Químicos y degradación amenazan Chapare
María Julia Osorio Periódico Los Tiempos - Cochabamba April 2005
Resultados preliminares de un estudio efectuado en las provincias
tropicales de Cochabamba determinan que los cultivos de coca y las
sustancias utilizadas por los narcotraficantes para elaborar la
pasta base de cocaína están afectando la tierra, el agua y especies
animales. En la zona, los colonos conocen los riesgos y prefieren
cavar pozos para sacar el líquido. Un investigador norteamericano
es el encargado de dar a conocer los efectos en el ecosistema
tropical
"Los chicos vienen al río y si estuviera contaminado sería realmente preocupante porque a ellos les brinda alegría y diversión. Pedimos que cuiden un poco más las reservas naturales porque son muy importantes".
Nancy Aguayo - Maestra en Nueva Orinoca
Texto central
Desde un helicóptero comandado por pilotos de los Diablos Rojos
de la Fuerza Aérea Boliviana el pasado miércoles, se podía observar
el río Orinoca, ubicado en el parque Isiboro Sécure en el trópico
de Cochabamba.
Desde las alturas, podíamos ver pequeñas figuras movedizas dentro
de las aguas que forman parte de un afluente que se extiende por
varias regiones y es aprovechado por cientos de colonos.
Ya abajo, en el poblado de Nueva Orinoca, las figuras resultaron ser de niños entre ccuatro y 10 años que, entusiasmados y mojados, salían del río.
Un tanto tímidos y precavidos por la presencia de un grupo de periodistas con cámaras, reporteros y micrófonos, no podían ocultar sus sonrisas y satisfacción por un momento de entretenimiento después de horas de clases.
La maestra, Nancy Aguayo, aseguraba que los pequeños veían en el torrente la oportunidad de disfrutar, reír y ser felices. Por eso, cuando fue consultada por los reporteros sobre su opinión respecto a la contaminación del agua y suelo por los químicos utilizados por el narcotráfico, respondió que sería realmente algo muy triste si fuera verdad.
Y es cierto. Por lo menos así lo demuestran los resultados
preliminares de un estudio científico efectuado desde enero de este
año por el investigador estadounidense David Bandrowski, que
prueba, con análisis de laboratorio, que el agua y la tierra de
varias zonas del trópico cochabambino sufren los efectos de las
sustancias que sirven para crear la pasta base de cocaína y de los
cultivos de coca exagerados y masivos.
Bandrowski, quien presidió la semana pasada una inspección con
periodistas de varios medios, afirma que especialmente los químicos
que se hallan en el diesel (combustible utilizado en las pozas de
maceración de coca) contaminan el agua de los arroyos, la que
después fluye hacia los ríos al alcance de niños y adultos.
La acetona, el tolueno y xileno son algunas de las sustancias nocivas para la salud del ser humano y del ecosistema. Las sustancias fueron encontradas en varias muestras de 50 tomadas por el investigador en diversos afluentes, arroyos cercanos a fábricas de droga e incluso en las nacientes de los ríos.
Las pruebas también delatan que la contaminación por coliformes fecales, Escherichia Coli y otros microorganismos que pueden causar daños es también alta.
La contaminación química indica que los animales acuáticos están siendo afectados especialmente en arroyos cercanos a pozas de maceración.
"La gente dice que había peces, pero ya no hay. Y con esto se ve que hay un efecto en el medio ambiente y ecología del trópico por causa del narcotráfico", afirma Bandrowski.
Aunque el nivel de contaminación aún no está cuantificado, la cifra de entre cuatro y cinco fábricas de droga encontradas al día cerca de recursos acuíferos por efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) brindan alguna idea del grado de afectación.
Cultivos
Pero además de la contaminación del agua, la degradación del suelo en el trópico debido a los cultivos de la planta de coca es algo tangible.
El técnico de la Unidad Agropecuaria de Direco (Unagrodi), Raúl Mejía, asegura que a causa de la plantación indiscriminada varias hectáreas de suelo están degradadas, sin nutrientes, que son absorbidos por la coca, por lo que otros cultivos no pueden surgir después de 10 años o más.
A esto se suma la tala en varias zonas, incluso en las nacientes de los ríos, lo que ha destruido las protecciones naturales contra los desbordes.
Apoyo con fotito del investigador
David Bandrowski
Experto en cuencas
El investigador se graduó como ingeniero civil con mención en recursos hídricos de la Michigan Technological University de Estados Unidos. Cuenta con certificaciones en Determinación y Delineamiento de Tierras Húmedas, en Operaciones con Residuos Peligrosos y en Respuesta a Emergencias; además tiene experiencia en el uso de tecnología de Sistemas de Información Geográfica para planificar, evaluar y aplicar prácticas de conservación al manejo de la tierra.
Misión
Actualmente, trabaja como ingeniero de Cuencas en el
Departamento de Agricultura del Gobierno de los Estados Unidos y
lleva a cabo una misión en Bolivia para estudiar el impacto
ambiental de la producción de coca, su conversión en cocaína en los
campos de cultivo y sobre las consecuencias potenciales de la
erradicación y la interdicción.
En 2000 y 2002, Bandrowski estuvo en Nicaragua estudiando los
efectos del Huracán Mitch sobre el suelo y las aguas,
proporcionando informes sobre sus hallazgos.
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Apoyito al centro de la nota central
Saldos de los daños ambientales
Bolivia
Según un informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en Bolivia, desde mediados de la década del 80 hasta fines de los 90, fueron destruidas cerca de 40 mil hectáreas de bosque en la región de Chapare debido a la tala y quema de suelo para nuevos cultivos de coca.
Perú y Colombia
Datos de la misma publicación afirman que en Perú, entre 1970 y 1987, 200 mil hectáreas fueron afectadas en el valle del Alto Huallaga; y en Colombia 101.250 hectáreas de bosque han sido arrasadas.
Texto
Degradación del suelo por los cultivos de coca
El técnico de Unagrodi, Raúl Mejía, asegura que la planta de
coca absorbe los nutrientes de la tierra y se los lleva dejando a
la tierra inútil por cinco años.
En los 80, asegura, la presión por más cultivos de coca ocasionó
que hoy existan áreas en las que ni las especies del bosque
secundario (malezas) quieren crecer.
En el estudio, varias muestras comprueban que esta tierra ha
perdido calcio, magnesio y vitaminas y tiene una acidez
elevada.
Texto
Químicos de las fábricas de pasta base de
cocaína
La contaminación en las fosas de maceración de coca es inminente debido a la eliminación irresponsable de los químicos que son utilizados para la fabricación de pasta base.
Son los arroyos y el suelo cercano los más afectados por la presencia de las sustancias que además de ser echadas son removidas por las lluvias. Acetona y tolueno llegan hasta los afluentes cercanos a comunidades del trópico cochabambino.
Texto
Los recursos hídricos son reservorios de sustancias
Al ser los arroyos basurero de los químicos utilizados en la fabricación de la pasta de cocaína, el agua que fluye llega hasta los ríos con las sustancias dañinas.
Bandrowski afirma que toma las muestras en diferentes puntos, desde el nacimiento de los ríos hasta el final para comparar el grado de contaminación.
Aunque halló aguas vírgenes, existen lugares donde se encuentran compuestos del diesel y un Ph alterado por la presencia ácido sulfúrico y cal.
Toma de muestras, un trabajo metódico
1) Inicio del Proceso
Llegada a las zonas
Desde enero, el investigador estadounidense junto con la Fuerza de Tarea Conjunta y miembros del Instituto Geográfico Militar realizan un trabajo metódico que inicia cada lunes. Un helicóptero transporta a los técnicos hasta el lugar de la toma de muestras primero de suelo y al final, el jueves, de agua para análisis microbiológico.
2) Toma de muestras
Material especial
La toma de las muestras se realiza en varios puntos de las distintas regiones del trópico de Cochabamba. Cargados con material especial, los investigadores toman tierra y agua, que luego serán analizados en un laboratorio de La Paz.
3) Seguridad
Empaque adecuado
Los técnicos que realizan el levantamiento de muestras deben tener cuidado con los envases que utilizan y después con el empaque seguro para evitar contaminación. Con instrumentos especiales se logra, por ejemplo, que la tierra que será analizada salga intacta según sus niveles.
4) El retorno
Horas contadas
El retorno del investigador y sus colaboradores es el jueves de cada semana. En la mañana, contrarreloj, se inicia el levantamiento de muestras líquidas para el análisis microbiológico; por normal tienen cinco horas para que lleguen al laboratorio sin alteración. Para lograr esto el avión c-130 Hércules lleva las muestras hasta La Paz el mismo día.
Tecnología para la investigación
Censor
Un equipo que recién fue introducido en el trópico es el censor de agua que permite medir en el campo la salud del agua relacionada con el Ph, temperatura, nitratos, amonio, conductividad y otros indicadores que permiten indicar si hay contaminación o no.
GPS
También se ha implementado sistemas geográficos con tecnología Global Positioning System (GPS) que permite encontrar dónde están los ríos y cuencas más afectados por los químicos de la cocaína, conectar los lugares, trazarlos en mapas y registrarlos para posteriores análisis.
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Nota abajo con foto sobre erradicación
Aunque no hay violencia, los colonos reclaman porque la coca les da para comer
Erradicación: preocupa el fin del convenio de las 3.200 has
No ajeno a los problemas medioambientales en el trópico
cochabambino, el conflicto por la erradicación de cocales en la
zona está presente a pesar del convenio firmado entre cocaleros y
Gobierno en octubre del pasado año.
Los colonos, aunque están conscientes de que sus tierras pierden
capacidad para recibir a otros cultivos después de plantaciones de
la planta de coca, aseguran que los cocales les dan de comer.
Desde la firma del convenio, la violencia ha cesado en el Chapare y las otras provincias del trópico, pero la duda y la inestabilidad persisten.
Aunque la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) tiene respuestas sobre los procesos de erradicación y, de cierta manera, sobre interdicción, la cuestión sin aclaración es qué pasará cuando las 3.200 hectáreas de cocales permitidos para 23 mil afiliados a sindicatos se agoten y el pacto concluya.
Hasta el 27 de marzo, efectivos de la FTC dejaron sin erradicar 1.284 hectáreas de plantaciones de coca en más de cinco meses de convenio. Aunque aún falta, se presume que no alcanzará para todos los colonos que quieren conservar un terreno cuya superficie es menor al conocido cato de coca.
La promesa en medio es la conclusión de un estudio para conocer el consumo real de la hoja de coca en el país y así determinar cuántos cultivos deben mantenerse. Dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS) dicen que sobre este tema aún no hay nada claro y que es el gobierno el que debe, de una vez, poner en marcha el acuerdo para evitar problemas el próximo octubre.
Sin violencia
El comandante de la FTC, Darío Leigue, afirma que desde la firma del convenio, la paz relativa a reinado en el trópico.
"Hemos trabajado en forma pacífica, consensuada, podríamos decir
con un control social que tienen ellos y tratando también de evitar
la viveza criolla de una persona que pueden tener registrados uno o
más lotes en varios sindicatos", señala.
En ese sentido, las fuerzas antidroga se rigen a un proceso
estricto para la erradicación que debe contar con la presencia no
sólo de los efectivos militares y policiales, sino también de los
dueños de los terrenos y de los dirigentes de los sindicatos de
cocaleros.
Apoyo
Incertidumbre tras la erradicación
Julia Castellón Fernández presenció el pasado martes la erradicación de su cultivo de coca y accedió respetando el convenio firmado en octubre de 2004 entre Gobierno y cocaleros.
Julia, con el cabello atado en la punta de la cabeza y transpirando -por el calor o nervios ante la presencia de periodistas- aseguró que el año pasado tenía una hectárea con plantaciones de coca, pero que ahora sólo tiene un pequeño terreno donde puede mantener el cultivo.
"Yo he venido hace tres años y en cuanto he sembrado se lo han sacado y ahora no hay con qué vivir", afirma.
Con dos hijos, está de acuerdo con la erradicación "consensuada" pero a cambio pide otras opciones para mantener a su familia.
Julia dice que será muy difícil volver a sembrar otro producto; la tierra se delata, no podrá producir con éxito nada hasta dentro algunos años cuando el suelo recupere sus nutrientes.
Pie de foto
Soldados erradican plantas de hoja de coca en un lote de la zona
del sindicato Llallagua Minera, el pasado martes.
Algunos prefieren cavar pozos
Agua: los comunarios aprenden a convivir con la contaminación
Las comunidades situadas cerca de ríos o arroyos grandes han aprendido a vivir con los efectos producidos por los químicos de las fábricas de pasta base de cocaína y microorganismos en el agua.
Saida, habitante de la zona de Nueva Alianza en el parque Isiboro Sécure en el Chapare, dice que la gente sabe que el agua no es limpia pero no pueden hacer nada más que acostumbrarse y seguir viviendo.
En la misma zona, José Luis asegura que los comunarios prefieren cavar pozos de agua antes que acudir al de los ríos o arroyos.
"Pero todavía hay lo que utilizan del arroyo para tomar y cocinar y los niños generalmente se enferman de diarrea", afirma.
El investigador norteamericano, David Bandrowski, afirma que una segunda parte del estudio sobre los efectos de los químicos de la cocaína en el medio ambiente es averiguar las consecuencias para la salud de las personas.
Gregoria tiene tres niños y asegura que siempre ha utilizado el agua del río y nunca ha pasado nada.
La maestra Nancy Aguayo de Nueva Orinoca lleva a sus estudiantes a bañarse al río y teme por la salud de ellos aunque no ha presenciado ninguna enfermedad en el tiempo que lleva como profesora en la región.
Los expertos advierten que con el tiempo los efectos en la salud pueden ser notorios y pueden ir desde las afecciones estomacales, intoxicaciones, alergias y problemas cutáneos.
En el futuro
Aunque es difícil predecir qué es lo que pasará con el medio
ambiente del trópico, si continúa la degradación y la presencia de
químicos contaminantes el futuro no será el mejor.
"Todo está en manos de los campesinos y de los mismos
narcotraficantes porque también ellos viven aquí; son sus cuencas y
necesitan cuidar su paraíso", afirmó el investigador.

