Posteriormente, los niveles bajaron. La recuperación comenzó el 2002 con un ligero incremento de tres por ciento. Luego vino el despegue con crecimientos de 25 y 17,5 por ciento en los años 2003 y 2004, respectivamente.
Con los casi 130 millones de dólares vendidos el año pasado, el sector forestal ocuparía prácticamente el cuarto lugar en las exportaciones del país, después de la industria manufacturera (936 millones de dólares), los hidrocarburos (795) y los minerales (295). Además, el sector forestal no tiene los problemas que presenta el gas o los minerales, que por ahora se exportan sólo como materia prima.
El 80 por ciento de la madera sale a los mercados externos como producto acabado, es decir con valor agregado.
En la actualidad los productos bolivianos salen a más de 60
países,
entre los que destacan China, Estados Unidos y el Reino Unido,
PRODUCCIÓN además de los países del Mercosur.
Cuentan con libre acceso a los mercados, ya que las maderas
tropicales
que se exportan son pro-ductos complementarios a la oferta interna
de los países de destino, especialmente los desarrolla-dos en los
cuales los productos nacionales son de alto valor.
Los mercados están en crecimiento constante, especialmente el de Asia y algunos de Europa.
Todo este panorama perfila un gran futuro para el sector, que tiene pensado subir sus exportaciones a 1.000 millones de dólares en los próximo cinco años, casi el 50 por ciento de lo que el país exportó en general el año pasado. "Yo diría que será la actividad económica número uno de Bolivia.
No olvidemos que el país es 50 por ciento forestal. En la medida en que sepamos calificar al sector podríamos precautelar nuestros recursos forestales y convertirlos en una prioridad incluso para ingresos del Estado", dice el presidente de la Cámara Forestal de Bolivia, Juan Abuawad.
La industria forestal, según otro estudio de la FAO, genera más de 250 mil empleos (90.000 directos) en siete de los nueve departamentos del país, la mayor parte en las zonas rurales, donde se concentra el potencial de la industria primaria del sector.
"No lo decimos nos-otros, estudios como de Usaid, la FAO o la CAF aseguran que si el sector forestal contara con seguridad jurídica y mejores carreteras podríamos en el mediano plazo exportar de 1.000 a 2.000 millones de dólares por año", precisa Abuawad.
Según la CAF, en el "Estudio de identificación, mapeo y análisis competitivo de la cadena de maderas y manufacturas en Bolivia", la participación del sector en la economía es constante y sostenida durante los últimos ocho años, con tres por ciento del PIB y la participación sobre el total de exportaciones es de 6,2 por ciento.
Los cálculos señalan que en cinco años el aporte al PIB sería de 10 por ciento y al menos 20 por ciento de las exportaciones. "Cada sector tiene su propio peso, prefiero no comparar, pero estoy seguro que el sector forestal será tan fuerte como la soya o el gas", expresa.
POLÍTICAS o1,9 millones de hectáreas explotadas tienen certificación internacional. Las amenazas son el avasallamiento y el saqueo de bosques.
Los productores piden seguridad jurídica para desarrollar el sector
Pero no todo lo que brilla en el monte es madera para exportar.
El sector forestal tuvo y tiene problemas, tanto en las tierras que
explota como en el financiamiento y transporte de sus productos. Es
por eso que su principal pedido es seguridad jurídica para hacer
realidad
sus planes de crecimiento.
"Necesitamos protección jurídica, el avasallamiento que estamos sufriendo en las concesiones, el saqueo de los recursos naturales sin planes sustentables puede hacer desaparecer este sector", dice el presidente de la Cámara Forestal de Bolivia, Juan Abuawad.
El gerente general de La Chonta, una de las empresas más grandes de este rubro, Pablo Antelo, asegura que las políticas del Gobierno no son muy claras y que no se hace cumplir la ley. "En el sector forestal, el recurso bosque, de donde proviene la materia prima, no está siendo adecuadamente protegido por el Gobierno", señala.
El ejecutivo sostiene que sin seguridad jurídica no habrá más in-versiones, y sin inversiones será difícil que la industria cumpla las metas de crecimiento que se fijó. Los productores tienen a la fecha 1,9 millones de hectáreas certificadas con el sello verde internacional FSC, lo que quiere decir que trabajan cumpliendo todas las normas medioambientales y de cuidado de la biodiversidad, expresa Abuawad.
El Gobierno y la Superintendencia Forestal vigilan el trabajo de las empresas en las concesiones legales, pero nada pueden hacer contra el avasallamiento, el saqueo y el contrabando, dice.
Bolivia exporta más de medio centenar de productos, el 80 por ciento con un alto grado de elaboración y el restante 20 por ciento con un grado de elaboración medio (la madera aserrada y secada).
Se incluye especies no maderables como la castaña y palmito. Las exportaciones de productos forestales pudieron comenzar su despegue en 1997, cuando tocaron un pico de 135 millones de dólares.
Pero luego cayeron a 86 millones de dólares en el año 2001 por la crisis en Argentina, uno de sus principales mercados, y la aplicación de la nueva ley sectorial 1700.
Un potencial en espera o La riqueza forestal del país se concentra básicamente en la cuenca de la Amazonia. No obstante, siete de los nueve departamentos tienen un potencial para explotar.
Toda una riqueza
Más de 150 empresas están en operaciones Existen alrededor de 150 empresas exportadoras en el sector forestal, además de cientos d empresas locales e industrias relacionadas que dinamizan la economía y generan empleo. Según datos de la Superintendencia Forestal, son casi 1.000 las empresas legalmente registradas en el sector forestal, lo que indica un alto nivel de formalidad y contribución fiscal.
El bosque natural e usa más que el plantado Bolivia tiene una gran extensión de bosque natural aún no aprovechada en todo su potencial. El 2003 sólo se aprovechó el 3,5 por ciento. En otros países este porcentaje es mayor. En cuanto a bosque plantado, Bolivia tiene un área muy pequeña de 46 mil hectáreas, creadas mayormente con fines de protección y su explotación es mínima.
La mayor riqueza está en la cuenca de la Amazonia
El sector forestal está principalmente concentrado en la cuenca de la Amazonia, que es el 60% del territorio nacional. El área boscosa incluye el pie de monte de la Cordillera Oriental de los Andes.
Cubre todo Pando y el norte de La Paz y Beni. Toca la llanura de
Cochabamba y Santa Cruz. Incluye parte de las áreas protegidas y
parques nacionales. Por ahora la explotación
del recurso es mínima.
Aproximadamente 28 millones de hectáreas han sido declara-das áreas de producción fores-tal permanente, de las cuales menos del 30%, equivalente a ocho millones de hectáreas, están siendo aprovechadas bajo planes de manejo ambiental.
Con 20 millones de hectáreas de aprovechamiento Bolivia podría sextuplicar su producción.
El manejo sostenible es ya una norma del sector
El sector forestal de Bolivia está regulado por la Ley 1700, la cual tiene una fuerte orientación hacia el manejo sostenible de los bosques. Bolivia es líder mundial en certificación voluntaria de bosques tropicales, con 1,9 millones de hectáreas que tienen el sello verde internacional FSC, situación que le abre mercados importantes de exportación en los países desarrollados.
ENTREVISTA
"Es un potencial que puede dar más divisas y empleos " GARY ANTONIO RODRÍGUEZ ÁLVAREZ, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
¿Cómo evalúa el IBCE el desempeño del sector forestal?
Las exportaciones forestales bolivianas, luego de haber registrado un máximo de 135 millones de dólares en 1997, declinaron año a año en su valor, a consecuencia de las desacertadas medidas implementadas por los sucesivos gobiernos, como la alta patente forestal que se cobraba y el estrangulamiento financiero que devino luego de las rígidas normas prudenciales implantadas, lo que afectó negativamente a todo el sector productivo.
Desde entonces no logró recuperar ese récord, pese a que en el 2004 los altos precios indujeron a la recuperación del sector, sobre todo en el rubro de no maderables (castaña, palmitos). Las ventas externas bolivianas de productos forestales ‹maderables y no maderables‹ el pasado año sumaron cerca de 130 millones de dólares.
¿Cuáles serían los puntos buenos de este sector?
Es muy importante destacar la creciente presencia que en el rubro de los recursos maderables vienen teniendo los bienes con mayor valor agregado como puertas, muebles, asientos, parquet, partes de muebles, molduras, tableros, entre otros, configurando cerca de las tres cuartas partes de las ventas del rubro maderero, lo que constituye un cambio de orden cualitativo.
Otro aspecto interesante a destacar es el hecho que ahora se explota un mayor número de maderas tropicales alternativas a las tradicionales (mara, roble sudamericano, cedro), si bien con la dificultad de tener que posicionar especies desconocidas en mercados competitivos donde llegan maderas blandas del Asia, fundamentalmente. Finalmente, el hecho que ‹por esfuerzo propio‹ empresarios madereros bolivianos han logrado la mayor certificación de bosques tropicales a nivel mundial, pautando una diferencia en la oferta de sus bienes trabajados.
¿Cuáles son los problemas que fueron identificados?
Bolivia es un país cuyo territorio está cubierto por bosques en más de un 50%. Sin embargo, al igual que lo que ocurre con otros sectores, tan vasto potencial no se ha desarrollado como fuera deseable. Por tanto, algo está fallando, ya que el mercado mundial para los re-cursos forestales está por encima de los 100.000 millones de dólares anuales. Si la demanda existe, pero falla la oferta, claramente el problema no está en el exterior, sino en el propio país. Factores como la falta de seguridad jurídica ‹hay avasallamientos en las concesiones forestales y de políticas públicas que resuelvan los sesgos antiexportadores, hacen que el potencial por desarrollar se vea frustrado, ya que los inversionistas extranjeros que precisan de reglas estables para colocar sus capitales prefieren otros países que ofrecen mejores condiciones de entorno, aun teniendo menos cantidad de recursos naturales. Lo que se privilegia es la estabilidad y la seguridad del retorno del capital.
¿En lo financiero?
La cuestión del crédito es otro cuello de botella para los productores bolivianos, un problema sin resolver; en las actuales condiciones y con la normativa vigente, el sector difícilmente puede acceder a créditos comerciales.
Pese a estas trabas, ¿cuál cree que será el futuro?
Está estudiado que el sector forestal boliviano tiene un potencial superior a los 1.000 millones de dólares de exportación anual. Cuando el Estado garantice la propiedad privada y otorgue los incentivos que se requieren, ese potencial podrá transformarse de manera sos-tenible en más divisas y empleos para el país. Es la cantidad de fuentes de trabajo que genera el sector forestal.90 mil son directos.

