El mono araña pierde su hogar
Marjorie Ortiz Diario el Universo - Guayaquil March 2005
Este primate, de gran habilidad en la traslación arbórea, está en
peligro. Un reciente estudio advierte que de las 47 zonas del país
habitadas por esta especie, solo quedan 2 áreas en la provincia de
Esmeraldas, donde la tala y la cacería son una seria amenaza.
Se los conoce como monos araña por su aspecto semejante a un gran
arácnido. Tienen brazos largos, cuerpo esbelto y una fuerte cola
prensil que les representa una quinta extremidad, capaz no solo de
una fuerte prensión sino también de gran precisión a la hora de
manipular objetos o frutas.
Por estas características, el Libro Rojo de los Mamíferos del
Ecuador lo considera entre los primates más grandes y hábiles en
cuanto a trasladarse en el medio arbóreo.
Grandes braquiadores, los científicamente conocidos como ateles
fusciceps o monos araña de cabeza café han habitado históricamente
47 zonas tropicales y subtropicales húmedas ecuatorianas de las
provincias de Esmeraldas, Carchi y posiblemente Cotopaxi, Bolívar y
Chimborazo.
En la actualidad, según una investigación del biólogo Diego Tirira
publicada en febrero pasado en la página de internet de la
organización Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN por sus siglas
en inglés), la población de estos primates se limita a dos zonas en
el Ecuador: "al norte del río Mira, dentro de la Reserva Etnológica
Awá (REA), en la provincia de Carchi y frontera con Colombia; y al
sur, en la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas (RECC), en
Esmeraldas".
Tirira afirma en su estudio que al recorrer los ríos Cayapas, San
Miguel y Santiago, próximos a la reserva, los habitantes aseguraron
que la especie casi ha desaparecido y que únicamente se los podía
observar dentro de esa zona. "Al ingresar a la RECC, sector Charco
Vicente, parte alta del río San Miguel, se pudo observar por
primera y única vez a cuatro individuos de esta especie", dice
Tirira.
No se conoce con exactitud la población de estos primates, de
condición endémica en el país; sin embargo, la UICN y el Libro Rojo
de los Mamíferos del Ecuador alertan que se trata de una especie en
peligro crítico, básicamente porque el 80% de su hábitat ha sido
destruido por la tala indiscriminada de árboles.
"Si uno analiza las tasas de deforestación, se pierden 150 mil
hectáreas de bosque al año en Esmeraldas", refiere Luis Suárez,
director del organismo ecológico Conservación Internacional en
Ecuador.
A la destrucción de su hábitat se suma además la cacería de estos
primates, que pueden llegar a pesar hasta seis kilos, y su
posterior comercio. Esto a pesar de que la resolución 105 del
Ministerio del Ambiente (publicada en el Registro Oficial del 28 de
enero del 2000) prohíbe su captura y venta en todo el país.
Patricia Galiano, del departamento de Conservación y Vida Silvestre
del Ministerio del Ambiente, asegura que no hay estrategias para
preservar esta especie, quizás, indica, porque estos primates no
han motivado el interés de los organismos cooperantes
internacionales, quienes sí colaboran con recursos, por ejemplo,
para desarrollar planes a favor de especies como el águila harpía,
el oso andino, el cóndor o el papagayo guayaquilensis.
"Además, hay disposiciones contrapuestas, pues mientras por un lado
las normativas de manejo forestal hablan del control de inmovilidad
de la madera en las carreteras, esto no impide la tala de los
bosques. Se controla pero cuando ya no hay nada que hacer", explica
Galiano.
Los monos araña tienen un rol importante dentro del ecosistema,
pues ayudan a la dispersión de las semillas y la regeneración de
los bosques, además poseen un valor estético, por su belleza
física. También, en lo cultural, se cree que existen diseños de
monos araña en objetos de culturas preincásicas. "Los indígenas
Chachis y los pueblos afroesmeraldeños solían tomar a estos
primates como base de sus diseños", dice Suárez.
Tirira en su investigación advierte que en la Reserva Etnológica
Awá, la situación de este mono es incierta ya que los indígenas
pueden utilizar los recursos del bosque sin control ni
justificación alguna.
En cambio, en la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas, las especies
que se encuentran dentro del área están protegidas, pues es casi
inaccesible para cazadores, pero los monos araña que habitan en los
límites de la reserva sí están en peligro, pues fácilmente pueden
acceder personas para talar bosques o cazar ateles.
"La ley no dice que no se pueda cortar árboles, excepto en áreas
protegidas, yo como bióloga sí pusiera que no se tale, pero qué
estudio me respalda para decir que en tal zona hay o no especies.
Los monos araña son migratorios y para conservarlos habría que
crear estrategias en toda la provincia de Esmeraldas", dice
Galiano.
Lo que se puede hacer, recomienda el director de Conservación
Internacional en Ecuador, para conservar el hábitat del mono araña
es evitar la fragmentación del bosque, impedir que se creen
pequeñas islas y más bien dejar corredores biológicos para que este
primate pueda migrar sin problema, y sin reducir su espacio.

