Pescadores zarpan a buscar pepinos
Luis Muños Villegas Diario Hoy - Galápagos August 2004
Alex Olaya, de 37 años, pescador con 1,79 metros de altura y 240 libras de peso, salió del puerto de San Cristóbal, en Galápagos, el miércoles a media noche, a bordo del bote pesquero Sucre XVIII, con 300 galones de gasolina y 250 de diésel, para los primeros ocho días en alta mar. Lo acompañaban 10 tripulantes: ocho buzos y dos cocineros, uno para la tripulación y otro para los pepinos de mar que empezaron a extraerse el jueves en las islas.
Él, así como la mayoría de los 987 pescadores artesanales de las islas que esperan recoger 4 millones de pepinos en 60 días, según las regulaciones de la Autoridad Interinstitucional de Manejo de Galápagos (AIM), permanecerán en el mar hasta completar el cupo. Álex fue hasta la isla Fernandina y, aunque reconoce que no hay mucho pepino, espera encontrar el sitio adecuado. "Vamos a demorarnos, porque la cantidad de pepino está baja. Sí queremos dejar descansar el pepino y la langosta, pero no nos dan otras alternativas de trabajo".
Él también teme que suceda lo mismo que ocurre cuando extraen langosta: "Salen muy pequeñas y las escondemos cuando llegan los controles del parque". Esto ocurre cada uno o dos días. Los inspectores van al bote, se muestran cuántos pepinos se han pescado y la talla, entonces reciben una guía con la que luego pueden vender el producto a los comerciantes en el mismo mar. Si está pequeño, el Parque Nacional Galápagos (PNG) los decomisa e incinera. La talla mínima es siete centímetros cocinado y máxima 20 centímetros en fresco.
El Sucre XVIII cuenta con un equipo de primeros auxilios, tanques de oxígeno, máscaras y visores. Álex cuenta que en el descenso deben descansar cada 10 minutos, de lo contrario empieza el dolor de las piernas, huesos y brazos.
El precio del producto varía durante los 90 días
Vicente Armendáriz, quien es un pescador de Santa Cruz, comentó que el precio del pepino de mar varía conforme avanza la época de pesca. Al inicio deben sujetarse a lo que digan los comercializadores, pues están endeudados con los anticipos entregados, pero a los 15 días ya toman el control de la oferta y la demanda.
Una alternativa para evitar la explotación comercial puede ser negociar directamente con las embajadas, pues el sector pesquero "nunca ha sido solvente, además influye el no contar con un calendario pesquero". Los pescadores aspiran a que se pague $35 la libra.

