Ranas Venenosas

Marcelo Díaz   Revista Ecuador Terra Incógnita - Quito   June 2004


Numerosos microorganismos, plantas y animales producen veneno. Químicos y farmacólogos los han investigado. Sin embargo, la mayoría de estos seres y sus
moléculas nocivas siguen siendo una incógnita para la ciencia.

Estudios sobre el tema, en especial aquellos relacionados con la Ecología y la Biología Evolutiva, han demostrado que algunos venenos, en ciertas dosis, pueden ser utilizados como antibióticos o estupefacientes.

Un ejemplo es la sustancia secretada por la "rana tricolor ecuatoriana" (Epipedobates anthony); se trata de un potente veneno que, en dosis correctas, sirve como uno de los mejores analgésicos registrados por la investigación médica.

Esta peculiar compatriota pertenece a la gran familia de los dendrobátidos, ranas venenosas que habitan en Centro y Sudamérica y en algunas islas de las Antillas. En nuestro país, los dendrobátidos ocupan las estribaciones y las zonas tropicales de ambos lados de la cordillera de los Andes e incluso se han registrado especies en la zona altoandina.

Luego de Brasil y Colombia, Ecuador es el país con mayor diversidad de especies de anfibios; en el territorio nacional han sido registradas 431. De todas estas, solo 48 son dendrobátidos (entre estas están los géneros Dendrobates, Colosthetus, Allobates, Epipedobates y Phyllobates).

Estas ranas ocupan un hábitat muy extenso, ciertas especies pueden ser halladas a lo largo de pequeños riachuelos, otras viven lejos de los cuerpos de agua; algunas prefieren la vegetación de las planicies y otras los bosques de las colinas.

También hay especies de dendrobátidos que pasan la mayor parte de su vida sobre las plantas epífitas de los bosques tropicales, en especial bromelias (Las epífitas se caracterizan por vivir adheridas a las hojas, ramas o troncos de otras plantas).

Estas ranitas han llamado la atención de muchos científicos, debido principalmente a la variada gama de colores que presentan en su piel, a la diferente potencialidad de las toxinas que producen en esta, y a su intrincada y novedosa forma reproductiva.

Algunas características

Los dendrobátidos son ranas pequeñas, su tamaño varía de uno a cinco centímetros. Son terrestres y diurnas.

Estas pequeñas criaturas nos asombran por la gran belleza de su piel; las múltiples combinaciones de colores que la componen y su intenso brillo hacen que para muchas personas mirarlas sea un placer.

Los colores y su disposición pueden variar entre especies, las tonalidades van desde el azul hasta el anaranjado. Estos son sintetizados por numerosas células dérmicas que contienen pigmentos. La variación de colores y brillantez de la piel tienen un uso más importante que "recrear la vista de los humanos": son una advertencia para que los potenciales predadores sepan sobre el veneno que podrían ingerir si es que deciden incluirlas en su menú.

Los alcaloides (venenos) son sintetizados por glándulas microscópicas de la piel de estas ranas como respuesta a situaciones de peligro (como cuando son atrapadas por un predador) entonces, antes de que éste las pueda masticar o tragar, recibe una dosis de veneno que entumece sus fauces o al menos le dejan un muy desagradable sabor. Esto provoca que las ranas sean arrojadas súbitamente y salven su vida.

Casi todos los dendrobátidos se caracterizan por la capacidad de sintetizar alcaloides tóxicos en su piel. Una excepción es el género Colostethus, que contiene alrededor de 110 especies, 33 de las cuales están presentes en el Ecuador. Las ranas agrupadas bajo este género se distinguen del resto de dendrobátidos por no tener colores llamativos en su piel.

Como contraste a los inofensivos Colostethus, la mayoría de las aproximadamente 50 especies del género Dendrobates y cinco especies del género Phyllobates son extremadamente tóxicas.

Pero los dendrobátidos venenosos no son completamente inmunes a la depredación. Pueden ser capturados exitosamente por grandes arañas y algunas serpientes.

Su capacidad tóxica

Muchas de estas ranitas son codiciadas y muy utilizadas por el ser humano. En Centro y Sudamérica algunas tribus indígenas han aprendido a procesar y utilizar las batracotoxinas (tóxicos de batráceos). El veneno es aplicado en la punta de una flecha o de un dardo que será utilizado para cazar aves, monos u otros mamíferos; en varios casos, los cazadores prefieren usar las batracotoxinas al tradicional, difundido y temido curare (sustancia vegetal. Ver glosario).

Estas secreciones son tan tóxicas que una pequeña cantidad en el torrente sanguíneo de un ser humano sería fatal. Existe un grupo de dendrobátidos cuyo veneno es tan tóxico, mucho más potente que el curare, que se corre el riesgo de envenenamiento con el solo hecho de manipular a un espécimen. Este es el caso de las ranas agrupadas dentro del género Phyllobates, que habitan únicamente en la parte sur de Centroamérica y en la costa de Colombia, entre los que se encuentra Phyllobates terribilis, que es considerada la más venenosa de todas las especies.

La famosa Epibatidina

Durante cientos de años, la morfina fue usada como la medicina analgésica más potente, pero frente a su gran efectividad se oponían los numerosos efectos secundarios, como depresión del sistema respiratorio o la dependencia física, entre otros.

John Daly, químico del National Institute of Arthritis, Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, durante su primera visita al Ecuador, a mediados de los años setenta, capturó alrededor de 750 ranitas de la especie Epipedobates anthony. Una vez en su laboratorio, utilizó el extracto de la piel de las ranas para hacer varios análisis en ratones, demostrando que la epibatidina (llamada así debido al nombre de la especie) presentaba un enorme poder analgésico.

A partir de entonces, muchos laboratorios farmacéuticos han tratado de sintetizar el alcaloide, ya que las ranas lo producen en cantidades muy pequeñas (60 mg a partir de 750 ranas).

De esta forma, en años recientes, una nueva droga conocida como ABT-594 fue sintetizada por Laboratorios Abbott de Chicago, se trata de una de las 500 variantes de la epibatidina. La nueva droga resultó ser 200 veces más potente que la morfina y no presenta efectos secundarios.

Lastimosamente, el Ecuador no ha recibido nada a cambio, ya que como ha ocurrido en los últimos años, el adelanto de la tecnología en países económicamente desarrollados incentiva la producción masiva de recursos biológicos (sobre todo moleculares), en los países tropicales.

Este hecho ha permitido que los países industrializados se aprovechen de estos recursos, favoreciendo únicamente a millonarias industrias de alimentos, de medicamentos y de productos químicos y atentando contra el equilibrio ecológico y contra los principios culturales de grupos indígenas.

Paternidad en los dendrobátidos

Otro aspecto importante y que llama la atención de muchos científicos, es la biología reproductiva de las ranas venenosas, ya que es el macho, generalmente, el encargado de cuidar a la prole.

Como en la mayoría de ranas, el macho es más pequeño que la hembra. El tamaño de los machos se relaciona directamente con un alto grado de territorialidad (defensa de su territorio) y agresividad en contra de otros machos. Por otro lado, los machos gastan mucho tiempo y energía en defensa de su territorio y en el cortejo, utilizando un sinnúmero de cantos y vocalizaciones que contribuyen notoriamente al sonido de los bosques tropicales.

Luego de ocurrido el abrazo nupcial o amplexus, la hembra deposita un pequeño número de huevos (generalmente no más de 30 o 40). Dependiendo de la especie, las hembras ponen los huevos entre la hojarasca, debajo de rocas o sobre hojas. Una vez que los huevos han sido depositados, el macho, la hembra o ambos, dependiendo de la especie, cuidarán de la puesta (conjunto de huevos). En los siguientes días el progenitor la humedecerá y limpiará.

Luego de que los huevos han madurado, se rompen y salen de ellos los pequeños renacuajos (huillis-huillis o timbules, como se los conoce en otras partes del país), que son cargados por el padre o la madre en su espalda. Los renacuajos se adhieren a la piel de su progenitor gracias a una sustancia mucosa secretada por las glándulas de la piel del adulto.

Así, los progenitores llevan en su espalda a los recién nacidos durante unas pocas horas o hasta por una semana, depende de la especie; en este tiempo, siguen creciendo gracias a las reservas de nutrientes que se han guardado en la yema (parte del huevo que alimenta al renacuajo durante los primeros momentos de su vida).

Las pequeñas larvas son llevadas hasta el cuerpo de agua más cercano. Muchos dendrobátidos descargan los renacuajos en pequeños riachuelos, en eventuales charcas de agua lluvia o en el agua acumulada en la parte basal de las hojas de las bromelias.

Una vez en el agua, la sustancia mucosa se pierde y los renacuajos empiezan su estado de "vida libre". El progenitor permanece semisumergido hasta que todos los renacuajos hayan bajado de su espalda y estén en el agua. En algunas especies de dendrobátidos, la rana hembra regresa eventualmente al lugar donde están los renacuajos y deposita en el agua huevos no fecundados de los cuales los renacuajos se alimentarán para poder continuar con su proceso de metamorfosis.

En las zonas tropicales, estas interesantes ranitas de colores son utilizadas como indicadores del buen estado de los bosques: a mayor número de ranas, mejor estado de la zona.

Lamentablemente, como está ocurriendo con muchas especies de animales, las poblaciones de dendrobátidos están disminuyendo y en algunos casos corren el riesgo de desaparecer. Esto se debe principalmente al fraccionamiento de su hábitat, a la tala indiscriminada de bastas zonas y, en general, a la contaminación ambiental y particularmente a la contaminación de las fuentes de agua, sobre todo como consecuencia de las actividades petroleras.

Ojalá no llegue el día en que estas especies existan solo en nuestros recuerdos...

GLOSARIO

Bromelias: Plantas de la familia Bromeliaceae que se caracterizan por sus hojas en forma de vaina, dispuestas en espiral, por lo general en capas, lo que les ayuda a retener agua en su interior, donde viven numerosas comunidades ecológicas, desde algas, hasta plantas acuáticas con flores, insectos, crustáceos y, por supuesto, ranas.

Curare: Sustancia venenosa que se obtiene de la deshidratación de una liana propia de Sudamérica llamada Strychnos toxifera, o de especies emparentadas a ésta. Algunos indígenas la utilizan como veneno para sus flechas. El curare tiene pocos efectos cuando se ingiere, pero cuando entra a través de la piel actúa con rapidez, paralizando los músculos y produciendo la muerte por asfixia.