Depredación marina

Byron Ron   Diario la Hora - Ambato   July 2004


Aparecieron hace seis cientos millones de años, es decir, dos cientos millones antes que los dinosaurios y siguen campeando en todos los océanos y mares del planeta, incluyendo algunos ríos y lagos, por tanto, son animales especializados en supervivencia, habiendo variado muy poco hasta nuestros días.

Con cuerpo de diseño aerodinámico, cola asimétrica, cinco pares de aletas para la natación, boca de ubicación ventral y varias hileras de afilados dientes cartilaginosos de reemplazo rápido enclavados en membranas fibrosas y no en las mandíbulas, son capaces de cazar y devorar a cualquier animal marino: rayas, pulpos, focas, tortugas, ballenas, peces, cangrejos de aguas profundas o someras, gracias a su olfato excepcional que les permite detectar un microgramo de sangre de atún a 1Km de distancia, percibiendo, además, con los órganos que poseen las líneas laterales y el hocico, las radiaciones del campo eléctrico nervioso de presas camufladas en el fondo del océano.

Los tiburones, que a ellos me estoy refiriendo, son un conjunto de 375 especies de peces cartilaginosos, pertenecientes a la clase Condrictios, divididos en 30 familias, cuyo tamaño varía entre 50 cm. De largo y los 15m. De longitud y 18 toneladas de peso.

Son de reproducción sexual, habiendo variedades que ponen diminutos huevecillos en las hojas de algas o corales y otras que paren de una a cien crías perfectamente desarrolladas luego de una gestación de dos años.

Animal de características extraordinarias, carece de vejiga natatoria manteniéndose a flote gracias a la grasas y aceites acumulados en el hígado, ha desarrollado un sistema inmunitario eficaz: sana sus heridas con rapidez, no presenta infecciones porque sus anticuerpos sanguíneos combaten exitosamente bacterias y virus, defendiéndole de sustancia químicas letales para otras especies y, nunca enferma de cáncer, ni siquiera infectando sus células en el laboratorio.

Esto ha hecho que renombrados científicos en el mundo, le hayan dedicado atención durante los últimos 30 años, encontrando que la ingesta controlada de preparados farmacológicos compuestos con la proteína de, su esqueleto cartilaginoso inhibe la angiogénesis o desarrollo de nuevos vasos sanguíneos; ejerciendo un notable efecto antiinflamatorio e inmunoregulador que impide el desarrollo de tumores.

Estudios clínicos y de laboratorio demuestran que el cartílago de tiburón es capaz de controlar patologías degenerativas o asociadas con el envejecimiento humano como son la artritis reumatoide o crónica, la osteoartritis o artrosis, la enteritis regional por cándida albicans, la retinopatía diabética. También enfermedades de los ojos como: degeneración macular y glaucoma neurovascular, además de afecciones a la piel tales como Psoriasis, alergias, irritaciones severas por plantas urticantes, acne y prurito.

De modo que la captura de hasta 1.000.000.000 de ejemplares al año, utilizando toda clase de artes, inclusive palangre, no es de ninguna manera casual, sino orientada a un aprovechamiento masivo de su carne, aceite cartílago y aletas ( por sus propiedades disque afrodisíacas), poniendo al borde de la extinción, tal como ocurre en Galápagos.

Por lo tanto, todas las acciones que se pueden desarrollar para impedir la desaparición de esta especie zoológica, la más antigua del planeta, deben merecer la atención prioritaria de las autoridades ecuatorianas.