Esfuerzo privado de conservación
Saudia Levoyer Diario Hoy - Quito December 2004
Cerca de 276 especies de aves observadas (10 de ellas endémicas y siete están en peligro de extinción), 63 géneros de mariposas (no hay un estudio de especies), entre 40 y 50 tipos de mamíferos, sin contar con una inmensa variedad de plantas y árboles que todavía no están registrados. Esto es parte de lo que contiene la estación biológica La Hesperia, ubicada en el kilómetro 58 de la vía Alóag-Santo Domingo, a dos horas de Quito.
Se trata de 814 hectáreas (700 de bosque nublado y las restantes de la hacienda integral) que son propiedad privada.
Sus dueños, Juan Pablo Játiva y Alexandra Hoeneisen, explican que esta riqueza es producto de las dos bioregiones que tiene este lugar: zona del Chocó (que es la misma que hay en Mindo) y andes tropicales, que van desde los 1 100 metros de altura sobre el nivel del mar hasta los 2 040. Ambas, son consideradas como "puntos calientes", por su alta biodiversidad y alto nivel de endemismo (especies únicas de la zona) y, consecuentemente, como un área que debe ser protegida.
Justamente, este sentido de preservación llevó a esta pareja, junto con otros miembros de su familia, en 2003, a buscar el apoyo de la Fundación Jatum Sacha, que le brinda asesoría para el manejo del lugar y la integró a su red de 10 estaciones biológicas, lo que le permite contar con grupos de voluntarios, especialmente, de los Estados Unidos y el Canadá, para trabajar en los proyectos que desarrollan, inventariar las especies, trabajar con las comunidades cercanas y cuidar la amplia zona.
"Tenemos un programa de becas. Por cada cinco extranjeros que vienen, podemos pagar la estadía de un ecuatoriano, pero no siempre encontramos interesados en este tema", sostiene Hoeneisen.
Naturaleza
En la zona se encuentra una gran variedad de aves: gallo de la peña, tucán azul del bosque nublado y colibríes.
Fauna: guanta, venado de cola blanca, puma, osos de anteojos, mono capuchino de occidente, perezoso, entre otros.
Flora: orquídeas, bromelias, ceibo, helecho arborecente, tangaré, cedro, colorado y sangre de gallina.
La parte alta de la estación no ha sido investigada, por lo que se estima que podrían haber hasta 320 especies.
Casi todas las investigaciones en flora y fauna las han hecho voluntarios y estudiosos que han visitado el lugar.
La falta de legislación se convierte en una traba
La labor incluye la regeneración de varias áreas
Uno de los principales problemas que ha afrontado La Hesperia es la falta de una legislación clara que le permita conseguir fácilmente apoyo económico.
Juan Pablo Játiva dice que hay propiedades privadas que tienen interés en hacer un trabajo no solo de preservación, sino de regeneración de áreas que antes se utilizaron para la agricultura y ganadería, por lo que siempre se requiere de recursos.
Para ellos, por ahora, el apoyo del voluntariado, la búsqueda de
recursos para el desarrollo de estudios, la producción del área de
la hacienda y el turismo se han convertido en sus armas.
"Mi padre, Mario Játiva, hace 33 años, tuvo la visión de conservar
este lugar. Ahora es mi turno de desarrollar los estudios y también
las propuestas que permitan que esto se mantenga", afirma.
Dentro de los programas que desarrollan están, por mencionar dos,
vivero de semillas, para repoblar con especies del lugar las zonas
que fueron de pastizales y vender a los comuneros árboles a precio
módico; además, se busca desarrollar otras especies, para luego
intercambiarlas con otras estaciones; y plantas medicinales, no
solo para registrar y rescatar estos conocimientos, sino como parte
de tratamientos de apoyo.

