Ecuador: sube el termómetro

Carlos Gutierrez   Revista Vistazo - Guayaquil   October 2004

Aunque algunas veces es visto como algo lejano, el calentamiento global ya toca las puertas del país y anuncia posibles dolores de cabeza a la población
Los cambios de temperatura, el deshielo de los polos y el aumento del nivel del mar son asuntos que preocupan a muchas personas en el mundo. Y es que estas alteraciones pueden tener consecuencias gravísimas para la vida de los habitantes de la Tierra. En Ecuador, al igual que en todo el planeta, hay evidencias de que el clima está cambiando, e incluso hay investigaciones que han determinado de qué formas esto pudiera alterar la vida de quienes habitan el país.

Ecuador se calienta

Según Gonzalo Ontaneda, del Área de Climatología del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), "Los estudios en el país indican una tendencia hacia el incremento de las temperaturas máximas y mínimas". De hecho, según mediciones de esa institución, desde la década de los 60 hasta la actualidad la temperatura media ha tenido un aumento de hasta 1,6 grados en Tulcán e Ibarra, 1,5 grados en Quito y Riobamba, y un grado en Guayaquil. En otros lugares ha habido también incrementos, que van desde 0,1 hasta 0,8 grados. El mayor calentamiento se registra en la Sierra, mientras que el menor se muestra en las zonas costeras.

¿A qué responden estos cambios en el clima? La mayoría de los científicos creen que estas alteraciones climáticas se deben a la contaminación atmosférica global por la emisión de gases como el dióxido de carbono, que crean una capa que impide que el calor que llega a la superficie de la tierra se disperse con mayor facilidad, fenómeno conocido como efecto de invernadero. Así, la temperatura promedio en el planeta estaría subiendo progresivamente, lo que con el tiempo produciría grandes alteraciones en el entorno.

Luis Cáceres, consultor de cambio climático del Ministerio del Ambiente, sostiene que a consecuencia de este calentamiento "Se ha detectado variación en la precipitación e incrementos en la frecuencia de eventos extremos, sean estos por exceso de precipitaciones o por escasez de precipitaciones". Según cifras del Inamhi, esto queda demostrado en lugares como Milagro, donde llueve un 46 por ciento menos que en 1965, y en Ancón, que tiene un 50 por ciento menos de precipitaciones. Al mismo tiempo, Loja ha visto crecer en un 24 por ciento las lluvias y en Riobamba han aumentado en un 25 por ciento. En general, en la Costa las precipitaciones han ido a la baja y en la Sierra al alza.

Otro efecto del calentamiento es la disminución de los glaciares. El Instituto Francés para la Investigación y el Desarrollo ha demostrado que el glaciar del volcán Antisana disminuyó un 11 por ciento desde 1956 hasta finales del milenio. En otros glaciares también se hace visible. Luis Cáceres explica que algunas ciudades dependen de los glaciares para el suministro de agua potable, y que en el área rural sucede lo mismo, por lo que un agotamiento de este recurso significaría problemas en la vida de esas personas, en el largo plazo.

Si se piensa en esto sumado al deshielo de los polos y de otros glaciares del mundo, surge la inquietud sobre el aumento del nivel del mar. "Todavía no tenemos evidencia de ese incremento en Ecuador. Sin embargo, a nivel global sí lo tenemos, y se espera que lo vayamos a ver en el país", sostiene Luis Cáceres.

En el planeta se ha comprobado un aumento en el nivel del mar de entre 10 y 20 centímetros. Y a medida que avance el calentamiento, el problema irá haciéndose más agudo: "Se habla de que puede haber un incremento del nivel del mar de hasta un metro", dice Gonzalo Ontaneda.

Según investigaciones del Instituto Oceanográfico de la Armada, un aumento de entre 30 centímetros y un metro en el nivel del mar podría producir gran afectación en la zona costera del golfo de Guayaquil. Principalmente habría problemas en la cabecera del Estero Salado, al sur de la ciudad; en la cabecera del estero Chupadores Grande; en la costa este del Canal de Jambelí; y en la desembocadura de los ríos Taura, Churute y Cañar.

Problemas con alimentos

El Comité Nacional del Clima, creado en 1999 para vigilar el tema del calentamiento global, creó varios escenarios que podrían darse hasta los años 2010 y 2030, y que podrían significar problemas con el abastecimiento de alimentos. Por ejemplo, se señala que de producirse el cambio climático bajo el escenario pesimista, hasta el año 2010 se produciría solo la mitad del arroz necesario para cubrir la demanda de los ecuatorianos. Mientras tanto, si se aplica el mismo escenario pesimista hasta el año 2030, podría haber un déficit del 60 por ciento en la oferta de arroz. También se determinó problemas con la producción de soya y papas, pero en cambio se señaló que el maíz no sería afectado negativamente. La sugerencia que se hizo es que se apliquen ciertas tecnologías para mejorar la productividad de estos sembríos, de manera que se puedan mitigar en alguna medida los efectos de los cambios climáticos sobre el rendimiento.
En cuanto al sector forestal, también se hicieron modelos: en el peor escenario -dos grados más de temperatura y un 15 por ciento menos de lluvia- la desertificación avanzaría hasta ocupar el 44 por ciento del territorio nacional (hoy ocupa la cuarta parte); y en el escenario menos malo -un grado más y 20 por ciento más de lluvias- la desertificación también avanzaría pero solo para ocupar un 39 por ciento del país. Se determinó que las zonas críticas de impacto son las costas de El Oro, Guayas y Manabí; la región andina, especialmente las provincias centrales; y Loja y otra parte de El Oro. Para mitigar estos efectos también se plantearon medidas, que van por el lado de lograr una mejor gestión forestal.

¿Qué hacer?

La disminución del efecto de invernadero es una preocupación en todo el mundo, y Ecuador ha respondido a ello suscribiendo acuerdos internacionales que obligan a los países a disminuir la contaminación, como el protocolo de Kioto.

También se han aplicado mecanismos como el Mercado del Carbono, un sistema que permite que los países que más contaminan apoyen económicamente proyectos no contaminantes o de recuperación de la calidad del aire, como plantas de energía limpia y bosques. Es una especie de venta del aire limpio. Marcos Castro, del Ministerio del Ambiente, señala que Ecuador es todavía un mercado emergente para este mecanismo, pero que ha habido mucha expectativa en el país pese a su implementación demorada.

Sin embargo, este es solo un pequeño paliativo para el problema del calentamiento global. Hace falta un esfuerzo más grande, pero el problema se ha complicado con la negativa de Estados Unidos -que emite la cuarta parte de la contaminación mundial- de ratificar el protocolo de Kioto, que exige reducir de manera considerable las emisiones de dióxido de carbono. Esto evidencia que este problema solo puede ser enfrentado en el ámbito global, donde Ecuador solo puede hacer valer su pequeña voz y escasa influencia. Al mismo tiempo, el país tiene la responsabilidad de mantener sus recursos forestales, especialmente la selva amazónica, considerada pulmón del mundo, pero esto de alguna manera se contradice con la explotación petrolera y la creciente colonización del oriente ecuatoriano.