La Isla de las fragatas, el refugio más grande del país
David Sosa Diario: EXPRESO - Guayaquil December 2004
Centenares de aves vuelan a pocos metros de las cabezas, forman
semicírculos, se cruzan entre sí planeando con destreza, y se
quedan mirando fijamente. El visitante puede sentirse amenazado,
sobre todo si ha visto Los pájaros, la famosa película de
Hitchcock, en la que a la rubia Tippi Hedren la envuelven pájaros
siniestros y la picotean con furia.
Pero en una de las Islas Manglecito, conocida como Isla de las
fragatas, las aves no son nada agresivas. Estos pájaros que arman
ahora este revuelo, y que pocos metros antes de llegar se veían
como infinidad de puntitos negros pespunteando el cielo, solo son
un poco ruidosos. Hacen alarde de vistosidad. Pero es su natural
manera de dar la bienvenida.
Se trata del nicho considerado por muchos científicos como la
población de fragatas más importante de la costa ecuatoriana.Los
biólogos de la Fundación Natura estiman que la población de las
aves en Isla Manglecito puede ser de más de 6.000 individuos, pero
apuntan que esta hipótesis debe ser investigada científicamente por
ornitólogos.
Son las 09:00 de una mañana nublada, y una parte de las aves ha
salido a buscar sus alimentos. Pero no se van muy lejos. Rara vez
penetran en la isla, o se adentran en el agua.
Con una agilidad sorprendente pasan a ras, evitando mojarse, y dan
un picotazo certero para capturar los peces y camarones que están
en la superficie. Se cuidan del contacto con el agua pues este
podría ocasionarles la muerte.
Los machos, orgullosos, altivos, emplean sus energías y tiempo (que
les sobra) en cortejar a las hembras. Los que crean haberlo visto
todo en materia de galantería pueden sorprenderse.
Mientras el macho hace el nido, trata de captar la atención de la
hembra inflando su bolsa gular, de color rojo muy llamativo, para
atraerla. Con el pico apunta hacia arriba y emite un particular
sonido para llamar su atención.
Es un sonido armónico. Unos pájaros llevan la melodía y otros, como
en una sesión de jazz, improvisan con libertad.
El hecho de que esta especie esté tan concentrada aquí, es un
indicativo de que hay buena cantidad de peces. Pero ese no es el
único motivo para cuidar el ecosistema. Para Álvaro Dahik, director
regional de Natura, Manglecito es un área importante para la
conservación por la población de aves que mantiene, la
productividad del ecosistema del estuario y la población de
delfines permanentes.
"Creemos que puede ser una buena fuente de ingresos para la
población local", comenta. Por tal motivo esa entidad está
promoviendo el Programa de formación de líderes comunitarios en
ecoturismo y gestión ambiental local, con habitantes de Puerto El
Morro.
El lugar es una población apacible donde sus habitantes todavía
conservan la costumbre de la siesta en hamacas después de la
cangrejada del mediodía. Los perros y chanchos se refocilan en los
charcos para atenuar el sol. Mientras, desde la loma donde están
las casas con pisos de tierra, se ven los barcos anclados en el
puerto.
"Desde hace un par de meses hemos capacitado a más de treinta
jóvenes de la comunidad", explica el biólogo Raúl Carvajal, gestor
del proyecto. "Los chicos van a los colegios a impartir charlas y a
representar funciones de títeres. La idea es que promuevan el
turismo sostenible, aprovechando los recursos de forma adecuada.Que
animen a los visitantes a avistar las aves, el mejor turismo que se
puede hacer allá".
Toda isla tiene su encanto. Desde aquellas que la ficción hizo
míticas, como "la isla de la fantasía" o la "del Doctor Moreau",
hasta las de la vida real como esta, conocida también como isla de
los pájaros.
Quizá sea por eso que Simón Figueroa, coordinador del ecoclub Los
delfines en Puerto El Morro, no pierda nunca el asombro en cada
visita. Él integra junto a algunos miembros de su familia, una
agrupación de 38 personas, entre jóvenes y adultos, que
concientiza, primero a los vecinos para que reconozcan el potencial
natural, y después, a los turistas para que adquieran hábitos de
limpieza."Hay embarcaciones que anclan allá en el estero, sin
normas ambientales ni nada. Queremos establecer unos senderos en el
interior de la isla, también normas para los turistas. Y un
reconocimiento oficial de que aquí hay un potencial natural".
Con respecto a este último punto Álvaro Dahik adelantó que ellos
buscan el aval del Municipio para que el Ministerio de Ambiente
apoye la iniciativa de declarar a Manglecito Área Protegida (unidad
de conservación) por su población de fragatas.
Para la bióloga Mireya Pozo, responsable regional de Biodiversidad
y Áreas protegidas del Ministerio de Ambiente, cualquier zona que
se declare unidad de conservación tiene que tener el visto bueno y
la participación de los actores locales.
Advierte Pozo que ahora mismo el Gobierno tiene a escala nacional
seis áreas protegidas con manglares. "Si se demuestra su
importancia en el contexto local puede formar parte del Sistema
Nacional de Áreas Protegidas. La administración sería compartida
entre el Municipio, las comunidades y las ONG, supervisada por el
Ministerio de Ambiente".
Ajenas a la propuesta siguen las fragatas en su isla. Unas con el
pico abierto, otras con su sinfonía. Son ya las 10:30. Hora de irse
pues la marea está bajando.
Ya no hay impresión de amenaza. Solo el inesperado vuelo de una
fragata albina (una rareza) que pesca evitando el agua. Mientras,
otra ave pasa rauda con una ramita en el pico. Se va a construir su
nido.
Algunas normas de conservación
Un ecosistema como este, más si cobija cinco especies de mangle (2
de rojo, 1 negro, 1 blanco y 1 jelí), necesita de la
conservación.Por eso alarma ver restos de una parrillada de
cangrejos, asados recientemente en una parrilla. Norma: No hacer
fogatas para no perjudicar la vegetación existente.
Por los senderos cercanos a la ribera se ven restos de fragatas
muertas, algunas
enganchadas con anzuelos. Normas: No cazar a este animal, solo
avistarlo e interactuar pacíficamente con él.
Recientes visitantes han dejado diez botellas plásticas y cuatro
bolsas. Norma: No botar basura y hacer el menor ruido
posible.
¿Cómo llegar?
Por tierra se viaja desde Guayaquil a Puerto El Morro, después de
Playas. Ahí se toma una lancha hasta la isla.

