Centinelas al norte del Parque Amboró

Ricardo Herrera Farell   Revista Extra (Periódico El Deber) - Santa Cruz   April 2005


Los comunarios de Villla Amboró e Isama son activos promotores del ecoturismo en el Parque Nacional Amboró. las primeras familias de colonos llegaron hace más de 30 años Actualmente son los más celosos protectores de la conservación de la biodiversidad de la región.

Hace más de 30 años llegaron a la región próxima a la zona norte del Parque Nacional Amboró. Eran colonos 'expulsados' por la aridez de sus tierras improductivas de Potosí y Sucre que buscaban un lugar dónde darles una vida mejor a sus hijos. Tuvieron que abrirse paso por el monte, crear senderos, luchar contra los mosquitos y otros insectos. La naturaleza parecía rebelarse por su presencia hasta que con los años llegaron a conocer algunos de sus secretos y, sobre todo, se dieron cuenta que sólo a través de una relación armónica con ella podrían sobrevivir sin contratiempos. Es por eso que ahora son sus principales defensores y guardianes y, en lugar de seguir extendiendo la frontera agrícola, han apostado por el ecoturismo comunitario que les genera recursos económicos y les permite conservar la biodiversidad que existe en la región. La revista Extra tuvo la oportunidad de visitar las comunidades de Villa Amboró e Isama, que son de un gran atractivo turístico y donde la mayor parte de los pobladores de la región se han sumado a esta propuesta de desarrollo sostenible.

El Parque Nacional Amboró es una de las áreas protegidas más importantes de Bolivia. Tiene una extensión de 637.600 hectáreas y está dividida en dos sectores. El Área de Protección Estricta que cuenta con 442.500 hectáreas, donde no se permiten asentamientos humanos, y el Área Natural de Manejo Integrado, que cuenta con 195.100 hectáreas. En este segundo sector es donde se encuentran Villa Amboró e Isama. Para llegar a ambas comunidades hay que recorrer los 100 kilómetros que distan de Santa Cruz de la Sierra a Buena Vista y luego recorrer a lomo de caballo o en una movilidad de doble tracción 50 y 40 kilómetros respectivamente. Aunque el camino es accidentado el destino final justifica cualquier sacrificio. En Villa Amboró por ejemplo se cuenta con un refugio donde los comunarios han construido una cabaña con cama para los visitantes, otro espacio de comedor, baños y una zona para quienes prefieren acampar al aire libre. Además del servicio completo de alimentación hay guías que llevan a los visitantes a recorrer los senderos, Tatucitos y Maravillas, que permiten la interpretación de la naturaleza de la región, donde hay más de 80 especies de árboles y variedades de flores. En el trayecto existen piscinas naturales de aguas claras formadas por piedras en las que el turista se puede bañar. También hay en el sendero de Tatucitos un farallón con una caída de agua de más de 40 metros de poca profundidad, pero que invita a refrescarse debajo de la pequeña cascada.

Durante el recorrido el guía muestra las variedades de árboles y plantas que a cada paso se ven y enseña a reconocer las huellas de los animales o el sonido de otros que salen de la selva. Si bien aún la información que brindan no es la más completa se han logrado grandes progresos gracias a los cursos que desde 1996 les ha impartido a los comunitarios Probioma, institución privada sin fines de lucro que trabaja en el desarrollo social en diversas zonas del país.

"Al principio nadie entendía qué era el ecoturismo, creíamos que el turismo era salir a pasear nomás, pero fuimos aprendiendo, luego nos ha costado un año tratar de explicar a nuestra gente lo que significaba, sus beneficios y qué queríamos a través de él. Entonces hemos tenido que reunirnos, planificar dónde íbamos, qué servicios íbamos a dar, cómo iba a ser el apoyo económico a la comunidad, y en noviembre de 1997 inauguramos el refugio. Hasta el momento está involucrada toda la comunidad", comenta Hugo Rojas, uno de los principales dirigentes de la comunidad de Villa Amboró, que también trabaja como guía.

Hugo tiene 34 años. A la edad de dos años llegó de Potosí junto con su padre y otras dos familias de Sucre. A ellos se le sumaron 40 familias más y actualmente son 46. Los colonos están agrupados en un sindicato, que se ha convertido en una entidad matriz de la comunidad. Se encarga, por ejemplo, de velar por la educación, la salud, el turismo y otros aspectos sociales. Dentro del sindicato están organizados por comités. El de padres de familia, por ejemplo, se hace cargo de coordinar con los profesores el aprendizaje de los niños; el de salud, que se preocupa de ver qué remedios son necesarios, mientras que el de cultura y deportes, organizar partidos de fútbol con las comunidades vecinas y de preparar presentaciones del pequeño grupo de música folclórica que tienen para las fiestas. El de turismo es uno de los más importantes y maneja el dinero que ingresa por los servicios prestados en el refugio "El 50% de los ingresos que recibimos va a las manos del secretario general que es responsable del sindicato y él distribuye de forma igualitaria para salud, educación y deporte. Aquí el compañero que no trabaja tiene que poner de su bolsillo. El otro 50% se queda para equipar el campamento", explica Hugo.

La experiencia del ecoturismo comunitario de Villa Amboró es una de las más antiguas del país, y desde 1997 ha recibido la visita de turistas de diversas partes del mundo, la mayor parte de ellos europeos, cuenta Santos Corma, que es uno de los seis guías. Santos nació en Santa Cruz, pero su familia llegó de Sucre. Cuenta que una de las dificultades que tuvieron fue el de la puntualidad, ya que los turistas se quejaban mucho porque no cumplían con los horarios. "Hemos aprendido y desde hace dos años no tenemos ese problema", aclara.

Con el apoyo de Probioma también se realizaron cursos para las cocineras, y Rebeca Vique fue una de las que participó de él. "Ahora ofrecemos más variedad. Podemos hacer hasta diez platos diferentes, mientras que antes a lo mucho sabíamos cuatro", indica y agrega que la mayoría de los productos que utilizan son de la zona, donde la mayor parte se dedica a la agricultura. En especial al cultivo de productos como el arroz, diversas frutas y algunos vegetales. Actividad que se mantiene dentro de los márgenes establecidos ya que la prioridad es conservar la biodiversidad.

Motivados por la experiencia de Villa Amboró la comunidad de Isama también ha incursionado en el ecoturismo comunitario y con el apoyo económico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, acaba de concluir la construcción de la cabaña para alojar a los turistas en el refugio que se encuentra en la misma comunidad. Cuenta además con un restaurante, baños y duchas, además de un espacio para instalar tiendas de campaña.

Entre los atractivos principales que tiene se encuentra un sendero que no sólo permite apreciar la belleza natural del lugar, sino también lleva, después de una caminata de dos horas, a un mirador desde donde se puede observar el Cerro que da nombre al parque y gran parte de él. Por otro sendero, que también requiere de una caminata larga, se tiene la posibilidad de visitar la cueva de los Guárachos, que son aves nocturnas y los denominados Cajones del Amboró, donde el río Isama se encuentra como 'encajonado' y presenta un espectáculo natural muy llamativo. Por el mal tiempo que reinaba el equipo de la revista Extra no pudo llegar a dichos lugares, pero sí al campamento donde esperaba Carlos Copa, que preside el sindicato de Isama y que apoya de forma decidida el proyecto ecoturístico. El comunitario dice que aún falta involucrar a más pobladores, pero confía en que esto ocurrirá en poco tiempo más. Si bien en ambas comunidades aún hace falta incorporar diversos detalles sus habitantes son conscientes de la importancia que tiene conservar la riqueza natural del parque y sus alrededores. Por eso es que estos colonos son celosos guardianes de cualquier tipo de asentamiento que haya en los predios del parque y mucho más dentro de él.

"Hasta ahora no hemos tenido problemas con otros colonizadores, aunque hemos sabido de que por Yapacaní algunas personas han querido entrarse. Pero nosotros siempre protegemos el parque. Incluso si uno de nosotros quiere meterse a cortar arboles, cazar o lo que sea, le llamamos la atención. Esta área no es de una sola persona o de dos; es una reserva de la comunidad y es nuestro deber cuidarlo", indica Hugo. Cabe indicar que en estos proyectos se ha tomado en cuenta que el ingreso de turistas no sea numeroso. Los grupos no deben exceder más de 16 personas y tienen que someterse a una serie de normas que se advierten antes de ingresar a los predios de los campamentos. Entre otras cosas se recomienda que los desechos de basura no sean tirados en cualquier lado, que se cuide y proteja las plantas y árboles y no se moleste a los animales. Lo cierto es que el Parque Nacional Amboró es un reservorio natural con una gran diversidad de fauna, flora y recursos genéticos de gran importancia para todo el ecosistema. La gente que vive alrededor de él ha empezado, desde hace tiempo, a darse cuenta de su importancia, porque saben que su descuido o daño compromete su futuro y el de sus hijos.

Datos del parque

El Parque Nacional Amboró está ubicado al oeste de la ciudad de Santa Cruz, se llega a él por Angostura, si se viaja por la antigua carretera a Cochabamba. Si se viaja por la nueva carretera del Chaparé, el parque empieza en el río Surutú, cercano a Buena Vista. A pesar de su cercanía, es un área casi desconocida por sus vecinos. Aun estando cerca de estas dos carreteras, existen pocos caminos que llevan a su territorio.

Equipo necesario

Las personas que desean visitar Villa Amboró e Isama deben llevar una bolsa de dormir o sleeping, repelente para los mosquitos y otros insectos, zapatillas adecuadas para caminar, linterna, cortapluma y traje de baño. Es recomendable además no sobrecargar las mochilas.

Para organizar su visita

Para organizar su visita de manera más cómoda es aconsejable contactarse con Probioma, que está ubicada en la calle Córdoba 7 Este N.o 29 de Equipetrol. También se puede requerir información a través de los teléfonos 343-1332 o al 343-2098. Más datos encontrará en la página web: www.probioma.org.bo y podrá enviar mensajes al correo electrónico: ecoturismo@probioma.org.bo.

Paquetes

Existen diversos paquetes para los visitantes. Todo depende del tiempo de estadía y de la cantidad de personas que viajen y el tipo de comodidades que requieran. Los precios por día y por persona para extranjeros varía entre $us 35 a $us 45. Para nacionales va de $us 25 a $us 30. Estudiantes pagan entre $us 12 a $us 15.